McDavid eleva su nivel y entra en un club histórico

Hay noches que confirman lo que ya se sabía y otras que obligan a recalibrar la escala. La del jueves, en el Rogers Place, perteneció al segundo grupo: Connor McDavid sumó dos goles y tres asistencias, llegó a 31 puntos en sus primeros 10 juegos de la temporada y empujó a los Edmonton Oilers a una victoria 6-5 en shootouts sobre los Carolina Hurricanes, los vigentes campeones de la Stanley Cup. No fue una exhibición en un duelo resuelto: fue producción bajo presión, con su equipo abajo por dos goles al entrar al tercer período.

CAR@EDM: McDavid nivela el marcador

El tamaño de la noche se mide con los nombres que quedaron a su lado. McDavid se convirtió en el cuarto jugador de la historia que alcanzó los 30 puntos en 10 juegos o menos, junto a Mario Lemieux, Mike Bossy y Wayne Gretzky. Además, fue el segundo que registró tres encuentros de cinco puntos dentro de sus primeros 10 partidos de una campaña, algo que solo Lemieux había logrado antes. Su tercer período, de tres puntos, fue el número 34 de su carrera con esa producción en un solo capítulo: también quedó cuarto en esa lista histórica, detrás de Gretzky, Lemieux y Jaromir Jagr.

Ninguno de sus cinco puntos fue decorativo: McDavid participó en todas las anotaciones de Edmonton en el tiempo reglamentario y su segundo tanto, con el portero ya en la banca y a 1:28 del final, forzó el tiempo extra. Leon Draisaitl igualó su línea de dos goles y tres asistencias, y entre ambos cargaron la remontada del tercer período.

La producción también sostuvo dos rachas que ya son material de archivo. McDavid extendió a 10 partidos su cadena de al menos una asistencia desde el inicio de la temporada, la cuarta de esa extensión en la historia, detrás de las de 12 juegos de Sebastian Aho, Ken Linseman y Wayne Gretzky. En el camino superó la marca de asistencias en los primeros 10 choques de una campaña, las 21 que pertenecían a Lemieux, y cerró la noche con 23, además de firmar su encuentro número 67 con tres asistencias, con lo que igualó a Sidney Crosby en el quinto lugar histórico.

En el vestuario, la lectura fue unánime. Ryan Nugent-Hopkins, que volvía tras perderse los primeros nueve partidos por una lesión en la parte inferior del cuerpo y que lo había visto todo por televisión durante su ausencia, aseguró que cada vez que le preguntan si esta es la mejor versión de McDavid, su respuesta es la misma: sí, porque el capitán sigue elevando su propio estándar. Nugent-Hopkins subrayó que esa producción llegó en situaciones de alta exigencia y no en duelos resueltos, un matiz que explica por qué la racha pesa más que una simple acumulación de puntos.

“Lo he visto todo el año viendo al equipo, la manera en que batalla y compite sin importar el marcador ni el momento del partido”, comentó Nugent-Hopkins. “Creo que la forma en que apretamos en el tercer período, con una gran reacción estando abajo por dos goles contra ese equipo, fue difícil de lograr, así que es divertido ser parte de esto y definitivamente estoy contento de estar de vuelta en el hielo”.

Leon Draisaitl apuntó en la misma dirección desde otro ángulo. El alemán explicó que el juego de McDavid se volvió más completo con la madurez: conserva la velocidad y el dinamismo ofensivo de cuando tenía 24 años, pero pulió los detalles finos, hasta el punto de que en el vestuario empiezan a faltar las palabras para describir su nivel. Draisaitl, que alcanzó los 10 goles y las 11 asistencias en la temporada, también hiló su quinto encuentro consecutivo anotando, con siete tantos en esa racha.

SEA@EDM: Draisaitl anota tras rebote

Para Mike Babcock, la noche valió doble: la prueba llegó contra el campeón vigente y en el encuentro número 10 del calendario.

“Lo que me gustó del partido de esta noche es que estaba muy entusiasmado por jugar este juego, ya con 10 partidos disputados, porque parece que estamos mejorando”, dijo Babcock. “Tuvimos aquí a un equipo que compite sin descanso, que sabe ganar y que hace las cosas bien. El balance es que estábamos abajo al entrar al tercer período, hablamos de ser ultra competitivos y de encontrar la manera de remontar, y lo hicimos. Al final ganamos, pero esta noche nos llevamos un montón de lecciones sobre competitividad, sobre hacer las cosas bien y sobre que todo el mundo sea importante”.

El contexto colectivo refuerza el significado del arranque. Edmonton mejoró su récord a 8-1-1, con tres victorias seguidas y ocho triunfos en sus últimos nueve choques, líder de la División Pacífico y de la Conferencia Oeste. Carolina, que limitó a Edmonton a 12 disparos en los dos primeros períodos y construyó una ventaja de 4-2, se quedó en 8-2-2 y cerrará su gira de cinco compromisos el sábado en St. Louis. En ese escenario, que McDavid ya sume 31 puntos no habla solo de un jugador encendido: habla del techo que su nivel le sigue subiendo a todo el equipo.

La pregunta que deja la noche no es si McDavid puede sostener este ritmo, porque nadie sostiene tres puntos por encuentro durante 84 partidos, sino cuánto quedará de este nivel cuando la producción se normalice. Si la versión actual es, como repiten sus compañeros, la de un jugador más completo que el de hace dos años, el resto de la Liga tiene un problema mayor que una racha de octubre. La próxima medición llega rápido: los Oilers reciben el sábado a los Toronto Maple Leafs en el Rogers Place.

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