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Todo comenzó gracias a una llamada que la entrenadora de hockey infantil, Estela Rivas-Bryant, recibió de parte de una oficial de policía de la ciudad de Hawthone (a unos 6 y medio kilómetros del aeropuerto de Los Ángeles), solicitando su colaboración para entrenar niñas que querían jugar hockey.

La llamada llegó hace 20 años, en una época donde las niñas que querían jugar tenían que integrarse a equipos varoniles, un tiempo en el que un equipo femenil en su totalidad era algo muy poco común.
"Hasta la fecha no sé cómo consiguió mi teléfono", mencionó Estela. "Supongo que tuvo que ver con mi reputación de entrenadora alegre y divertida".
Aquella idea para entrenar tan solo a un par de niñas, eventualmente se convirtió en el programa Power Project, el cual Rivas-Bryant inició junto con el departamento de policía de Hawthorne, buscando apoyar a niñas y jóvenes en su mayoría de bajos recursos y con la necesidad de una orientación en la vida.

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En estos momentos, Power Project cuenta con 26 niñas, siendo casi la mitad de ascendencia latina y la buena labor comunitaria no ha pasado desapercibida, llamando la atención de los LA Kings, quienes fungen oficialmente como patrocinadores desde mediados de 2020.
La intención de Rivas, al iniciar el programa, era darle un espacio extra de esparcimiento a las niñas que buscaban una actividad adicional. Pero 20 años después, la labor se ha expandido para servir como mentores o hermanas mayores, ayudando a las participantes con sus procesos para encontrar una universidad, o impartiendo clases para aprender de mecánica o como coser, entre otras cosas.
"Siempre pensé que podía convertirse en algo grande", dijo Rivas-Bryant. "Nunca se trató solamente del patinaje, la intención era dar lecciones de vida".
En la época previa a la pandemia, las líderes de Power Project asistían a escuelas junto con oficiales de la policía de Hawthorne, buscando reclutar niñas y jóvenes interesadas en el hockey, ademas de algún tipo de ayuda a futuro.

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La conexión con los LA Kings
La presencia de entrenadoras como Rivas, Marisa Blanco (coordinadora de desarrollo de hockey con los Kings) o Yuki Quiñones, han servido como un lazo importante con la comunidad de Hawthorne, que cuenta con casi la mitad de ciudadanos de ascendencia latina. Incluso en casos donde los padres de familia no hablan inglés, pero sienten una afinidad con personas de su mismo origen étnico.
Blanco fue, de hecho, parte fundamental en la conexión de Power Project y los Kings. El equipo había empezado a apoyar al programa hace unos 10 años, ocasionalmente donando equipo de hockey o boletos para las participantes. Pero a raíz del movimiento social que sacudió a los Estados Unidos durante 2020, Marisa buscó una oportunidad de aprovechar los recursos del equipo y acercarse a la comunidad.
"Tuvimos una junta de personal en junio y la gerencia nos pidió sugerencias sobre proyectos que pudieran marcar una diferencia en la comunidad", mencionó Blanco. "Mandé un correo electrónico con fotos de nuestras prácticas, combinando dos cosas que me apasionan, el hockey y el servicio comunitario".
Los Kings recientemente donaron 20 mil dólares a Power Project, los cuales han servido para comprar equipamiento nuevo, reservar tiempo en la pista de hielo para entrenar o incluso tener un fondo de emergencia para cuando las familias de los participantes sufran estragos económicos.

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Otra entrenadora voluntaria que ha sido fundamental para el desarrollo de este programa ha sido Blake Bolden, una mujer acostumbrada a romper barreras al convertirse en la primera jugadora afroamericana en la Liga Nacional de Hockey Femenil (NWHL) con el Boston Pride.
Además, la exdefensora, originaria de Ohio, también fue contratada por los LA Kings como buscatalentos, siendo apenas la segunda mujer en ocupar tal puesto en la NHL.
Bolden ha quedado gratamente impresionada con el trabajo arduo y el esfuerzo de las jugadoras que participan en Power Project.
"Las ganas que tienen de dejar su zona de confort y salir adelante son bastante inspiradoras", comentó Bolden. "Aparte de un ambiente divertido de aprendizaje, Power Project siempre les recuerda el ser mujeres fuertes, valientes e inteligentes fuera del hielo".
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EL OBJETIVO FINAL
Bolden tiene prácticamente toda su vida involucrada en este deporte desde los tiempos en que su padre trabajaba con un equipo de la International Hockey League y confía en que este tipo de iniciativas están ayudando a fomentar el hockey femenil.
"El acceso al deporte ha aumentado durante los últimos años. Es importantísimo que estas niñas pueden estar en un lugar donde puedan ser ellas mismas, sentirse a salvo y apoyadas.
Rivas-Bryant, mientras tanto, sabe que el desarrollo atlético es fundamental, pero que lo aprendido en el hielo puede traducirse en lecciones que ayudarán a las participantes durante sus vidas en el futuro.
"El estar en la pista te enseña la importancia de usar tu voz y ser escuchada. Cuando pides un pase, le dices a tu compañera que estarás ahí, así que tienes que asegurarte de estar ahí", comentó.
Blanco, finalmente, pudo reflexionar sobre cómo participar en Power Project le ha hecho crecer individualmente, dentro y fuera del hielo.
"Te hace ser menos egoísta, te hace darte cuenta que no tienes que hacer algo gigante para causar un impacto en la vida de alguien. Ver las sonrisas en sus rostros hace que todo valga la pena".