Pero antes de ganarse la vida en octágonos alrededor de los Estados Unidos, el ex peleador de ascendencia mexicana, dedicó sus años de adolescencia al hockey aprendiendo grandes lecciones que algún día aplicaría al dedicarse de tiempo completo a las artes marciales mixtas.
Con pipas y latas
Charlie Valencia y sus tres hermanos quedaron impresionados con el hockey desde la primera vez que pudieron ver un partido de los L.A. Kings en televisión por cable a finales de la década de los ochenta. De inmediato, todos quedaron impresionados con lo rápido y lo brusco del deporte, idolatrando a leyendas angelinas como Tony Granato, Steve Duchesne y Mark Hardy.
Al enamorarse de este deporte, el siguiente paso para unos hermanos que siempre fueron bastante competitivos era practicarlo a como diera lugar. Charlie tenía 14 años y recuerda con alegría, como la creatividad fue fundamental en sus inicios en el hockey.
"Mi hermano trabajaba en plomería, así que tomábamos pipas, las aplastábamos y usábamos latas como pucks," mencionó Valencia. "Desde ese momento no paramos, era puro hockey."
Meses después, Charlie y sus hermanos fueron a una tienda departamental donde compraron bastones de plástico y pucks de hule. Poco a poco fueron mejorando sus accesorios y empezaron a jugar en ligas de hockey sobre ruedas alrededor del sur de California, en ciudades como West Covina, La Cañada y Garden Grove.
Al empezar a destacar en el Roller Hockey, era natural que los hermanos Valencia tuvieran que hacer la transición al hielo. Dándose cuenta de lo caro que era practicar esta modalidad, Charlie volvió a hacer de suyas, demostrando su convicción y entusiasmo para seguir cumpliendo sus objetivos.