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El Salón de la Fama del Hockey tiene nuevos integrantes, un total de ocho, quienes fueron exaltados al recinto de los inmortales, ubicado en Toronto este lunes.

Después de que se hiciera oficial el ingreso de nuevos miembros que formarán parte del Salón de la Fama del Hockey como la Generación de 2025, integrada por Jennifer Botterill, Zdeno Chara, Brianna Decker, Duncan Keith, Alexander Mogilny y Joe Thornton, en la categoría de jugadores y de Jack Parker y Daniele Sauvageau como constructores, es el momento de recapitular lo mejor de sus palabras en una noche muy especial.

Todos, menos Mogilny (quien no pudo acudir al evento), tuvieron sus discursos de aceptación y esto es lo más destacado.

Zdeno Chara

El gigante de 2,06 metros nacido en Eslovaquia, recibió la placa conmemorativa que lo avala como uno de los nuevos inmortales en el Salón de la Fama del Hockey de manos del jugador que lo inspiró a llegar tan lejos como pudo llegar, el caso del también integrante del recinto de los inmortales en Toronto, el otrora defensa de los Detroit Red Wings, Nicklas Lidstrom, parte de la Generación de 2015.

“Tuve mucha suerte de poder ver a Michael Jordan en la década de 1990 y a Lance Armstrong en la década de 2000”, dijo Chara. “Eso fue muy inspirador. Pero en cuanto al jugador de hockey que realmente me inspiró, aunque sabía que yo era un jugador completamente diferente, fue Nicklas Lidstrom. Siempre intenté implementar algunas de sus habilidades a mi juego. Así que gracias por estar aquí”.

El eslovaco también aludió al equipo de los Boston Bruins de 2011, con el que pudo levantar la Stanley Cup por única vez en su longeva carrera de 24 años en la NHL.

“Fuimos un grupo muy unido ese año en el que ganamos la Stanley Cup y en los años siguientes, un grupo de jugadores que no queríamos decepcionar a nadie. Nos sacrificamos al máximo, cada uno conocía su papel, nos apoyábamos mutuamente y nos negábamos a defraudar al compañero que teníamos al lado”, añadió.

Zdeno Chara se dirige a la concurrencia para hablar del honor de ser exaltado al Salón de la Famatalks about the honor of being inducted into the Hall of Fame

Duncan Keith

Ganador de la Stanley Cup en tres ocasiones con los Chicago Blackhawks, fue un defensa que marcó época y aprovechó la palestra para agradecer a su mamá por los sacrificios para que él pudiera jugar al hockey y por eso atesora que su hijo, Colton, también lo practique porque le permite vivirlo de una manera totalmente diferente.

“Hoy en día, mis momentos favoritos en el hockey son con mi hijo, Colton, y sus compañeros de equipo en Penticton (Columbia Británica)”, dijo. “Los viajes, los torneos, las desmañanadas. Ver el juego a través de sus ojos me ha recordado de qué se trata realmente este deporte: alegría, conexión y formar parte de un equipo que es más grande que uno mismo”.

Keith también agradeció a todos aquellos quienes se cruzaron en su camino en ruta al Salón de la Fama, y sin dejar de lado los grandes éxitos de su carrera, le dio su justo lugar a las personas.

“Pero lo más importante no fueron las victorias ni los trofeos, sino la gente, los compañeros de equipo que se convirtieron en hermanos, los entrenadores que creyeron en mí, los preparadores físicos que nos mantuvieron sanos, la familia que me apoyó en los buenos y malos momentos, porque eso es lo que te da este deporte, gente con la que luchas codo con codo, gente que se convierte en familia”, dijo.

Palabras de Duncan Keith en la ceremonia de exaltación del Salón de la Fama

Jennifer Botterill

Ganadora de tres medallas de oro olímpicas mientras portó el jersey de la selección de Canadá, además de una plata, la ahora analista de NHL de la cadena canadiense Sportsnet, ha sido una inspiración para las niñas en su país y más allá de las fronteras de la nación de la hoja de maple, dejando claro que todo se puede, pero no habría sido posible sin el empuje de su mamá, una atleta olímpica también.

“Me demostraste que esto es posible, me demostraste que podía soñar en grande desde muy joven”, dijo Botterill sobre su madre. “Podía imaginarte en los Juegos Olímpicos representando al país. Mi madre me demostró que era posible, y pensé en mi padre y en aquel almuerzo en el que me sugirió: ‘¿Por qué no tú?’”.

Jennifer Botterill habla en la ceremonia de exaltación al Salón de la Fama del Hockey 2025

Brianna Decker

Ganadora de tres medallas olímpicas con la selección de Estados Unidos, un oro y dos platas, Decker se dijo agradecida de todas los compañeras y entrenadores que tuvo a lo largo de su carrera, porque la moldearon y dejaron una marca en ella, pero fue más enfática en su mensaje, dirigido en particular a las nuevas generaciones de jugadoras en todo el mundo.

“A todos los jóvenes jugadores que sueñan con lo que es posible, sepan que no se trata de cuántos goles anoten ni de cuántos juegos ganen. Se trata de las personas que conocen, las relaciones que construyen y el carácter que desarrollan; esa es la verdadera recompensa”, dijo Decker. “Y finalmente, a todas las jóvenes, nunca

permitan que nadie les diga que una mujer no puede ser incluida en el Salón de la Fama del Hockey”.

