Sin embargo, el inicio de temporada fue irregular para el club y sus aspiraciones de gloria. Bajo las órdenes del entrenador en jefe Bruce Cassidy, en su cuarta temporada con el equipo, los Golden Knights batallaron para encontrar consistencia. En los primeros meses registraron dos rachas ganadoras de cuatro partidos y dos rachas perdedoras de la misma cantidad.
A inicios de enero, los Golden Knights parecieron encaminarse. Tras una racha de cinco derrotas, la peor de la campaña, hilaron su mejor seguidilla hasta ese momento con siete victorias consecutivas, colocándose en el primer lugar de la División Pacífico. Ese mismo mes, el club realizó otra incorporación clave al adquirir al defensa Rasmus Andersson en un intercambio con los Calgary Flames a cambio de una selección condicional de primera ronda del Draft de la NHL de 2027.
No obstante, la estabilidad duró poco. Tras la racha de siete triunfos, Vegas volvió a perder impulso y cerró la temporada regular de forma irregular. Al ver que el equipo corría riesgo de quedar fuera de los playoffs, pese a que la División Pacífico seguía abierta, y con solo ocho partidos restantes en la campaña, la gerencia decidió dar un golpe de timón para intentar salvar la temporada.
Cassidy, quien ganó la Stanley Cup en su primera temporada con el conjunto desértico fue despedido tras registrar una marca de 8-15-4 desde aquella racha de siete victorias en enero, incluyendo un récord de 5-10-2 después de la pausa por los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 y 1-5-2 en sus últimos ocho partidos al mando del equipo. En su lugar llegó el experimentado y temperamental John Tortorella.
El gerente general de Vegas, Kelly McCrimmon, fue claro y directo al explicar la decisión.
“En algún punto del camino, perdimos nuestro espíritu y la energía como equipo”, señaló McCrimmon. “Esperamos lo más posible antes de tomar esta decisión. Vimos señales positivas en algunos tramos, pero sentimos que necesitábamos una voz diferente para liderar al grupo. Hay que tomar decisiones difíciles. Lo más fácil es no hacer nada”.
La llegada de Tortorella dio resultados de inmediato. En los ocho partidos finales de la temporada regular bajo su mando, los Golden Knights registraron marca de 7-0-1 y escalaron del tercer lugar hasta terminar en la cima del Pacífico con récord de 39-26-17.
“La forma en que hemos jugado con cada vez más consistencia es la forma en que queremos jugar”, dijo Tortorella al final de la temporada regular. “No es nada complicado. Se trata de jugar rápido y hacia adelante. Queremos ser agresivos, jugar en campo rival, y quitarle tiempo y espacio al oponente en las tres zonas. No es una fórmula mágica; es una mentalidad, y es difícil. Requiere mucho trabajo”.
Ya en los Playoffs, los Golden Knights mantuvieron el impulso con el que cerraron la temporada regular. Dejaron atrás el desorden y volvieron a lucir como un equipo contendiente.
En la Primera Ronda, Vegas eliminó en seis juegos al Utah Mammoth y, en la Segunda Ronda, repitió la fórmula al despachar a los Anaheim Ducks en el mismo número de partidos.