Después de intentar reactivar su carrera, tras finalizar su contrato con los New York Rangers, equipo al que sirvió por 15 temporadas, el 'Rey' (como le apodan, con justicia) firmó por un año y 1.5 millones de dólares con los Washington Capitals para tratar de demostrar que la edad era solo una anécdota y no una regla, buscando alargar su trayectoria y probar que le quedaba algo en el tanque.
Pero el destino, de manera inesperada (y hasta cruel), tenía otros planes para él. Un dictamen médico estableció que no estaba apto para jugar al nivel que la NHL demanda, pues se le detectó un problema cardiaco, en la aorta, que es la arteria principal que llega al corazón y que suministra sangre oxigenada al cuerpo.
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Un procedimiento a corazón abierto era necesario para resolver ese asunto, un duro revés que implicaba que no jugaría en la campaña 2020-21 con los Capitals.
El anuncio lo dio el 17 de diciembre de 2020 a través de un video en la cuenta de Twitter del equipo de Washington y aunque en ese momento no lo vimos, ese fue el inicio del proceso de retiro de Lundqvist, su lenguaje corporal y sus gestos nos dieron pistas que no supimos ver.
Pero justo ese deseo de sobreponerse a las cosas, y aunque no se puede medir como sus estadísticas, récords y logros, es lo que marca la diferencia entre los buenos jugadores y los legendarios, siendo esta última etiqueta la que más se apega al guardameta sueco, quien no se quiso rendir, pero la salud y la familia, inclinaron la balanza irremediablemente.
"Es momento", publicó Lundqvist este viernes a través de su cuenta de Twitter. "Durante los últimos 30 años he dedicado mi vida devotamente al deporte del hockey… y ahora es momento de retirarme del juego que amo y comenzar un nuevo capítulo".
La mitad de su vida dedicada al hockey estuvo vinculada a la Urbe de Hierro. El Madison Square Garden fue su casa durante tres lustros, fue un ciudadano distinguido de una ciudad sin igual y, sobre todo, terminó convirtiéndose en una de las más grandes leyendas de uno de los seis equipos fundadores (Original Six) de la NHL, que no es cosa menor.