Jack Parker

Una leyenda del hockey universitario, amasando récords con sus 24 participaciones en el torneo de la NCAA dirigiendo a los Terriers de la Universidad de Boston y guiándolos a tres campeonatos del hockey colegial en 1978, 1995 y 2009, seguía incrédulo de acompañar a los otros miembros de la Generación de 2025 del Salón de la Fama del Hockey, en la categoría de constructor. Aunque el legendario entrenador reveló que llegó al hockey de manera indirecta, le debe a su hermano gemelo, Bob, que así haya sido.

“Crecí en un pueblo donde el basquetbol era el deporte rey. Yo era jugador de basquetbol. Bob no lo era, y anunció que iba a ser jugador de hockey”. Y recordó que una Navidad le regalaron un balón de basquetbol y unos tenis y a su hermano unos patines de hockey profesionales, un bastón de hockey profesional Northland y un jersey de Gordie Howe con el número 9 en la espalda y el logo del disco alado en la parte delantera. “Y yo miraba debajo del árbol, pensando: ‘Me equivoqué de deporte. Quería estar con esos chicos. Mi decisión estaba tomada. Voy a ser jugador de hockey”.

Jack Parker es exaltado al Salón de la Fama del Hockey

Daniele Sauvageau

Pasará a la historia por haberse convertido en la primera mujer en haber llegado al Salón de la Fama del Hockey en la categoría de constructor. Ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2002 en Salt Lake City con Canadá, la nacida en

Deux-Montagnes, Quebec, hizo mucho énfasis en no rendirse y ella tuvo a lo largo de su vida muchos “no” como respuesta, pero decidió no hacer caso y seguir firme en sus metas.

“Mis padres me enseñaron que cuando se te cierran las puertas, solo tienes que encontrar la manera de seguir adelante. El 24 de junio a la 1:22 de la tarde, recibí una llamada y casi pensé que había un fantasma en mi habitación dándome la gran noticia: que había sido incluida en el Salón de la Fama del Hockey. En un instante, todos esos "no" que me decían: "No puedes jugar, no puedes entrenar, no puedes hacer esto", desaparecieron”.

Alexander Mogilny

Totalizó 1,032 puntos (473 goles y 559 asistencias) en 990 partidos de temporada regular en la NHL y en 2000, como integrante de los New Jersey Devils, Mogilny levantó la Stanley Cup por única vez en su carrera y tras dos décadas de haberse retirado de la NHL, el legendario astro ruso se preguntaba si alguna vez sería considerado para formar parte del Salón de la Fama. Dijo que detesta que lo despierten a mitad de la noche con llamadas telefónicas, pero hay excepciones.

“Saben que no me gustan que me llamen en la madrugada, pero cuando vi que aparecía el código de área 416 en mi teléfono a las tres de la mañana y escuché las hermosas voces que tanto tiempo llevaba esperando oír decir: ‘Hola Alex’, supe que algo especial había sucedido”, dijo Mogilny. “Me emocioné tanto que no pude volver a dormirme”.

El delantero nacido en Jabárovsk, Rusia, al extremo este del país y a unos pocos kilómetros de la frontera con China, dijo que en ese momento tuvo dos alternativas.

“Pensé: ‘Me prepararé una taza de café o me serviré un buen trago de vodka ruso bien frío’”, contó Mogilny. “Adivinen qué hice. Efectivamente, el café no era una opción para mí en ese momento”.

Mogilny también hizo un repaso de todos los equipos con los que jugó en la NHL, Buffalo Sabres, Vancouver Canucks, New Jersey Devils y los Toronto Maple Leafs y reconoció que el deporte sin sus aficionados no es nada, al tiempo de agradecer a Viktor Tikhonov, su entrenador en el CSKA de Moscú, quien lo forjó no solo como jugador sino como persona.

“No importa si me apoyaron o si estaban en mi contra, todos me impulsaron a ser mejor”, dijo Mogilny a través de un video. “Este deporte no sería nada sin su comunidad. El hockey me lo dio todo, y lo mejor de todo es su capacidad para unir a personas, países, diferentes estilos de vida e historias personales. Mi mayor deseo es que mi historia inspire a otro niño de un pequeño pueblo ruso a soñar en grande”.

Alexander Mogilny es exaltado al Salón de la Fama del Hockey

Joe Thornton

El espigado delantero canadiense de 1,93 metros fue el encargado de bajar el telón de los discursos en medio de una noche emotiva, de lágrimas, de anécdotas, de voces entrecortadas y de agradecimientos al por mayor. Thornton recordó que en casa de sus papás, en su natal St. Thomas, Ontario, aprendió a apreciar el deporte y a enamorarse de él, junto con sus hermanos.

“Desde muy joven, me enamoré al instante del hockey”, recordó el delantero que pasó su carrera con los Bruins, Sharks, Maple Leafs y Panthers. “Me enseñó la importancia de la camaradería. Me enseñó la importancia de la amistad”.

Y, precisamente, dijo que, durante su infancia, solo existía una temporada para él: la temporada de hockey. Pretendía ser Gordie Howe, Bobby Orr, Wayne Gretzky, Johnny Bower y Mario Lemieux. Quería ser Pat LaFontaine, Cam Neely, Eric Lindros, Steve Yzerman y tantos otros.

Dijo que siempre fue un honor jugar por Canadá y compartió una anécdota sobre la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010.

“Recuerdo salir del estadio, miré a mi izquierda y vi a una mujer desnuda en la parte trasera de una motocicleta, ondeando una bandera canadiense”, contó. “Miré a mi esposa, que estaba embarazada, y le dije: ‘Estoy muy orgulloso de ser canadiense’”.

Joe Thornton da su versión sobre integrar ahora parte del Salón de la Fama del Hockey

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