Después de esfumarse las remotas opciones de ascenso, el objetivo de mantener la categoría ya está en el bolsillo debido a la derrota de Rumania frente a Lituania por 4-1.
Ambos combinados europeos saltaron al hielo con los mismos puntos (6) en la tabla clasificatoria, partiendo, a priori, con las mismas opciones matemáticas de luchar durante la última jornada por subir de división.
Los croatas golpearon primero de forma doble, primero fue Tin Alic el que batió al portero ibérico Julio Rapún, y menos de un minuto después sería su compañero Bruno Idzan el que puso el 2-0 en el electrónico.
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Tras superar el ecuador del primer acto, el catalán Quim Muratet aprovechó una superioridad numérica para reducir la desventaja del combinado español, pero la alegría duró muy poco dado que Filip Kasparek devolvió los dos goles de diferencia a favor de Croacia tras aprovechar un buen pase frente la portería de España en el cuál nada pudo hacer Rapún para evitar el 3-1.
Lejos de venirse abajo, los españoles anotaron con 11 segundos restando en el tercio inicial gracias a Gabriel Santamaría (3-2), así los 20 primeros minutos acabarían con ventaja croata de solamente un gol.
A los pocos momentos de reanudarse el juego, Adrián Torralba igualó el choque a 3-3 después de realizar un gran disparo de muñeca y superar por arriba a Teo Janjatovic.
A partir de aquí el dominio croata se acrecentó y lograron poner de nuevo la diferencia de dos goles a favor del país que formó parte de la antigua Yugoslavia, primero fue Bruno Idzan tras completar un gran uno contra uno frente a Rapún y después Luka Bodiroga los que marcaron para Croacia.
Sin más movimientos en el luminoso se llegó al término de los segundos veinte minutos con la sensación de que España aún podía disputarle el triunfo al equipo balcánico, aun yendo abajo por un claro 5-3.
Al minuto de dar comienzo el último periodo, Croacia golpeó de nuevo y puso muy cuesta arriba la remontada ibérica con tres goles de ventaja para ellos, pero Pablo Tello logró volver a poner a España en el partido tras batir al meta croata y estableció el momentáneo 6-4.
El juego se volvió 'loco', de ida y vuelta a ambos lados de la pista, en algunas de estas los croatas volvieron a marcar por partida doble y dejaron el encuentro prácticamente decidido antes de que Filip Kasparek fuera duramente sancionado por una acción muy de excesiva rudeza sobre un jugador español y en la consecuente jugada de power play, Jaime Bonilla acercó a tres goles a los españoles.