Después de conseguir el primer campeonato de su historia, los Pittsburgh Penguins, gracias al impacto de Mario Lemieux, ganaron respeto y al año siguiente, en la temporada de 1991-92, el conjunto defendió su título, barriendo en cuatro juegos a los Chicago Blackhawks para retomar la gloria. En aquella ocasión, el jugador aportó 34 unidades (16 goles y 18 asistencias), para volver a llevarse el trofeo Conn Smythe como el MVP de los playoffs.
Lemieux comenzó la temporada 92-93 a todo tren, pero una vez más la salud fue un problema, en esta oportunidad, con algo más grave: Cáncer. "Esto no me va a cambiar la vida", dijo el jugador cuando anunció la enfermedad en una conferencia de prensa. Así fue, en el último día de su tratamiento, el delantero volvió a la pista y recibió una ovación de pie por parte de los aficionados de los Philadelphia Flyers. Tras vencer el cáncer, terminó la campaña como líder en puntos gracias 160 unidades.
Ganador en todos los sentidos
Hablar de Lemieux, es sinónimo de triunfo. Dos campeonatos, seis veces líder de la liga en puntos y otras tres, máximo artillero de la NHL, en conjunto con tres reconocimientos como Jugador Más Valioso. Al momento de su retiro, era el líder del equipo en todas las categorías ofensivas. No obstante, su historia estaba lejos de terminarse.
Los problemas financieros volvieron acechar a los Penguins en 1999 y el conjunto afrontó la posibilidad de ser vendido e irse de Pittsburgh. Fue entonces, cuando Lemieux llegó al rescate, encabezando a un nuevo grupo de accionistas para comprar la franquicia y mantener al club en la ciudad.
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Un año después, salió del retiro para volver a la pista, hasta que finalmente se despidió de la acción en 2006, no sin antes hacer uno de sus mayores aportes; reconocer y lograr elegir a Sidney Crosby en el Draft previo a esa campaña, en lo que, sin dudas, fue el cambio generacional más exitoso en la historia del hockey, pues tres títulos de la Stanley Cup, desde aquel año, aumentaron el palmarés de Lemieux a cinco trofeos en total.
Sin lugar a dudas, Lemieux se estableció un ícono de su deporte, ganando múltiples campeonatos, premios individuales, superando lesiones y hasta un cáncer, para ver acción en tres décadas distintas, con 17 años de carrera en los que además fue elegido al Juego de Estrellas en 10 ocasiones. Quizás lo más impresionante del integrante del Salón de la Fama, es que a pesar de no haber disputado ni siquiera mil partidos, terminó con 1723 puntos en 915 juegos, para un promedio de 1.88 por cotejo.