“Lo mismo que yo. Ellos son los que juegan. Lo saben. Todo lo que te estoy diciendo son las mismas cosas que ellos me dicen a mí”, aseguró el coach respecto a su grupo de liderazgo, encabezado por el capitán Jordan Staal. “Creemos en cómo tenemos que jugar y entendemos lo difícil que es. Va a ser duro, va a ser una rutina y va a haber errores. Solo intentas limitarlos y tratas de poner la presión sobre ellos para hacerlos cometer los suyos, y el que haga eso mejor terminará ganando”.
Mientras los Hurricanes utilizan este valioso tiempo libre para sumergirse en los detalles tácticos, intentando reactivar ofensivamente a figuras clave de la primera línea como Andrei Svechnikov y Sebastian Aho para que acompañen el masivo despliegue individual de Taylor Hall, en la otra acera el ambiente es de una absoluta y deliberada descompresión.
John Tortorella, arropado por la tranquilidad de estar arriba en la serie tras defender su hielo de manera dramática y con la ventaja estratégica de los cambios de línea, abrazó la prolongada pausa como una herramienta fundamental para limpiar la mente de sus jugadores mucho más que sus propias piernas.
“Hemos jugado mucho hockey, tres partidos básicamente en cinco días y medio”, dijo el experimentado entrenador de los Golden Knights. “Para mí no es algo físico, es mental, solo para alejarlos de esto. Han sido tres juegos locos y volveremos al hielo mañana”.
Lejos del análisis intensivo que a menudo consume a los estrategas en estas instancias definitivas de junio, la receta de Vegas para este inusual receso se basa en la autonomía total del deportista profesional y la confianza ciega en su preparación.
“Confiamos en ellos. Son en su mayoría patinajes opcionales”, indicó Tortorella. “Simplemente tratamos de dejar que descubran qué necesitan hacer. Creo que practicar en esta época del año, probablemente te perjudique más de lo que te ayude. Haremos que circule la sangre mañana, pero más o menos los dejamos hacer lo suyo”.
Con las cartas sobre la mesa, las estrategias de recuperación perfectamente definidas por ambos frentes y los enfoques psicológicos en contraposición, el T-Mobile Arena espera por la caída del disco en un Juego 4 que promete ser otra implacable batalla de desgaste absoluto, donde los Hurricanes buscarán imponer su asfixiante tormenta para igualar las acciones o los Golden Knights intentarán dar una estocada que los deje a las puertas de la gloria.