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Después de practicar el hockey sobre hielo durante apenas dos años en la década de los noventa, un joven mexicano decidió dedicarse por completo a este deporte, sin idea alguna del efecto domino que esto causaría en su vida ni en la vida de decenas de atletas de su país.

Brian Arroyo tenía claro que la pista era donde quería pasar la mayoría de sus días y para cumplir su objetivo tomó un paso que para muchos adolescentes de 15 años de edad sería prácticamente inimaginable: el cruzar un océano para buscar fortuna, sin un puesto seguro, ni conocimiento del idioma o la cultura.
Esta es la historia de un pionero para el hockey latinoamericano, la aventura del primer jugador mexicano de nacimiento en jugar en una liga europea.

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Iniciando sobre ruedas
Brian Arroyo comenzó su travesía en el hockey sobre ruedas en la Ciudad de México a los 9 años de edad, persuadido por su tío, quien se dedicaba entrenar a niños y jóvenes en un terreno detrás de su casa, adaptado como pista. El exjugador admite que siempre le gusto jugar varios deportes, pero hubo algo en particular que lo cautivo en este camino.
"Siempre me gustó el deporte de contacto, quería jugar futbol americano por la tacleadas," mencionó Arroyo. "Cuando vi que podía patinar y pegar, decidí jugar al hockey."
En esos tiempos Brian iba a la pista de Lomas Verdes a jugar sobre ruedas, y poco a poco surgió su gusto por el deporte sobre hielo. La transición ocurrió 4 años después, cuando llego a tomar una clase de prueba a la pista de San Jerónimo y poco a poco fue demostrando su nivel en diversos torneos.
Su experiencia internacional llego rápidamente, disputando partidos en países como Estados Unidos, Austria y Rusia, hasta que a los 15 años el éxito temprano lo hizo tomar la decisión de dedicarse al hockey sobre hielo de tiempo completo. Platicando con su madre, el consenso fue que para seguir avanzando en el deporte, Arroyo necesitaría emigrar al viejo continente lo más pronto posible.
Su coach Valeri Afanasyev -cuyo hijo Kristian fue el primer jugador nacido en México en debutar en una primera división europea- fungió como puente con equipos en Rusia y Ucrania, estableciendo el inicio de una carrera próxima a comenzar.

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Codeándose con estrellas
Recién desempacado de su natal México, Brian tuvo el privilegio de ser convocado a una selección de Moscú para disputar el reconocido torneo juvenil Tretiak Cup. En aquel equipo, le toco compartir con un joven prospecto local que ahora pelea por el récord goleador de todos los tiempos en la NHL: nada más y nada menos que la leyenda viviente Alexander Ovechkin.
"(Ovechkin) llamaba la atención, pero yo no sabia lo que era," recordó Arroyo. "Cuando estaba en el vestidor no sabia quien era y a donde iba a llegar."
Después de cuatro meses en Moscú, su primera experiencia a nivel de clubes llego en el 2001 con el Druzhba-78 Kharkov en la liga juvenil de Ucrania. Arroyo tuve un buen rendimiento en tres temporadas, acumulando 26 puntos en 34 partidos.
Buscando otros horizontes, regreso a Norteamérica para probar fortuna con los Peoria Mustangs de la Central States Hockey Lague (CHSL), donde fue recomendado por Joe Cooper, actual bicampeón de la Stanley Cup dirigiendo al Tampa Bay Lightning. Brian respondió con creces, registrando 32 puntos en 29 partidos, pero su objetivo inmediato era el regresar a probar fortuna cruzando el Atlántico.

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El segundo capítulo europeo
Al conocer ya la cultura y dominar el idioma, Brian Arroyo estaba listo para otra aventura en Rusia, donde disputo una pretemporada exitosa que le mereció ganarse un contrato con el Valk-494 de Estonia. Su paso en tal país fue corto, pero lo impulsaría a otra competitiva liga, la Suomi-sarja o segunda división de Finlandia.
Arroyo admite que el pináculo de su carrera lo alcanzo en la temporada 2009-10 con el Kettera, sumando ocho goles y cinco asistencias en 27 partidos. El mexicano añadió un estilo más físico a su ya conocido juego ofensivo, lo cual le mereció terminar la temporada jugando en primera línea y en Power Play.
"En Finlandia hice otras cosas, juegue más al estilo canadiense," menciono Brian. "Mi estilo era diferente, pero agregue a mi juego el dar empujones."
Al extrañar la vida en Ucrania y buscando mejores oportunidades económicas, Arroyo jugó su ultima temporada Europea con el Kompanion Kiev de la primera división. Después de disputar 12 partidos, una lesión acabo con su temporada y eventualmente con una exitosa aventura europea que lo hizo crecer tanto profesional como personalmente.
Todavía conectado con el hockey
Brian Arroyo concluyó su carrera europea para crecer como entrenador de hockey sobre hielo en su país natal. Entre sus logros destacan el viajar con sus pupilos a diferentes países como Rusia, Finlandia y Suecia, o el desarrollo de una liga mayor que llego a contar con mas de 200 jugadores activos en la pista Ice World Santa Fe.
Por razones familiares, Brian regresó a Rusia en 2018 estableciendo su residencia permanente en San Petersburgo, donde juega en una liga amateur de alto nivel y enfrenta a exjugadores de NHL como Maxim Suchinsky (Minnesota Wild), compartiendo casillero con otros como Igor Radulov (Chicago Blackhawks).
Incluso durante el verano, aprovechando el regreso de varios jugadores rusos a su país natal, Arroyo ha tenido la oportunidad de patinar con talentosos jugadores como Vasily Podkolzin (Vancouver Canucks) y Vladislav Gavrikov (Columbus Blue Jackets).
"Me siento muy contento por todo lo que hice en el hockey," comento emocionado Brian. "Aprendí ruso, conocí a mi a mi esposa, tengo a mis hijos, viaje a más de 40 países. Me siento muy agradecido por eso."