Los discursos de exaltación al Salón de la Fama
Iginla, Hossa, St-Pierre, Holland y Wilson quedaron oficialmente inmortalizados

El COVID-19 forzó la posposición de la ceremonia de entronización en noviembre pasado, y la junta del Salón de la Fama decidió que no elegiría a una nueva generación sino hasta que la de 2020 quedara inmortalizada.
Estos son algunos de los momentos clave de los discursos de exaltación de Jarome Iginla, Marian Hossa, Kim St-Pierre, Ken Holland, Kevin Lowe y Doug Wilson, así como de los comentarios del comisionado de la NHL, Gary Bettman.
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JAROME IGINLA: Más allá de sus sueños
Iginla dijo que no estaba muy nervioso antes de su ceremonia de exaltación al Salón de la Fama. Luego, de repente, quedó deslumbrado después de ver a jugadores a los que pronto se uniría en el recinto de los inmortales, como Mark Messier, Paul Coffey o Bryan Trottier.
"Eso fue sencillamente genial", dijo Iginla. "Y nunca, jamás soñé con esto".
Así como Iginla lo dejó claro, "probablemente no era el típico niño jugando al hockey. Mi padre emigró a Canadá desde Nigeria. Mi mama es de Oregon".
Pero después de una gran carrera de 20 temporadas en la NHL con los Calgary Flames, Pittsburgh Penguins, Boston Bruins, Colorado Avalanche y Los Angeles Kings, Iginla se convirtió en el cuarto individuo afrodescendiente en llegar al Salón de la Fama, junto con el portero Grant Fuhr, la pionera del hockey femenino Angela James y Willie O'Ree, el primer jugador de color en la NHL y embajador de la liga en temas de diversidad, quien fue exaltado en la categoría de 'edificadores' en 2018.
Iginla recordó cuando tenía 7 años que otro niño le preguntó "¿por qué estás jugando al hockey?".
Esa es la razón por la que ejemplos a seguir como Fuhr, uno de sus ídolos cuando crecía en St. Albert, Alberta, u O'Ree, así como otros jugadores de color en la NHL como Claude Vilgrain y Tony McKegney, o el pionero del hockey de color Herb Carnegie, quien jamás tuvo la oportunidad de llegar a jugar en la NHL.
"Sé que es gracias a personas como Grant y Willie que me dejaron claro que mi sueño de jugar en la NHL era alcanzable", dijo Iginla.
Luego de agradecer a algunos de sus excompañeros como Craig Conroy y Alex Tanguay, y a ex entrenadores como Darryl Sutter, Mike Keenan y Claude Julien, Iginla expresó su gratitud a la Selección de Canadá por seleccionarlo para representar a su país en los escenarios más importantes, como la Copa del Mundo de Hockey 2004, los Juegos Olímpicos de Salt Lake 2002, los Juegos Olímpicos de Turín 2006 y los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010.
Iginla llamó a fabricar el gol de Sidney Crosby en tiempo extra que le dio la medalla de oro a Canadá en los Olímpicos de 2010 como "uno de mis recuerdos favoritos de todos tiempos dentro del hockey".
MARIAN HOSSA: Agradecido por las manos de su madre
Si hay algo que le importe más en la vida a Marian Hossa que el hockey, es su familia. Le dio crédito a su papa, Frantisek, quien jugó como profesional en Europa, por heredarle su amor por este deporte. Pero no es a su padre, quien jugaba como defensa, a quien reconoció con las manos que le ayudaron a anotar 525 goles en la NHL.
"Mi hermano, Marcel, y yo siempre estaremos agradecidos por tu guía y apoyo, papá", dijo Hossa. "Pero estamos agradecidos, gracias a Dios, por las manos de nuestra madre. No es que no te amemos, papá, sabemos que es verdad porque nunca marcas más de unos pocos goles al año".
Hossa creció en Checoslovaquia, así que dijo que su idea de jugar en la NHL parecía fuera de este mundo. Pero cuando tuvo su primera cinta en formato VHS con imágenes de Wayne Gretzky, dijo que lo hipnotizó y lo inspiró a intentar "las cosas imposibles que Wayne hacía ver tan fáciles".
Hossa dijo que él y Marcel se despertaban en la madrugada para ver las Finales de la Stanley Cup en la década de 1980 cuando los Edmonton Oilers de Gretzky ganaban campeonatos y en los inicios de los 90, cuando Mario Lemieux y Jaromir Jagr ayudaron a los Pittsburgh Penguins a ganar la Copa en dos ocasiones.
"En Mario, encontré otro modelo a seguir, y en Jaromir, me di cuenta de que un niño checoslovaco como yo podía sobresalir en la Liga más grande del mundo y me decidí a hacer lo mismo", dijo Hossa.
KIM ST-PIERRE: Otra barrera superada
St-Pierre levantó de sus asientos a innumerables aficionados del hockey para celebrar su grandeza como tres veces medallista de oro olímpica y cinco veces campeona del mundo. El lunes, se ganó otra ovación de pie, esta por sus inspiradoras palabras en apoyo de las mujeres en el deporte, el hockey femenino, su deseo de una liga femenina profesional y la importancia de la inclusión en el hockey.
