Bure recogió el disco en el centro de la pista después de que el árbitro hiciera sonar su silbato y atacó a Richter, haciendo cuatro movimientos en el camino. Richter había salido a desafiar a Bure, retrocediendo lentamente hacia su red, mientras permanecía siempre en línea recta con el tirador y sin caer en sus fintas.
Finalmente, Bure se movió hacia su izquierda e intentó un rápido golpe de derecha. Richter irrumpió en su pliegue de izquierda a derecha, estirándose lo más que pudo y detuvo el tiro con el protector de su pierna derecha, tal y como lo hizo cinco meses antes, en el Juego de Estrellas de la NHL en la ciudad de Nueva York.
El Pacific Coliseum se quedó en silencio, a tal punto que se podían escuchar los gritos de los compañeros de equipo de Richter en la banca. La transmisión del partido, enfocó las cámaras dentro del Madison Square Garden, donde los aficionados de los Rangers se reunieron para ver aquel cuarto juego de la Final de la Stanley Cup. Allí, la celebración fue ensordecedora.
Gloria compensada
A partir de ahí, los Rangers recuperaron su juego y con solo 15.2 segundos restantes en el segundo período, Sergei Zubov, que regresaba de una lesión en el pecho, envió un tiro a través de una pantalla de Adam Graves y en la parte trasera de la jaula, empatando el juego 2-2.
En lugar de aferrarse a una ventaja de un gol en casa a 20 minutos de empatar en la serie, los Canucks se preguntaban cómo una ventaja temprana de 2-0, ocho oportunidades en Power Play y un penalti otorgado a su mejor jugador, habían derivado en un empate 2-2.
Para su crédito, los Canucks salieron con fuerza en el tercer período y Richter se vio obligado a hacer un par de grandes atajadas en escapadas separadas ante Bret Hedican y Martin Gelinas. Pero los Rangers también salieron volando, y el portero Kirk McLean también tuvo que estar listo para mantener el juego empatado a dos tantos por bando.
Después de liquidar un juego de poder de 4 contra 3 para Vancouver, los Rangers obtuvieron una ventaja de hombre a los 14:31 cuando Gelinas fue sancionado por una falta a Lowe. Los Rangers se pusieron a trabajar en esa secuencia y una jugada absolutamente hermosa de Leetch, le dio a Nueva York su primera ventaja de la noche. Más tarde a los 17:56 de la tercera fracción, Steve Larmer selló la victoria con pizarra de 4-2.
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Cuando sonó la bocina final, Richter, con 28 salvamentos en total, levantó los brazos en el aire. Había sido una competencia deslumbrante y un regreso conmovedor de los Rangers, que ahora estaban a solo una victoria de asegurar su primer campeonato de la Copa Stanley desde 1940.
Si bien, el camino presentó otros obstáculos, como por ejemplo el hecho de que los Canucks forzaron un séptimo encuentro. Al final, Nueva York terminó alzando la copa y la parada de Richter ante el integrante del Salón de la Fama, Pavel Bure, quedó registrada como "La Salvada".