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Con solo ocho partidos restantes en la temporada regular de la NHL 2025-26, la gerencia de los Vegas Golden Knights hizo un cambio drástico e inesperado: despidieron a Bruce Cassidy, el entrenador en jefe que les dio su primer título en 2023.

Estaban en el tercer lugar de la División Pacífico, pero el equipo estaba tambaleando y existía la posibilidad de que cayeran fuera de la zona de clasificación para los Playoffs de la Stanley Cup.

Toda la temporada el equipo sufrió para encontrar regularidad y no veía que pudiera cumplir con las altas expectativas generadas tras la adquisición de Mitch Marner en el verano.

Después de alcanzar su racha victoriosa más larga de la campaña el 17 de enero con siete triunfos y colocarse en el primer lugar del Pacífico, los Golden Knights no pudieron mantenerse. A partir de ese punto tuvieron un récord de 8-15-4, incluyendo 5-10-2 después de la pausa por los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 y 1-5-2 en sus últimos ocho partidos.

La gerencia sabía que tenía que hacer algo; había mucho en juego.

“En algún momento del camino, perdimos el espíritu y la energía como equipo”, dijo el gerente general de Vegas, Kelly McCrimmon, el 30 de marzo. “Esperamos lo más que pudimos para tomar esta decisión. Vimos señales positivas por momentos en nuestro juego, pero al final sentimos que necesitábamos a otra persona para liderar al equipo”.

Esa persona fue el experimentado y temperamental timonel John Tortorella, ganador de la Stanley Cup en 2004 con el Tampa Bay Lightning y el primer entrenador estadounidense en logara las 500 victorias en la NHL.

Él tuvo la tarea de darle un impulso anímico al equipo cambiando su mentalidad. Y hasta el momento lo ha logrado.

“Quería que recuperáramos nuestra confianza, y logró desbloquearnos a algunos”, señaló el defensa Brayden McNabb. “Creo que se puede decir que los jugadores empezaron a jugar un poco más libres. Tomó algo de tiempo, pero ha hecho un gran trabajo liberando a algunos jugadores y sacando lo mejor de ellos”.

Vegas terminó escalando desde el tercer lugar hasta ganar el título del Pacífico con una marca de 39-26-27. Y en los Playoffs, el conjunto ha estado formidable. Tras eliminar al Utah Mammoth y a los Anaheim Ducks en seis juegos en las dos primeras rondas, Vegas dio un golpe de autoridad al barrer en cuatro juegos al mejor equipo de la temporada regular, el Colorado Avalanche.

Tortorella ahora tiene a los Golden Knights en su tercera Final de la Stanley Cup dentro de sus nueve años de existencia. El Juego 1 es el martes en el Lenovo Center.

“La verdad es que no hicimos muchos cambios grandes dentro del equipo. Te unes como equipo más al pasar experiencias juntos, y sí, eso fue lo que pasó”, indicó Tortorella el lunes en el día de medios previo a la Final. “Es un buen grupo. Es un grupo que sabe manejarse solo. Así que todo ha ido muy bien”.

El timonel contó que su enfoque principal al unirse al grupo fue trabajar en el aspecto mental de los jugadores.

“La manera en que este cuerpo técnico trabaja aquí tiene más que ver con la mentalidad. La parte táctica y los sistemas del juego son importantes; necesitas tener bien dominadas esas bases. Este equipo sabe jugar”, explicó. “Hicimos pequeños ajustes aquí y allá, pero para mí todo se trataba de la mentalidad. Y cuando tienes un grupo de liderazgo como el que tenemos en el vestidor, además de la experiencia de jugadores que ya han pasado por esto, simplemente creo que funcionó”.

Con solo ocho partidos para enderezar el camino, Tortorella atribuyó el repunte a la fortaleza del vestidor. Los jugadores solo necesitaron un poco de dirección.

“Nos adaptamos muy rápido. Y esto es gracias a ellos, no a mí ni al cuerpo técnico. Son ellos. Nosotros solo tratamos de guiarlos un poco en ciertos momentos, cuando sentimos que se están desviando del camino, pero se manejan muy bien por sí solos”, indicó. “Ese vestidor se sostiene solo. Por eso están otra vez en la Final este año. Por eso ganaron en 2023 y han tenido tanto éxito. No es por los entrenadores; es un grupo que se mantiene solo. Tenemos muy buena gente haciendo eso”.

De acuerdo con Jack Eichel, la honestidad de Tortorella fue algo que ayudó a conectar con el grupo de inmediato.

“No creo que haya dicho nada súper descabellado. Llegó y nos dijo que iba a ser honesto con el grupo. Ya fuera bueno, malo, lo que fuera, iba a ser honesto”, expresó el delantero centro. “Los jugadores iban a saber en qué posición estaban con él. Quería que jugáramos más libres, más agresivos, que pusiéramos más presión sobre los otros equipos y demás”.

“Creo que su capacidad para transmitir su mensaje y conectar con el grupo, y la forma en que interactuaba con nosotros, nos permitió confiar en él y valorar lo que estaba haciendo”.

Para Marner, el temperamento enérgico de Tortorella y su manejo del grupo también fueron factores clave para levantar al equipo.

“Aporta esa intensidad, ese fuego. Y al mismo tiempo, en distintos momentos, también aporta otra cosa”, señaló el alero derecho que lidera los Playoffs con 21 puntos (siete goles y 14 asistencias). “No creo que tenga que forzarlo; simplemente sabe leer el momento, la inercia del partido, el ambiente en el vestidor y lo que el equipo necesita. En función de eso, lo dice. Eso es algo realmente especial”.

VGK@ANA, J6: Marner define el 1-0 por el medio de su piernas

En la banca y ante los medios, Tortorella es conocido por ser intenso y seco en ocasiones. Pero en el día a día, un aspecto de su personalidad que destaca el capitán de Vegas, Shea Theodore, es su gran sentido del humor. Esto también le ha ayudado a adaptarse al equipo.

“En realidad es muy gracioso. Creo que hay cosas que hace que ni siquiera se da cuenta de lo divertido que es. Hace que el grupo se ría. Es algo genial tenerlo, sin duda”, dijo. “Con los medios, él maneja las cosas como quiere. Cuando está en el vestidor es parte de ese grupo, parte de nuestro equipo. Es nuestro líder”.

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