"Me gustaría expresar mi admiración por todas las mujeres del mundo del deporte que están rompiendo barreras en tantos roles diferentes", dijo St-Pierre, la octava mujer seleccionada al Salón de la Fama y la primera portera. "Su determinación y logros nos dan la motivación para trabajar más duro y seguir avanzando. Mucha gente las admira y les está dando la oportunidad de aspirar a que algún día puedan estar en su lugar o aplanar su propio camino. Tenemos el poder de lograr cualquier cosa.
"Pero ahora es nuestra responsabilidad asegurarnos de que el hockey femenino y el hockey de niñas continúen creciendo. Todas soñamos con una Liga de Hockey Profesional Femenino y ahora es el momento de hacerla realidad. Las jugadoras han trabajado duro para alcanzar sus metas y merecen perseguir sus sueños. Nunca dejen de luchar por lo que creen. Sus esfuerzos serán recompensados".
En su discurso de 13 minutos, St-Pierre agradeció a sus padres, en francés e inglés, por dejar que su pequeña hija siguiera su sueño de jugar hockey, primero en ligas de niños cuando las oportunidades par las niñas en los suburbios de Montreal no existían.
KEN HOLLAND: Red de apoyo y mentores
La gratitud de Holland hacia todos aquellos quienes lo ayudaron en su camino a ser inmortalizado en el Salón de la Fama en la categoría de 'edificadores' fue el foco de su discurso, de principio a fin.
Empezó agradeciendo al hombre que lo remplazó como gerente general de los Detroit Red Wings, Steve Yzerman.
"Qué honor para mí que Steve me presente con la placa", dijo Holland. "Estuvimos juntos durante 26 años con los Red Wings. Es un buen amigo y ha tenido un gran impacto en mi carrera".
El Gerente General de los Edmonton Oilers también le dio las gracias a una larga lista de dueños, colegas, jugadores, entrenadores, asistentes, visores, staff de apoyo, a los líderes de la NHL y a otros más.
Tuvo un especial elogio para el otrora jefe de ojeadores de los Red Wings, Jim Devellano, quien lo ayudó con la transición de jugador a directivo, empezando desde ojeador y asistente del gerente hasta que se convirtió en el gerente general de Detroit en 1997.
"Neil me enseñó el negocio sobre la evaluación de jugadores", dijo Holland. "Quiero que Neil sepa que tuvo un gran impacto en mi carrera. 'Jimmy D' fue mi mentor, creyó en mí, me guio y me enseñó el negocio del hockey profesional. Gracias, Jimmy. No podría estar aquí esta noche sin ti".
GARY BETTMAN: 'Regreso a la normalidad'
"El diccionario Merriam-Webster define 'normal' como conforme a un tipo, estándar o patrón regular; caracterizado por lo que se considera habitual, típico o rutinario", dijo el comisionado Bettman. "Normalmente, la 'normalidad' puede no parecer demasiado emocionante. Pero después de casi dos años sin ella, volver a la normalidad suena y se siente fantástico".
El comisionado dijo que la NHL estaba en el camino hacia la normalidad al "comenzar una temporada de la NHL en octubre; cruzar la frontera entre Estados Unidos y Canadá; con los fanáticos de regreso a nuestras arenas; y la Copa Stanley que se celebrará en junio.
"Y el mundo del hockey unido, en Toronto, en una fría noche de noviembre, para honrar lo que es cualquier cosa menos normal: los mejores que han jugado, entrenado o ayudado a construir el mejor juego del mundo. Que no pudiéramos juntarnos así hace un año dejó un vacío colosal en el calendario de hockey. Pero está el viejo dicho, que es cierto, acerca de que 'las cosas buenas llegan a los que esperan'. Porque, esta noche, estamos honrando a una generación notable -elegida el año pasado- tras su debida entronización esta noche en el Salón de la Fama del Hockey".
El comisionado Bettman dijo que la celebración de la nueva camada de inmortales era un momento de reflexionar acerca de la responsabilidad de la NHL hacia el deporte y a quienes lo han hecho grande.
"Se nos considera un ejemplo para la sociedad y las comunidades, incluso más allá del hockey", dijo. "Y eso comienza reconociendo cuando se cometen errores y asegurándose de que se manejen con empatía, respeto e inclusión.
"Significa, específicamente: lo que le sucedió a Kyle Beach hace 11 años fue inaceptable. Kyle tiene nuestra gratitud por denunciarlo. Lamentamos su dolor. Y, con él, miramos hacia el futuro".
Beach dijo que mientras era un prospecto delantero de los Blackhawks en 2010, fue agredido sexualmente por el entonces entrenador de video Brad Aldrich.
