Hurricanes axlar inget favoritskap inför spurten i finalserien

Si algo ha quedado demostrado en los primeros cuatro juegos de la Final de la Stanley Cup, es que las suposiciones pueden ser descartadas. Es un esfuerzo inútil intentar pronosticar lo que va a pasar en el hielo entre los Carolina Hurricanes y los Vegas Golden Knights. Es por eso que pensar que la ventaja de localía automáticamente supone eso, puede ser una falla común.

Después de dos dramáticos encuentros en Las Vegas, Carolina logró recuperar ese factor, rumbo a Raleigh para disputar el Juego 5 el jueves. Pero los dirigidos por Rod Brind'Amour entienden muy bien este concepto como para caer en ventajismos.

Esa mentalidad de rechazar el confort del hielo conocido es el cortafuegos psicológico que ha instaurado el cuerpo técnico. A pesar de que la serie al mejor de siete se ha transformado en un sprint al mejor de tres, con dos posibles duelos frente a su público en el Lenovo Center, la sensación en el vestuario no es de estar dominando la serie.

Al ser consultado sobre si sentía que su equipo estaba en el asiento del conductor para conseguir el campeonato, la respuesta de Brind'Amour fue pragmática y sumamente cautelosa.

"Mira, claramente parece no haber una ventaja real", analizó el estratega sobre la paridad del enfrentamiento. "Ambos equipos juegan bien como visitantes. Llegas a esta etapa y no llegarías aquí si no jugaras bien de visitante. No sé qué tanta ventaja ha sido o será, espero que lo sea, pero ciertamente no cuento con ello".

El escepticismo sobre la localía está bien fundamentado si se observa cómo ambas escuadras dividieron honores en sus respectivas arenas durante los primeros cuatro choques. Para el defensor estelar Jaccob Slavin, el peso de los fanáticos es innegable, pero la ejecución técnica en el hielo es la que verdaderamente dictará el destino del campeonato, argumentando que se trata de un choque táctico de espejos.

"Nuestro público es increíble, pero todo se ha dividido", reflexionó Slavin sobre el factor de jugar en casa. "Creo que por la forma en que ambos equipos juegan es cuestión de apegarse a tu estilo. Ambos intentamos jugar el mismo juego con algunas ligeras diferencias. Se trata de quién puede jugar su juego mejor y de manera más consistente".

Para el inamovible pilar de la línea azul, todo se reduce a la resiliencia pura: "Creo que nuestra identidad es ser competitivos. Roddy habla de eso todo el tiempo. Cuando compites noche tras noche, te vas a dar la oportunidad de ganar. Para nosotros es venir cada noche, ser competitivos y tener esa ventaja dentro del juego".

Esa misma cultura de esfuerzo innegociable es la responsable de una estadística sencillamente abrumadora dentro de la organización. Sorprendentemente, los Hurricanes no han perdido dos partidos consecutivos desde el lejano mes de enero. Cada vez que caen en el marcador, se levantan con una furia y precisión renovadas.

Carolina y Vegas se alista para el 11 de junio

El delantero Sebastian Aho desveló que el secreto detrás de esa racha no es la motivación vacía, sino la crítica constructiva brutalmente honesta que se ejerce en las salas de video.

"Creo que es por la forma en que abordamos todo esto, ¿verdad? Somos muy honestos sobre lo que hicimos bien y lo que hicimos mal, y los chicos han respondido al mensaje", detalló el finlandés. "Todos lo hacen. Todos revisan su video y hablan de sus cosas. Creo que batallamos duro. Trabajamos muchísimo todo el año. Además, esos detalles que los entrenadores han pedido, hemos respondido. Tenemos que mantener eso".

Brind'Amour respalda esa madurez táctica de su plantilla, restándole importancia a la estadística.

"Nos enfocamos en eso todo el tiempo. Los buenos equipos pierden dos seguidos. Sucede", comentó el entrenador. "Simplemente hemos sido capaces, creo, de hacer un buen trabajo ganes o pierdas, enfocarnos en el próximo juego. Los jugadores han hecho un gran trabajo preparándose noche tras noche y eso es probablemente lo que nos ha dado la oportunidad de tener esa racha o lo que sea".

Ahora, toda esa preparación chocará con la estadística inquebrantable del Juego 5. Históricamente, cuando una Final de la NHL está empatada a dos triunfos, el vencedor del quinto encuentro termina levantando la Stanley Cup el 74.1 por ciento de las veces. Los números favorecen aún más a Carolina si se considera que el equipo local triunfa en el 83.3% de las ocasiones bajo este preciso escenario. A nivel institucional, la franquicia posee una marca vitalicia de seis triunfos por tres reveses cuando llega a un Juego 5 igualada tras iniciar la serie en su propio recinto.

No obstante, esta no ha sido una serie de campeonato convencional. El nivel de imprevisibilidad ha destrozado cualquier tipo de esquema.

Carolina y Las Vegas se han combinado para anotar 33 goles en apenas cuatro partidos, empatando la segunda cifra más alta en toda la historia de la liga para esta etapa, igualando los registros de 1980 y rozando los abultados 36 tantos de las ediciones de 1918 y 1981. Vegas demostró su asombroso poder ofensivo en el cuarto partido al remontar déficits de 2-0 y 3-1, marcando la primera vez en la historia de la Stanley Cup que un equipo logra borrar desventajas de múltiples goles en cada uno de los primeros cuatro juegos.

CAR@VGK: Hurricanes superan a los Golden Knights

Sabiendo que los Golden Knights son letales capitalizando errores en la zona neutral y castigando el desgaste físico, Carolina no se permite distracciones con la grandeza que rodea a su plantel. Para Aho y el resto del vestuario, el objetivo inmediato es sumamente pragmático.

"Obviamente la victoria de anoche fue enorme para nosotros. Al mismo tiempo, ahora tenemos que encargarnos de los asuntos en casa", sentenció el atacante. "En eso es en lo único que te enfocas. Realmente puedes enfocarte demasiado por delante de ti mismo. Solo queremos tener un buen comienzo y partir de ahí".

La noche del jueves dictará sin piedad si el rigor del trabajo duro prevalece en Raleigh o si la magia inagotable del desierto vuelve a adueñarse de la Final.

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