Los playoffs y en particular la Final de la Stanley Cup es la época del año en la que muchos héroes inesperados están aguardando por su momento para brillar y dejar una huella indeleble en los anales de la historia y la noche del martes 9 de junio fue una que no olvidará el guardameta de los Carolina Hurricanes Brandon Bussi y que se recordará por largo tiempo.
Luego de que el entrenador en jefe de Carolina, Rod Brind’Amour, anunciara que el portero quien había sido titular todos los partidos de los playoffs de los Hurricanes en esta postemporada, Frederik Andersen, “necesitaba un respiro”, dejándolo fuera de la alineación e incluso anotándolo como el portero de emergencia para el cuarto juego de la serie, de manera que la presión se cargó totalmente para el lado de Bussi, quien recibió la titularidad y toda la responsabilidad.
“Platicamos por un minuto con nuestro entrenador de porteros, concluimos que ‘Freddie’ necesitaba un respiro y tomamos la decisión de ir en otra dirección y si necesitaba una pausa, teníamos que dársela, así que pasar por todas las cosas que ha pasado y no darle la noche libre, creo que no tenía caso uniformarlo, así que así sucedieron las cosas”, dijo Brind’Amour en la rueda de prensa posterior al juego.
En medio de una abarrotada y ruidosa T-Mobile Arena ,y tras ser víctima (en este mismo escenario) de una jugada poco fortuita en el segundo tiempo extra el sábado en la que tras un rebote en el tiro de Shea Theodore sobre las tablas del fondo y que el propio Bussi acabó por meter a su propia portería y que derivó en una dolorosa derrota luego de que Carolina erradicó un déficit de cuatro goles en el tercer periodo para forzar al hockey adicional, el portero estadounidense debía salir de nuevo al mismo lugar en el que se suscitó ese desafortunado momento.





















