Esa mentalidad de rechazar el confort del hielo conocido es el cortafuegos psicológico que ha instaurado el cuerpo técnico. A pesar de que la serie al mejor de siete se ha transformado en un sprint al mejor de tres, con dos posibles duelos frente a su público en el Lenovo Center, la sensación en el vestuario no es de estar dominando la serie.
Al ser consultado sobre si sentía que su equipo estaba en el asiento del conductor para conseguir el campeonato, la respuesta de Brind'Amour fue pragmática y sumamente cautelosa.
"Mira, claramente parece no haber una ventaja real", analizó el estratega sobre la paridad del enfrentamiento. "Ambos equipos juegan bien como visitantes. Llegas a esta etapa y no llegarías aquí si no jugaras bien de visitante. No sé qué tanta ventaja ha sido o será, espero que lo sea, pero ciertamente no cuento con ello".
El escepticismo sobre la localía está bien fundamentado si se observa cómo ambas escuadras dividieron honores en sus respectivas arenas durante los primeros cuatro choques. Para el defensor estelar Jaccob Slavin, el peso de los fanáticos es innegable, pero la ejecución técnica en el hielo es la que verdaderamente dictará el destino del campeonato, argumentando que se trata de un choque táctico de espejos.
"Nuestro público es increíble, pero todo se ha dividido", reflexionó Slavin sobre el factor de jugar en casa. "Creo que por la forma en que ambos equipos juegan es cuestión de apegarse a tu estilo. Ambos intentamos jugar el mismo juego con algunas ligeras diferencias. Se trata de quién puede jugar su juego mejor y de manera más consistente".
Para el inamovible pilar de la línea azul, todo se reduce a la resiliencia pura: "Creo que nuestra identidad es ser competitivos. Roddy habla de eso todo el tiempo. Cuando compites noche tras noche, te vas a dar la oportunidad de ganar. Para nosotros es venir cada noche, ser competitivos y tener esa ventaja dentro del juego".
Esa misma cultura de esfuerzo innegociable es la responsable de una estadística sencillamente abrumadora dentro de la organización. Sorprendentemente, los Hurricanes no han perdido dos partidos consecutivos desde el lejano mes de enero. Cada vez que caen en el marcador, se levantan con una furia y precisión renovadas.