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RALEIGH, Carolina del Norte – El título de la Stanley Cup de los Carolina Hurricanes estuvo cocinándose a fuego lento las dos últimas décadas. Y los festejos no decepcionaron a nadie.

Jugadores, entrenadores, trabajadores y más 100 mil de sus amigos más cercanos le sacaron provecho a un soleado sábado de unos 25 grados con un multitudinario desfile para festejar a los campeones de la NHL. Derrotaron a los Vegas Golden Knights 3-0 en el Juego 6 de la Final de la Stanley Cup el domingo y la fiesta no se ha detenido desde entonces.

Amaya Scoggins llegó desde Greensboro con su abuelo Glenn de 75 años. Se presentaron en las primeras horas del día y montaron sus sillas a lo largo de la ruta del desfile.

“Crecí con este equipo”, dijo Scoggins, de 22 años, quien asistió a su primer partido cuando tenía 5 años. “En cuanto ganamos la Copa y supe que esto iba a ocurrir, no me lo iba a perder por nada del mundo. Llevamos aquí desde las 3 de la mañana”.

Para cuando los autobuses de dos pisos comenzaron a avanzar, los aficionados se agolpaban en filas de al menos diez personas de profundidad a lo largo de las banquetas. Al capitán de los Hurricanes, Jordan Staal, le costaba asimilar lo que sucedía a lo largo del recorrido.

“Mis expectativas eran muy altas porque sé cómo son los ‘Caniacs’, y aun así quedé impresionado”, dijo Staal, ganador del trofeo Conn Smythe como jugador más valioso (MVP) de los playoffs. “No sabría ni describir lo increíble que fue. Sé que todos los demás también quedaron sorprendidos. Qué demostración, qué día, qué momento”.

Rod Brind'Amour addresses the crowd during the Carolina Hurricanes Stanley Cup Final Victory Parade on June 20, 2026 in Raleigh, North Carolina. (Photo by Jaylynn Nash/Getty Images)

El entrenador de Carolina, Rod Brind'Amour, quien fue capitán del equipo de los Hurricanes que ganó la Stanley Cup en 2006, recorrió el trayecto en solitario, de pie en la parte trasera de una camioneta. La tensión acumulada durante semanas de playoffs se disolvió, dando paso a sonrisas casi constantes y a gestos dirigidos a los aficionados que llamaban su atención.

“Me he quedado sin palabras, no me esperaba esto”, dijo Brind'Amour. “Era una oleada tras otra de gente. Por esto hacemos lo que hacemos. Significó muchísimo para muchísimas personas, es algo que realmente puedes apreciar. Me alegra mucho que hayamos podido hacer esto para todos. Estaba claro que estaban emocionados”.

Taylor Hall, cuyos 19 puntos (siete goles y 12 asistencias) lo dejaron a solo uno de Jackson Blake —líder del equipo en los playoffs—, finalmente conquistó la Copa en su decimosexta temporada en la NHL.

“Este desfile estuvo increíble”, afirmó. “Ver la alegría en los rostros de las personas al contemplar la Copa... eso no tiene precio”.

Los festejos apenas comenzaban cuando el equipo llegó al final del recorrido del desfile. Staal llevó el trofeo al frente del escenario y lo levantó sobre su cabeza, provocando una nueva y estruendosa ovación. Staal, Jaccob Slavin y William Carrier subieron al escenario acompañados por sus hijos mientras los jugadores se turnaban para hablar ante el micrófono.

El gerente general Eric Tulsky saludó al público y sorprendió a todos al ocuparse de un asunto pendiente: invitó al delantero Nicolas Deslauriers a subir al podio, donde firmó una extensión de contrato por dos años y 1.75 millones de dólares. El jugador, de 35 años llegó al equipo mediante un canje con los Philadelphia Flyers el 6 de marzo.

El público guardó silencio por un momento cuando Brind’Amour tomó el micrófono. Les dijo a los aficionados que exige mucho a los jugadores en su esfuerzo constante por mantener su identidad de juego en cada partido.

“Lo hacemos porque nos da las mejores posibilidades, pero también porque ustedes están aquí, pagando con el dinero que tanto les costó ganar para vernos jugar”, dijo Brind’Amour. “Así que tenemos que competir. Nadie juega con más intensidad que estos chicos. Nadie. Ellos lo hacen mejor que nadie. Aquí tienen a los campeones del mundo, justo delante de ustedes”.

Los momentos desenfadados continuaron cuando Staal se dirigió al público.

“Mi pequeño quiere quitarse la camiseta para animar a los muchachos”, dijo, mientras su hijo se quitaba rápidamente la camiseta roja y la agitaba ante el público que celebraba.

