Después de convertirse en el máximo goleador en la historia de la NHL durante la campaña anterior, Alex Ovechkin afrontó la temporada 2025-26 con una pregunta alrededor de su nombre: ¿podría seguir siendo el referente ofensivo de los Washington Capitals a los 40 años? La respuesta llegó sobre el hielo. El capitán disputó todos los encuentros del calendario regular, encabezó al equipo con 32 goles y 64 puntos, además de mantener vigente la identidad competitiva de una organización que luchó hasta las últimas jornadas por un boleto a los Playoffs, quedándose apenas a tres unidades del tercer puesto de la División Metropolitana y a cuatro de la segunda plaza de comodín en la Conferencia Este.
Un capitán que siguió marcando el camino
Los números finales volvieron a colocar a Ovechkin como el principal referente ofensivo de Washington. Ningún jugador de los Capitals anotó más goles ni produjo más puntos que el ruso, quien además alcanzó la marca de las 20 temporadas con al menos 30 tantos, ampliando un récord que continúa creciendo y que difícilmente encontrará comparación en la historia de la liga. Su disponibilidad también volvió a convertirse en una fortaleza para la organización, al completar los 82 compromisos del calendario regular por sexta vez desde su llegada a la NHL.
Sin embargo, la producción del veterano trascendió las estadísticas tradicionales. Su influencia apareció constantemente durante los momentos más importantes de la temporada. Abrió el calendario con siete puntos en sus primeros ocho desafíos, registró varios encuentros de múltiples unidades durante octubre y noviembre, completó un Hat-Trick junto a una asistencia frente a Montreal el 20 de noviembre, volvió a encadenar actuaciones de dos goles en enero y cerró marzo con otro recital ofensivo al marcar tres veces contra Utah. Incluso durante el tramo final del campeonato continuó aportando anotaciones y asistencias, demostrando que seguía siendo el principal generador ofensivo del conjunto capitalino.
La producción permaneció entre la élite
Más allá del paso del tiempo, Ovechkin continúa siendo uno de los disparadores más peligrosos de la NHL. Sus 244 remates durante la temporada reflejaron una agresividad ofensiva constante, mientras que 19 de sus 32 goles llegaron en igualdad numérica y otros cinco fueron convertidos en situaciones de Power Play, manteniendo intacta una de las especialidades que ha definido toda su trayectoria.






















