Uno de los temas de mayor controversia con los que arrancó la temporada 2026-27 de la NHL (probablemente el más relevante) fue el del paro del estelar guardameta estadounidense Connor Hellebucyk en rechazo a seguir jugando para los Winnipeg Jets, pese a tener un contrato vigente, y demandar un cambio de equipo. No se presentó un solo día a entrenar porque fue suspendido por el club como medida recíproca.
Más allá de los rumores, la polémica y el ruido que generaba el asunto alrededor de la liga, todo ese runrún no le era en lo absoluto ajeno a los jugadores y al cuerpo de entrenadores de los Jets, porque era un tema recurrente e inevitable.
No obstante, apenas el pasado viernes 23 de octubre, los Jets decidieron darle carpetazo al asunto con un mega canje que mandó al medallista olímpico de oro con Estados Unidos y tres veces ganador del Vezina Trophy, a los New Jersey Devils, haciendo olas a lo largo y ancho de toda la liga.
En retorno, Winnipeg recibió al portero Nico Daws, a los delanteros Dawson Mercer y Nick Bjugstad, además de los derechos del prospecto Alexander Command, una selección de segunda ronda del Draft de la NHL de 2029 y otra de séptima etapa de 2027.
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Ese mismo día llegaba a su fin la suspensión de Hellebuyck con los Jets, pero en puerta estaba uno de los eventos insignia de la NHL y los Jets serían los anfitriones, el Heritage Classic 2026 en el Princess Auto Stadium, casa de los Winnipeg Blue Bombers de la Canadian Football League (CFL). Por eso la organización tomó la decisión de avanzar sin su estrella.
“Desde luego no creo que sea un gran alivio por lo que él ha significado para esta organización, obviamente por las amistades que ha desarrollado con muchos de los jugadores con los que crecieron juntos aquí”, dijo el entrenador en jefe de los Jets, Scott Arniel a pregunta expresa de qué significa que este asunto concluyó.
Hellebuyck jugó 11 temporadas en Winnipeg, disputando 625 juegos, siendo titular en 615 de ellos, con marca de 345-208-55, .916 en porcentaje de salvadas y 2.58 en promedio de goles permitidos por encuentro, números que lo convierten en el referente histórico de la posición en la franquicia.
“En lo que a mí respecta, trabajar con él los últimos cuatro años, sabiendo el jugador de élite que es, estoy sumamente agradecido por la oportunidad de interactuar con él y, obviamente, la calidad que le imprimió a la portería.
“Pero esta es la parte dura de este negocio, pero al final del día se acabó, me quitó el sombrero con nuestro grupo de líderes, porque desde el primer día se mentalizaron de que dondequiera que fuéramos la pregunta estaría ahí hasta que algo sucediera y la manera en la que lo manejamos ocurrió por nuestros líderes porque había mucho ruido, muchas distracciones, pero el grupo decidió concentrarse en hacer su trabajo”, añadió Arniel.
A propósito de la dureza de cómo pueden ser las cosas en el deporte profesional, Mercer dijo que cuando recibió la noticia de que iba a ser canjeado a Winnipeg, estaba en la pista de práctica en New Jersey, tuvo que recoger sus cosas, ir a empacar, subirse a un avión y presentarse en su nuevo entorno.
Seis temporadas, 420 partidos con el uniforme de los Devils, marcaron una época para el joven delantero canadiense, quien ahora abraza la oportunidad de un nuevo comienzo y en un evento de alta trascendencia como el Heritage Classic.
“No, no creo que se trate de nada de eso”, dijo Mercer cuando se le preguntó si era un reto mayor jugar al aire libre su primer partido con su nuevo equipo. “Creo que lo principal es salir a jugar, divertirnos, normalmente eso pasa cuando cambias de equipo, estas algo nervioso, y desde luego no creo que este sea la excepción, pero mi familia está aquí, así que será emocionante y me hará más llevadero el asunto”.




