Hall, quien llegó a los Hurricanes mediante un cambio la temporada pasada, les dijo a los aficionados: “Ustedes le dieron a mi carrera un empuje que no sabía que necesitaba. Muchas, muchísimas gracias. Nunca olvidaré este momento con ustedes hoy aquí. Esto también es para ustedes. Es increíble”.

Slavin, quien ganó una medalla de oro con la selección de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero pasado, fue recibido con gritos de “¡USA! ¡USA!”, pero rápidamente puso ambos logros en perspectiva.

“Oigan, ganar la medalla de oro fue increíble. Es un honor representar a este país”, dijo Slavin, “Pero ganar la Stanley Cup con este equipo, en esta ciudad... no hay nada mejor”.

Seth Jarvis subió al escenario y primero agradeció a su hermano; luego dijo: “Ahora, por los 23 hermanos que tengo en este escenario... ¡somos los malditos campeones!”.

Nikolaj Ehlers llegó al podio envuelto en una bandera de Dinamarca, su país natal, y rápidamente reconoció a sus compañeros de equipo por haberlo hecho sentir bienvenido durante su primera temporada en Carolina, luego de haber pasado los primeros 10 años de su carrera en la NHL jugando con los Winnipeg Jets.

Seth Jarvis #24, Nikolaj Ehlers #27, and Jordan Martinook #48 celebrate during the Carolina Hurricanes Stanley Cup Final Victory Parade at Lenovo Center on June 20, 2026 in Raleigh, North Carolina. (Photo by Josh Lavallee/NHLI via Getty Images)

“Me gustaba estar allá, pero al llegar aquí, la forma en que estos muchachos me recibieron fue exactamente lo que quería”, dijo Ehlers. “Necesitaba un cambio... y conseguí la Stanley Cup”.

Cuando Andrei Svechnikov subió al escenario, el defensa novato Alexander Nikishin le arrancó la camiseta.

“¡Válgame muchachos!”, dijo el delantero ruso. “Sábado por la noche en Raleighwood. ¡Vamos! Estoy muy agradecido con mis compañeros y al cuerpo de entrenadores. Y quiero decir una cosa más: muchas gracias, chicos. Los quiero. Son los mejores aficionados del mundo. ¡Somos campeones!”.

Cuando Jordan Martinook tomó el micrófono, estaba guiando a la gente en lo que seguramente fue la celebración del ‘Storm Surge’ (hacer una rueda alrededor del círculo central de la pista y aplaudir con la gente) más grande de la historia.

Jordan Martinook #48 celebrates during the Carolina Hurricanes Stanley Cup Final Victory Parade at Lenovo Center on June 20, 2026 in Raleigh, North Carolina. (Photo by Josh Lavallee/NHLI via Getty Images)

Para Troy Smith, residente de la cercana localidad de Holly Springs, la celebración fue exactamente lo que esperaba. Él había estado en la arena durante el Juego 7 de la serie en la que los Hurricanes derrotaron a los Edmonton Oilers en 2006.

“Estuve aquí para el primer desfile y no había tanta gente en las calles”, comentó. “Esto es increíble. Con todo el revuelo que ha habido durante la semana, se siente como un desfile de una gran metrópolis. Raleigh ya no es un pueblo pequeño”.

Entre el público, muchas personas le expresaban su agradecimiento a Brind’Amour por sus contribuciones a la franquicia. Como capitán que levantó la Copa y como entrenador, se ha ganado el cariño de la afición como ninguna otra figura en la historia del equipo.

Michael Carpenter es uno de los muchos aficionados que consideran que Brind’Amour se merece un reconocimiento especial. Carpenter recorrió en carro las 126 millas (202 kilómetros) desde Pilot Mountain, Carolina del Norte, para asistir a todos los partidos en casa de esta temporada. Se instaló cerca del escenario del evento a las 4 de la mañana para asegurar un buen lugar.

“Todo es cuestión de mentalidad y de tener ganas, y Rod predica con el ejemplo”, dijo. “Ellos hacen lo mismo que él. Deberían ponerle una estatua fuera. Es un fuera de serie”.

En cuanto al equipo, la fiesta continuará durante el verano, aunque algunos no creen que puedan mantener el ritmo.

“Yo me doy por bien servido por hoy”, dijo Hall. “No me queda mucha energía. La fiesta es una habilidad; hay que saber salir de fiesta. Pero es fácil festejar cuando tienes la Stanley Cup cerca”.

Echen un vistazo a los mejores momentos de los festejos de la Stanley Cup de los Hurricanes

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