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¡Cómo pueden cambiar las cosas en solo 48 horas! Después de deslucir en el Winter Classic el viernes, los Florida Panthers lograron el domingo el que quizás haya sido su triunfo más importante en lo que va de temporada, venciendo 2-1 al Colorado Avalanche en un duelo con matiz de postemporada.

La campaña de los vigentes bicampeones ha estado plagada de altibajos, causados principalmente por la cantidad de lesiones que han derivado de las últimas tres postemporadas, en las que han alcanzado la Final de la Stanley Cup; sin embargo, no sólo el panorama de lesiones podría comenzar a despejarse pronto, sino que esta victoria sobre Colorado en la Amerant Bank Arena podría servir como impulso extra, ayudando a la tropa de Paul Maurice a acercarse cada vez a su mejor nivel.

Para dimensionar verdaderamente el valor de estos dos puntos, es necesario mirar con lupa al gigante que tenían enfrente. El Avalanche no llegó a Sunrise como un simple líder de división; llegó operando en un plano histórico, portando una racha de 10 victorias consecutivas y un récord intimidante de 31-2-7 en sus primeros 40 juegos.

Colorado amenazaba con romper marcas de invencibilidad en tiempo regular que datan de la dinastía de los Philadelphia Flyers de 1979-80, y ya se había convertido en el único equipo de la liga con múltiples rachas de victorias de ocho o más juegos esta temporada.

Sin embargo, se toparon con unos Panthers decididos a limpiar su imagen tras la derrota en el Winter Classic, logrando la hazaña de detener una racha de victorias de 10 o más juegos de un oponente por primera vez en la historia de la franquicia, superando sus registros previos contra Carolina y Edmonton.

"Ese fue un gran, gran partido para nosotros", declaró el entrenador Maurice tras el encuentro, visiblemente aliviado. "Perdiendo a Seth [Jones] y jugando contra el equipo más dinámico de la Liga... Jugamos duro, jugamos bien".

La narrativa del partido se centró en la resiliencia defensiva y la oportunidad. La clave de la resistencia local tuvo nombre y apellido: Daniil Tarasov. El guardameta ruso, quien llegó como una apuesta de mercado de la gerencia, ofreció una actuación de redención absoluta con 27 salvadas, siendo la pieza fundamental para frustrar a la ofensiva más letal y explosiva de la liga. Tarasov no solo detuvo el volumen de juego, sino que brilló en los momentos de mayor tensión; según las estadísticas avanzadas, 10 de sus paradas fueron clasificadas como de "alto peligro".

Su momento cumbre llegó en los segundos finales del tiempo regular, cuando detuvo una escapada de Nathan MacKinnon a quemarropa que habría enviado el juego a tiempo extra.

"Fue un juego en el que todo fluía a través de él, y [Tarasov] apareció con algunas salvadas enormes", reconoció su compañero Aaron Ekblad. "Esa parada a MacKinnon fue especial. Somos afortunados de que jugara tan bien".

Fue precisamente Aaron Ekblad quien, ante la notable ausencia del estelar Seth Jones —quien se lesionó durante el Winter Classic y cuyo estado sigue siendo evaluado— asumió el mando de la línea azul con autoridad. Ekblad jugó casi 27 minutos (26:57) liderando al equipo en tiempo sobre el hielo y anotó el gol de la victoria a falta de 1:48 en el segundo periodo con un disparo lejano que sorprendió al portero Scott Wedgewood.

COL@FLA: Ekblad saca todo el poder y pone 2-1 arriba a Florida

Ese tanto no fue una casualidad estadística para el defensor veterano; representó su punto número 127 en "goles que dan la ventaja", consolidándolo con la tercera mayor cantidad en la historia del club, solo detrás de Aleksander Barkov y Jonathan Huberdeau.

Previamente, Sam Bennett había establecido el tono físico y ofensivo al abrir el marcador a los 6:27 del primer periodo tras un esfuerzo individual, extendiendo su racha de puntos a nueve juegos, antes de que Colorado igualara temporalmente gracias a un desvío de Artturi Lehkonen.

COL@FLA: Bennett abre el marcador y alarga racha puntuando a nueve partidos

El compromiso defensivo de Florida fue total, ejemplificado por detalles que no siempre aparecen en los titulares: Sam Bennett bloqueó dos disparos clave, Donovan Sebrango aportó tres golpes para frenar el ímpetu físico del rival, y Anton Lundell ganó el 61.9% de sus enfrentamientos en el círculo de faceoff, asegurando posesiones vitales. Esa estructura permitió a los Panthers sumar su victoria número 189 en juegos definidos por un solo gol desde la temporada 2015-16, la quinta mejor marca de la NHL en ese lapso.

Sin embargo, la noche tuvo un costo emocional alto para el Avalanche más allá del resultado en la pizarra. Su capitán, Gabriel Landeskog, abandonó el partido en el segundo periodo tras perder el equilibrio y chocar violentamente contra el poste de la portería, una situación que el entrenador Jared Bednar confirmó le hará perderse tiempo de juego. La imagen de Landeskog siendo ayudado a salir del hielo por MacKinnon fue un golpe duro para un equipo que conoce bien el historial de lesiones de rodilla de su líder.

En contraste, y como parte de esas buenas noticias que empiezan a asomar en Sunrise, los Panthers recibieron un impulso anímico adicional fuera del hielo: Matthew Tkachuk viajó con el equipo para la próxima gira de carretera. Tkachuk, quien se ha perdido toda la temporada tras una cirugía en agosto, participó en la práctica con una camiseta de no contacto y declaró:

"Será agradable volver a la rutina... Florida necesita cada punto que podamos conseguir ahora mismo". Aunque su regreso oficial aún depende de un par de prácticas con contacto completo, su presencia física con el grupo es una señal inminente de refuerzos para la segunda mitad de la campaña.

Ahora, con un récord de 22-16-3 (47 puntos) y colocándose a solo una unidad de los puestos de Comodín, Florida inicia una exigente gira de seis partidos como visitante comenzando este martes ante los Toronto Maple Leafs, buscando que esta victoria ante el mejor equipo de la liga sea el verdadero punto de partida hacia la defensa de su título.

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