La última vez que los Canadiens terminaron una temporada regular con un porcentaje de puntos de al menos .500 fue en la campaña 2020-21 (.527), cuando cayeron ante el Tampa Bay Lightning en la Final de la Stanley Cup. Y mientras el club se acerca hacia el primer tercio del actual campeonato, ese es el ritmo que tiene Montreal, algo que representaría la continuación de una mejoría progresiva, tras terminar los últimos dos años con .335 y .415, respectivamente.
Los Canadiens lograron equilibrar su récord en el año a 10-10-2 (22 puntos) el miércoles al vencer 4-2 a los Blue Jackets en un emocionante juego disputado en el Nationwide Arena de Columbus, que además culminó una gira positiva de cinco partidos para los dirigidos por Martin St. Louis.
Los Canadiens finalizaron con marca de 3-2-0 sus últimos cinco duelos en la ruta, tras visitar a Boston, Anaheim, San José, Los Ángeles y Columbus — cayeron ante los Bruins y Kings. De esa manera, el club logró separarse de los sotaneros Senators en la División Atlántica, igualar con los Sabres y ubicarse a tres unidades de los Maple Leafs, Red Wings y Lightning, quienes suman la tercera mayor cantidad de unidades en la división — Detroit y Tampa Bay ocupan actualmente los dos puestos del Comodín.
De nuevo, aún falta mucho como para pensar en puestos de clasificación, pero para los Canadiens, el hecho de continuar avanzando en su proceso de reconstrucción resulta muy importante, en especial cuando los más jóvenes son quienes brillan en el hielo.
Cole Caulfield es uno de ellos. El delantero de 22 años aportó un gol el miércoles para colocarse como líder en tantos (7) y puntos (18 — empatado con Nick Suzuki) dentro del equipo, además de ser segundo con 11 asistencias.
De esa manera, Caufield, en su juego número 145 en la NHL, se convirtió en el quinto jugador de los Canadiens en los últimos 100 años en anotar 60 goles antes de disputar 150 partidos, uniéndose a Howie Morenz (74 juegos), Maurice Richard (83), Jean Beliveau (132) y Joe Benoit (135).




















