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Han pasado 27 años, desde que Santiago Sierra experimentó por primera vez el deporte que, le ha hecho experimentar algunas de las alegrías más grandes de su vida. De hecho, han sido 17 años desde su primer mundial representando a Mexico. Adelantamos el reloj al 2020 y Santiago, sigue siendo parte fundamental del tricolor como el segundo jugador más veterano del combinado de su país.

Después de experiencias en ligas junior y universidades de Estados Unidos, e incluso en la segunda división francesa, Sierra mantiene la motivación de jugar hockey organizado en su país, todo con tal de seguir sus objetivos y convivir con sus amigos, alternándolo con su carrera como arquitecto.
Todo comenzó en 1993, cuando Sierra empezó a jugar hockey buscando emular los pasos de su hermano mayor. A pesar de la diferencia de edad de seis años, el nexo entre los hermanos empezaría a hacerse cada vez más fuerte, hasta llegar a disputar importantes eventos juntos.
"Me uní mucho con mi hermano por jugar mundiales con él," menciono Sierra. "Por el hockey somos más juntos de lo que éramos. Todos en mi familia me apoyaron mucho (para jugar este deporte)".
Al ver a su hermano convertirse en seleccionado mexicano, Sierra empezó a buscar oportunidades en el combinado nacional, aunque en su primer intento fue cortado, lo que dejo según sus palabras "bien ardido". Solo meses después, el entonces joven de 15 años regresaría con sed de revancha y daría el ancho en el siguiente tryout. A los 16 tendría ya su primera oportunidad como mundialista juvenil en Bulgaria.

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Ya con los 17 años cumplidos, Sierra fijó un precedente dentro del tricolor, jugando al mismo tiempo en las categorías sub-18 y sub-20 además de la selección mayor, un momento de su vida que el jugador recuerda con gran cariño. Lo admirable, además, es que siempre fue capaz de mantener sus obligaciones académicas a pesar del ajetreado itinerario deportivo.
"Faltaba a la escuela y tenía seis viajes al año", menciono emocionado Sierra. Sacaba buenas calificaciones, por eso me dejaban ir. Siempre mantuve mi promedio.
Entre sus grandes memorias con la selección, siempre recordara un partido contra Serbia, donde dio una asistencia para ganar el juego en los últimos 10 segundos, y lograr la supervivencia en la división II del mundo.
Pero fuera del hielo, recuerda con humor una reunión con sus compañeros de la sub'20 para ver la película de terror Madhouse, situada en una espeluznante y vieja mansión. Llámenlo una ironía del destino, pero al viajar a Lituania un año después para un mundial, tuvieron que hospedarse justamente en aquella casa vieja que los había impactado en la pantalla grande.
A los 18 años, Santiago se mudó a San Antonio, Texas con su madre y ahí se ganó un lugar en los San Antonio Diablos, de la Western States Hockey League y poco después con los El Paso Rhinos de la North American Hockey League. Después de un año y medio jugando junior hockey, prefirió enfocarse en sus estudios en la Universidad de San Antonio en Texas (UTSA), pero se mantendría activo jugando en el equipo de la escuela.
Sus ganas de seguir explorando el mundo al mismo tiempo en que se concentraba en su carrera, lo llevaron primero a Barcelona donde hizo pruebas para un equipo local, y después a Paris, donde logro establecerse por una temporada con los Volants de la segunda división francesa, enfrentando a jugadores de muy buen nivel.
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Pero la vida y el destino eventualmente lo llevarían de regreso a Mexico, para continuar contribuyendo con el tricolor, guardando las memorias de varias medallas de oro ganadas en división III, y varios ascensos a división II. Han pasado ya casi 20 años desde la primera vez que represento a su país, pero su legado ha quedado ya bien cimentado.
"Sierra para mí siempre fue un referente en la selección". Todo el mundo lo vio como un anotador y una estrella", recordó Diego Fernández, quien compartió muchos momentos en la pista con Santiago. "Cuando estabas en problemas o con defensas encima, el venía a salvarte siempre. Te echaba porras y te daba ánimo".
Ya a sus 33 años de edad, Sierra piensa que el hockey continuará siendo parte de su vida, aunque tenga que ser como un hobby, a lado de su profesión como arquitecto.
"Sigo jugando porque me divierto, todavía faltan unos años para retirarme", concluyó Santiago. Tal vez me canso más que antes, pero sigo siendo muy intenso."