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Vaya Juego 1 de la Final de la Stanley Cup. Posiblemente sea un encuentro del que se hable por mucho tiempo… al menos hasta que inicie el segundo compromiso.

Lastimosamente, cada duelo épico genera un perdedor, en este caso los Carolina Hurricanes, que se fueron a casa con las manos vacías después de su primer encuentro en una Final en 20 años. Claro, si el compromiso del martes sirve de antesala para el resto de la serie, entonces está claro que hay mucho tramo por recorrer para los dirigidos por Rod Brind'Amour en su búsqueda por la segunda Stanley Cup en la historia del club.

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Y después de pasar la resaca de la derrota, toca pasar la página rápido y analizar qué salió mal. Con los Hurricanes, parece claro. Sin restarle crédito a los Vegas Golden Knights, fue evidente que la cantidad de errores no forzados de los locales aportó al eventual revés. Evidentemente es un aspecto que debe ser pulido si quieren igualar las acciones en el Juego 2 este jueves.

El veterano delantero Taylor Hall fue el primero en asumir la responsabilidad, señalando directamente a la toma de decisiones del equipo por encima del abrumador talento del rival.

"Sentimos que gran parte de lo que sucedió fue autoinfligido", declaró Hall. "Son un buen equipo. Pueden forzarte a situaciones difíciles", dijo. "Tienen muy buenos jugadores, hacen jugadas y están muy conectados. Y obviamente están probados en batalla en este momento. Pero sentimos que mucho de eso fue autoinfligido, así que recuperar nuestro juego es nuestro enfoque principal para mañana. Creo que son los dos mejores equipos enfrentándose. Son pesados, son grandes, más grandes de lo que hemos jugado, y van a ser difíciles de vencer, y es exactamente por eso que estamos aquí en la Final".

Ese análisis concuerda a la perfección con la visión del cuerpo técnico. Tras una profunda sesión de revisión de video, el entrenador Brind'Amour fue enfático al diferenciar el mérito de los Golden Knights de las equivocaciones propias que facilitaron la remontada.

"Por momentos, sí, estuvimos desarticulados, pero ellos nos forzaron a ello y, francamente, no manejamos la presión particularmente bien", explicó el estratega. "Y a veces no había presión real y simplemente tomamos algunas decisiones muy pobres con el disco, decisiones que no solemos tomar, y ellos, siendo el equipo que son, capitalizaron. Si hubiéramos jugado nuestro mejor juego posible y ese hubiera sido el resultado final, creo firmemente que hoy habría una sensación muy diferente en este vestuario. Tenemos que ser significativamente mejores. Ciertamente hay áreas específicas que tenemos que limpiar, pero todavía estamos ahí mismo, en la pelea".

La urgencia de limpiar esas áreas específicas es mayúscula, especialmente considerando las implacables estadísticas históricas de la NHL. Los equipos que caen en una desventaja de 2-0 en la Final de la Stanley Cup tienen un difícil récord histórico de 5-50, lo que significa que perder el Juego 2 dejaría a Carolina con un camino bien cuesta arriba para ser campeón.

A esto se suma el abrumador momento que viven los Vegas Golden Knights, quienes al llevarse el triunfo establecieron un nuevo récord de franquicia con siete victorias consecutivas en playoffs. Además, Vegas se convirtió en el primer equipo visitante en toda la historia de la liga en lograr una victoria tras remontar un déficit de múltiples goles en el Juego 1 de una Final de la Stanley Cup.

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A pesar de este escenario estadísticamente hostil y del caos táctico que propone Vegas con su estilo físico, la defensa de Carolina mantiene la compostura. Sean Walker abordó la necesidad de encontrar calma en medio de la tormenta, recordando que el camino al campeonato nunca es lineal.

"Tienes que tratarlo como otra serie. Obviamente, hay un premio más grande al final de esta, pero solo tienes que tomarlo un juego a la vez", comentó el defensor. "Las cosas por las que pasaste en series anteriores y años anteriores en los playoffs, puedes relacionarlas. No lo veo como algo enorme que nos va a golpear por sorpresa".

Esa mentalidad de memoria corta y enfoque absoluto en el siguiente turno es compartida por su compañero de línea azul, Jalen Chatfield, quien entiende que lamentarse sobre las fallas del Juego 1 es el peor enemigo posible para el equipo.

"Creo que cualquiera, cualquier jugador, cualquier atleta, ya sea que tengas un buen juego o no, tienes que seguir adelante y jugar ese próximo juego lo mejor que puedas", sentenció Chatfield.

Para los Hurricanes, el consuelo y la motivación principal provienen de una experiencia muy reciente. Apenas en la Final de la Conferencia Este ante los Montreal Canadiens, Carolina sufrió una decepción similar al perder el Juego 1 en casa, lo que generó un sinfín de dudas. Sin embargo, el equipo respondió ganando cuatro juegos al hilo para asegurar su pase a esta instancia.

Con esa memoria muscular aún fresca y la lista de tareas defensivas claramente definida tras el análisis de video, Carolina se prepara para evitar a toda costa el fatídico hoyo del 0-2 y demostrar que la autocrítica es el primer paso hacia la redención.

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