El domingo por la noche, el Princess Auto Stadium ofreció la postal completa: 32.342 aficionados, el sobrevuelo de los aviones de combate, música canadiense y dos equipos de ese país frente a frente bajo el cielo de Winnipeg.
Para los Jets, sin embargo, el Heritage Classic terminó como una extensión de su momento más incómodo: los Montreal Canadiens se impusieron 2-1 y la quinta derrota consecutiva quedó como el dato que sobrevivió a la celebración.
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El capitán Adam Lowry separó las dos lecturas de la noche.
“Más allá del resultado, es un espectáculo espectacular”, comentó Lowry. “Creo que te transporta al hockey de tu infancia. Te lleva de vuelta a crecer y al lugar donde te enamoraste de este deporte. Obviamente es un resultado decepcionante, pero creo que la NHL y los aficionados de Winnipeg hicieron un gran trabajo para convertirlo en otro gran evento”.
La explicación del tropiezo no estuvo en la entrega. Winnipeg superó a Montreal 34-21 en disparos, con ventajas de 10-8, 11-7 y 13-6 por período, y tampoco faltó la ventaja numérica: los Jets tuvieron cuatro oportunidades en Power Play y no convirtieron ninguna, mientras Jacob Fowler detuvo los nueve disparos que recibió en esa situación y terminó con 33 salvadas. Ni siquiera alcanzó con el empuje de sus figuras: Kyle Connor, Mark Scheifele y Cole Perfetti sumaron 16 tiros y se fueron sin puntos. Stuart Skinner solo enfrentó 21 remates y detuvo 19; la derrota no se escribió en la portería propia.
Scott Arniel apuntó al mismo problema desde la banca: el ataque vivió demasiado lejos de las zonas donde el rival sufre.
“La ofensiva tiene que venir de los cinco jugadores”, comentó Arniel. “Es parte de que los defensas se sumen al ataque y al ciclo, de que consigan disparos desde arriba y creen esas segundas y terceras oportunidades, esos desvíos y rebotes. Con nuestros delanteros no puede ser todo desde el perímetro. Hay que meterse por dentro, porque los porteros son demasiado buenos en esta liga: si ven los discos, los van a detener. Es trabajo duro y puede que te golpeen en la nariz, pero ahí es donde se marcan los goles”.





















