En el primer partido de Rusia en el torneo, el equipo euroasiático debutó con un apabullante triunfo de 9-2 ante Kazajistán, en el que Bure participó con dos goles, un resultado que mandó un mensaje al resto del contingente.
Las cosas en el segundo duelo no fueron tan sencillas. Con Finlandia como rival, los nórdicos llegaron a tener una ventaja de 2-0 en el segundo periodo, pero un gol de Bure en el Power Play metió a los rusos al partido, y aunque los finlandeses llegaron a separarse 3-1, Rusia halló la manera de regresar y gracias a tres goles sin respuesta, por parte de Sergei Nemchinov, Yashin y Alexei Morozov, completaron la remontada.
Rusia cerró con otro gran triunfo en la primera ronda. Aunque Pavel Bure no logró manifestarse en el marcador, su hermano, Valeri, consiguió uno de los goles con los que los rusos superaron 2-1 a República Checa, en un ensayo de lo que habría de ser el partido por la medalla de oro, aunque en ese momento, ni rusos ni checos se imaginaban que se verían las caras días más tarde en busca de la parte más alta del podio.
Con la consecución de tres victorias en tres partidos de la fase de grupos, Rusia se clasificó a las rondas eliminatorias y en los Cuartos de Final se enfrentó a Bielorrusia, rival al que superó por 4-1, incluyendo un gol de Bure, su cuarto del torneo para ese momento, ayudando a los rusos a meterse a las Semifinales y asegurar al menos la disputa de una medalla.
Lo mejor para el ‘Cohete Ruso’ estaba por venir, al menos a nivel individual, pues el desenlace del torneo olímpico no derivó en un final feliz para Rusia, aunque eso no le quita ningún lustre a lo hecho por la entonces estrella de los Canucks.
En lo que fue una repetición del duelo de la fase inicial, Rusia y Finlandia se volvieron a ver las caras, pero esta vez el partido tendría matices distintos. Primero fueron los rusos quienes establecieron una ventaja de 3-0, incluyendo dos goles de Bure, sobre todo uno que parecía ‘golpe matador’, tras una escapada en la que exhibió su patentada velocidad para darle a su selección lo que parecía ser una diferencia definitiva.
Pero los finlandeses no bajaron los brazos y gol tras gol, lograron empatar a 3-3 en el segundo periodo. Y como si se tratara de una memorable pelea entre boxeadores de peso completo, intercambiando demoledores golpes, Rusia volvió a ponerse adelante 4-3 con el gol de Alexei Zhitnik, lo cual sentaba las bases para vivir un tercer periodo épico.
Y, en efecto, los finlandeses volvieron a responder, cuando Saku Koivu puso el 4-4, pero al partido le restaban casi 15 minutos en el tercer periodo y los rusos no perdieron el tiempo. Un minuto y 18 segundos después, con un golpe de suerte, Rusia tomó una delantera definitiva, cuando un puck, después de un faceoff, golpeó el patín de Andrei Kovalenko y el disco cruzó lentamente la línea de gol para el 5-4, un golpe que desmoralizó a los finlandeses.
Pero la mesa estaba puesta para sellar una de las actuaciones individuales más grandes de los últimos tiempos, cuando Finlandia intentaba empatar de nuevo el juego, Bure recuperó un puck suelto en la zona neutral y se escapó, encendiendo los cohetes, hasta encender la lámpara con un lapidario 6-4.