Lazos de Familia
Miguel Hernández fue uno de los niños de ciudad Díaz Ordaz que comenzó a experimentar en el mundo del hockey junto con sus primos, todo gracias a la película de Disney Mighty Ducks, la cual ha servido de gran inspiración para muchos niños que han practicado este deporte.
"Entre primos comenzamos jugando con escobas y tapas de garrafones", recordó emocionado Hernández. "Mi papá nos impulsó a jugarlo bien y empezamos a hacerlo en ambos lados de la frontera".
Con apoyo del Doctor Juan Carlos Hernández, los niños empezaron a participar en el hockey sobre ruedas desde los 8 años. Aún sin experiencia previa en este deporte, el nuevo coach estaba motivado para seguir aprendiendo cuestiones técnicas y tácticas, con el afán de ofrecer a los jugadores de esta comunidad una opción divertida que los mantuviera fuera de vicios y con una vida sana.
Su intención nunca fue ir a ganar una olimpiada o llegar a una selección nacional, de hecho en esos tiempos, en ciudad Díaz Ordaz, ni si quiera se hablaba de la NHL o de becas universitarias. Sacrificando mucho de su tiempo para sacar este nuevo proyecto adelante, su estilo estricto y disciplinado, dejó un efecto importante en los jóvenes aprendices.
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"Principalmente fue gracias al entusiasmo y las ganas de mi papá", recalcó Miguel. "Todo lo que mi papá nos dejó, el amor al deporte, eso fue lo que siempre quiso transmitir".
Entre la familia Hernández, fueron más de una docena de jugadores que llegaron a selecciones naciones en hockey sobre hielo y en línea. Miguel jugó con los Dallas Ice Hawks de la Western States Hockey League, su primo Julian Ramírez fue parte de un campamento de desarrollo de los Dallas Stars y su hermana Patricia emigró al viejo continente para jugar hockey profesional en Barcelona.
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Poniendo a Tamaulipas en el Mapa
Los jugadores de ciudad Díaz Ordaz empezaron a competir en torneos internacionales desde los 12 años y no se detuvieron hasta llegar a disputar mundiales en categorías juveniles y mayor. De hecho, hubo una etapa de en la que la Selección en la que la los jugadores de ciudad integraban dos lineas completas en su alineación.
Entre los primeros proyectos para llevar el hockey mexicano a otro nivel y ponerlo en el mapa al otro lado de la frontera, destaca una colaboración con los Killer Bees de la Central Hockey League en la primera pista de hielo en Hidalgo, Texas. La State Farm Arena fue sede de programas juveniles que involucraban a jugadores de ambos lados de la frontera.