Wahlstrom y Sorokin lideran triunfo de Islanders

No hay alarmas que necesiten ser encendidas con una serie de postemporada empatada 2-2. Los llamados de atención sí son válidos. Eso fue lo que ocurrió el sábado por la tarde en el vestuario de los Penguins, luego de caer 4-1 en el Juego 4 de la Primera Ronda de los Playoffs de la Stanley Cup ante los Islanders en el Nassau Coliseum.

Pittsburgh y Nueva York se fueron al descanso del primer intermedio con la pizarra igualada sin goles y con misma cantidad de disparos (ocho) al arco. Algo positivo para los Penguins, al poder contener la potencia con la que salieron los Islanders con el apoyo de su público.
Pero luego de que los visitantes no pudieron convertir un par de ocasiones claras, el momento del juego cambió definitivamente para los neoyorquinos. Con el respaldo de Ilya Sorokin, quien consiguió 29 salvadas en el partido, Josh Bailey y Ryan Pulock pusieron arriba 2-0 a los Islanders. En el tercer tramo, Oliver Wahlstrom y Jordan Eberle ampliaron la ventaja a 4-0. Zach Astron-Reese marcó para Pittsburgh a poco más de dos minutos del final para darle cifras definitivas al juego.
"Creo que estuvo más cerrado de lo que realmente refleja el marcador, pero no creo que eso importe a este punto", declaró el capitán de los Penguins Sidney Crosby. "[Los Islanders] jugaron mejor y merecieron ganar".

PIT@NYI, J4: Islander anotan dos goles en Power Play

La última vez que Nueva York ganó en la serie, en el Juego 1, Pittsburgh respondió con dos triunfos consecutivos, alimentándose de ese sentido de urgencia que el sábado parecía estar del lado de Nueva York. Retomar eso es lo que intentarán replicar los Penguins cuando regresen a casa para el Juego 5 del lunes a las 7 p.m.
"La urgencia y el nivel de pelea", confesó Crosby. "Todos esos pequeños detalles suman hacia la victoria. Creo que hubo más de eso en el Juego 3. Eso es lo que necesitamos para poder ganar".
Parte de esos detalles incluyen mantenerse fuera de la caja de penalidades.
Los Penguins cometieron cinco faltas el sábado y los Islanders capitalizaron dos de ellas. Tres de las cinco provinieron de Evgeni Malkin.
"Claro que sabemos que cometimos muchas faltas]", reconoció Malkin. "Necesitamos ser más disciplinados y salir más enfocados para el próximo juego. No estamos contentos. No sólo yo, nadie en el equipo está feliz con lo que hicimos hoy. Necesitamos olvidar este día y pasar la página. Se trata ahora de una serie al mejor de tres".
Pero si Pittsburgh quiere avanzar en esta postemporada, su capitán deberá ser más efectivo. Por tercer juego consecutivo, Crosby se fue a casa sin sumar ningún punto. Eso, para un dos veces ganador del Trofeo ***Conn Smythe*** al mejor jugador de los Playoffs de la Stanley Cup, debe cambiar para poder sacar la mejor parte de la "serie al mejor de tres".
"Creo que en la posición en la que estaban, sabías que [Nueva York] iba a salir a pelear", expresó Crosby. "Tenemos que tener esa misma mentalidad. No podemos salir a esperar cuál será el plan. Tenemos que dictar el ritmo del juego. No hicimos eso lo suficiente como para ganar".
Desde que alzaron su segunda Stanley Cup consecutiva en el 2017, los Penguins han vivido decepciones en sus tres postemporada siguientes. Como los actuales campeones, perdieron en la segunda ronda ante los Capitals en el 2018; última vez que han ganado una serie de playoffs. Al año siguiente fueron barridos en la primera vuelta por los Islanders y en el 2020 fueron sorprendidos por los Canadiens en la Ronda Clasificatoria.
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Pese a caer por el marcador más amplio de la serie -- los tres primeros choques fueron definitivos por la mínima -- y el disgusto dentro de los vestuarios visitantes del
Nassau Coliseum*, el entrenador de Pittsburgh Mike Sullivan entiende que ejercer como la figura de estabilidad dentro del conjunto puede ser la diferencia entre canalizar la molestia hacia un buen juego o la debacle anímica de su grupo.
"Ambos equipos están dándolo todo por intentar ganar. Por eso los cambios de momentos a lo largo de una serie de siete juegos", señaló Sullivan. "Sólo tenemos que asegurarnos de traer nuestra resiliencia a nuestra actitud y mantener el esfuerzo y mentalidad entre los cambios de ritmo de la serie. Estamos jugando ante un gran oponente. Sabíamos que sería un enfrentamiento difícil, así que nada de esto es algo que no esperábamos. Sólo tenemos que asegurarnos de reaccionar de la mejor manera. Creo que no hay una motivación más grande en esta época del año que competir por la Stanley Cup".
Es aquí cuando la experiencia y el pedigrí de campeón puede marcar la diferencia para los Penguins, al lograr una de las cosas más complicadas para un equipo en la postemporada; dejar atrás una dura derrota y concentrarse en el próximo objetivo.
La pregunta es: ¿Qué prevalecerá en los siguiente juegos? ¿El arraigo de campeón o los fantasmas de las pasadas tres postemporadas y la sombra de lo que podría ocurrir en el receso de campaña de volver a quedar fuera en la primera ronda?
Eso está por verse a partir del lunes a las 7 p.m.