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El 3 de enero pasado, los St. Louis Blues despertaron siendo el peor equipo de toda la NHL.
Con casi mitad de la temporada de 2018-2019 ya completada, veían a todos los otros clubes desde abajo con una foja de 15-18-4 con 34 puntos.

Sin embargo, lograrían enderezar el camino para ingeniar uno de los repuntes más extraordinarios en la historia de la liga. Tras estar en el sótano, registrarían un récord de 30-10-5 con 65 puntos para terminar con una marca de 45-28-9 con 99 puntos. La voltereta fue catalizada por la mejor racha victoriosa de la NHL en la campaña. Empezando el 23 de enero, los Blues conseguirían 11 victorias de manera consecutiva.
Se convertirían en el séptimo conjunto desde la era de expansión de la liga (desde 1967-68) que pudo llegar a los playoffs tras ser el último lugar en la tabla de posiciones en cualquier punto después del día de Año Nuevo. Ya en la postemporada, continuaron con su paso excelso hasta que terminaron levantando la primera Stanley Cup en la historia de la franquicia.
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Para esta nueva temporada, pese a que St. Louis llegaba con la preciada copa bajo su poder, muy pocos le dieron la etiqueta de favoritos para retener su cetro. Se creía que batallarían mucho para recuperarse de los 26 partidos que disputaron en los playoffs con solo tres meses entre torneos. También se veía improbable que pudieran repetir el tipo de desempeño que los catapultó a la gloria.
LEVANTÓN A LO CAMPEÓN
El comienzo de su defensa empezó bien.
Ganaron tres de sus primeros cuatro partidos, su única derrota había sido en la noche de apertura ante los Washington Capitals en overtime (2-3). Pero desde que vencieron a los Ottawa Senators (6-4) el 10 de octubre, se les vino la noche a los Blues (4-2-3).
Ligarían cuatro descalabros (0-2-2), siendo sus derrotas por marcadores abultados ante los Montreal Canadiens las más preocupantes. El 12 octubre sucumbieron 6-3 y el pasado sábado cayeron 5-2, en lo que fue la cuarta derrota de su racha negativa.
La última goliza causó que los jugadores organizaran una junta entre ellos para analizar lo que les estaba pasando.
"Como grupo, creemos que el último juego fue la gota que derramó el vaso", dijo el atacante Oskar Sundqvist el lunes por la mañana antes del choque contra el encendido Colorado Avalanche. "Tuvimos una buena platica antes de la práctica del domingo sobre lo que necesitamos que hacer y cómo debemos comportarnos sobre el hielo".
"Obviamente, no hemos estado lo suficiente bien. No es problema que no pueda ser arreglado… solo necesitamos que ponernos a trabajar y ayudarnos uno al otro".

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ES DE GARRA….
Gran parte del mal paso fue atribuido a que St. Louis no había mostrado la garra y agresividad que mostró cuando revivió el torneo pasado.
"Así pudimos ganar el año pasado, entonces vamos a volver a hacer lo mismo", exclamó el alero Sammy Blais también antes del choque con Colorado.
Parece que, por el momento, la reunión y el reajuste de actitud les ayudó.
El lunes por la noche regresaron a la senda del triunfo venciendo de manera categórica con marcador de 3-1 al Avalanche (7-1-1), propinándoles su primer tropiezo de la campaña en el tiempo reglamentario. Los montañosos llevaban una racha de ocho puntos para arrancar la temporada.
"Probablemente este ha sido el mejor juego de nosotros en este año", señaló el capitán de los Blues, Alex Pietrangelo, después del cotejo. "Creo que jugamos muy bien. Todos patinaron bien, mostrando una buena energía. Eso es lo que estamos buscando".
Tras terminar el primer periodo empatados 1-1, St. Louis resolvió el asunto con un electrizante y balanceado segundo episodio en donde superaron en tiros a Colorado (11 a 1). David Perron y Vladimir Tarasenko marcaron los goles del triunfo.
SOLIDEZ…
"Creo que fue un partido bastante sólido", contó el entrenador en jefe del equipo, Craig Berube. "Estuvimos en el lado correcto de las cosas durante todo el juego. Fuimos disruptivos. Simplemente trabajamos y pudimos ser tacaños con el puck. Defensivamente, lo hicimos bien".
Colorado había llegado al encuentro como el tercer mejor equipo de la NHL en cuanto a tantos anotados (35).
Para Tarasenko, la clave para conseguir el resultado recae en el hecho de que pudieron jugar con el mismo ritmo durante todo el partido.

Blues

"Tenemos algunos juegos en donde hemos perdido ventajas de dos a cero. Hablamos de esto en el vestidor", explicó el delantero.
"Ante el Avalanche, nos mantuvimos con el plan de juego durante los 60 minutos. Todos brindaron un buen esfuerzo".
El jueves, los Blues tendrán una buena oportunidad para seguir sumando cuando reciban a unos vacilantes Los Angeles Kings (3-5-0) en el Enterprise Center.