"Nuestra 'normalidad' para Kyle y cualquier otra persona debe ser estar siempre alerta para asegurarnos de que todos entiendan qué es y qué no es aceptable, para que nuestro juego sea siempre acogedor e inclusivo para todos", dijo el comisionado Bettman. "Lo normal debe ser aprender del pasado y hacerlo mejor en el futuro.
"Sabemos que la verdadera esencia de nuestro gran juego es, y siempre debe ser, extraordinaria. Extraordinaria como se refleja en la vida de las personas en este gran salón y, en particular, las carreras de las seis personas a las que honramos esta noche, así como en las innumerables personas que forman parte de nuestro juego y defienden los valores en los que creemos que son nuestros 'normales'.
KEVIN LOWE: Todos en la familia de los Oilers
Las primeras palabras de Lowe no fueron para agradecerle a alguien o para decir cuán honrado se sentía de ser parte del Salón de la Fama. Eso podía llegar más tarde. Pero no, sus comentarios iniciales tuvieron que ver con su voz ronca, que afirmó que no provenía de muchas desveladas durante el fin de semana del Salón de la Fama.
"Sé que la mayoría de ustedes piensa en los Oilers de los 80 y en cómo estábamos de fiesta muchas veces", dijo. "Aunque pasamos y estamos pasando buenos momentos, mi pobre voz se debe a un resfriado. No tiene nada que ver con las festividades".
El público estalló en risa, entre ellos cuatro de sus compañeros con los Oilers y también miembros del Salón de la Fama.
Mark Messier, Glenn Anderson, Paul Coffey y Jari Kurri, todos ellos parte de los Oilers que ganaron cuatro veces la Stanley Cup en cinco años (1984, 1985, 1987 y 1988), estuvieron en la noche especial de Lowe. Messier presentó a Lowe con su placa conmemorativa. Lowe mencionó que Kurri asistió a su ceremonia de retiro de números en Edmonton el 5 de noviembre, voló a casa en Finlandia y luego regresó a Canadá para la exaltación de Lowe.
Lowe dijo que aquellos cuatro, junto con otros compañeros e inmortales como Wayne Gretzky y Grant Fuhr, eran jugadores más llamativos que él. Registró 431 puntos (84 goles, 347 asistencias) en 1254 partidos de la NHL, números que admitió por sí solos no eran dignos del Salón de la Fama.
Fue el reconocimiento de los intangibles que trajo a la mesa, dijo, lo que le permitió entrar al Salón.
"Mi llegada al Salón no se debe a mi mérito estadístico", dijo. "Quiero agradecer al comité de selección del Salón de la Fama del Hockey por reconocer a un jugador como yo"
Lowe ganó la Copa Stanley por quinta vez con los Oilers (1990) y pasó a ayudar a los New York Rangers a poner fin a una sequía de 54 años cuatro años después. Dijo que fue uno de los siete ex Oilers en ese equipo de los Rangers.
DOUG WILSON: 'Haz lo que te guste'
Wilson comenzó su discursó cuán a gusto se sentía que su placa para el Salón de la Fama fuera presentada por Brian Kilrea, un miembro del recinto de los inmortales de la Generación de 2003 como 'edificador' y quien los entrenó por tres temporadas en Ottawa, en la Ontario Hockey League (OHL).
"Él fue más que un entrenador para mí, fue un maestro de vida", dijo Wilson, quien creció idolatrando a Bobby Orr y quería ser un defensa ofensivos como él, pero dijo que hubo muchos que lo inspiraron, aunque nadie mejor que sus padres.
"Mi mama y mi papa me alentaron a jugar todos los deportes", dijo Wilson. "Encuentra el que te apasione. Haz lo que te guste".
Wilson mencionó a su padre, Douglas, entre quienes impactaron su vida y murieron, junto con su primer compañero de habitación de la NHL con los Chicago Blackhawks, Stan Mikita, quien murió en 2018, el ex defensa de los Blackhawks Keith Magnuson, quien murió en 2003, y el exjugador de Chicago, el portero Tony Esposito, quien murió de cáncer de páncreas el 10 de agosto.
"Su amor a la vida, su ética de trabajo, su compromiso, todos lo echamos de menos", dijo Wilson acerca de Esposito.
Wilson habló del honor de jugar para los Blackhawks, quienes lo reclutaron como la sexta selección del Draft de la NHL de 1977, y frente a sus fanáticos en el Chicago Stadium durante 14 temporadas.
Aunque había "demasiados para nombrarlos", Wilson enumeró a algunos de sus excompañeros de equipo, como Denis Savard y Steve Larmer, y al locutor de televisión de los Blackhawks, Pat Foley (quien se retira al término de esta temporada).
Wilson luego se volcó hacia "el comienzo de otro viaje", uniéndose a los San Jose Sharks en 1991 y jugando durante dos temporadas con el equipo de expansión antes de retirarse en 1993.
"Estar en la planta baja de algo nuevo fue un desafío emocionante para mí", dijo Wilson, quien ha sido gerente general de los Sharks desde 2003.

















