Las métricas avanzadas de la plataforma NHL EDGE continúan revelando patrones que explican el éxito de varios equipos a través de la temporada. Velocidad, volumen de tiro, dominio territorial y distribución de zonas son indicadores que podrían ser el principal reflejo en la tabla de posiciones de la liga. Algunos clubes no solo ejecutan estas tendencias con regularidad, sino que construyen victorias a partir de ellas. Las cifras no solo muestran quién llega más, sino quién llega mejor, y con qué estilo.
Uno de los ejemplos más representativos es el del Tampa Bay Lightning, un equipo que ha construido un ataque basado en potencia exterior y precisión en zonas específicas. Hasta la fecha, Tampa Bay registra marca de 9-3-0 en noviembre y se ha consolidado como uno de los conjuntos más peligrosos al momento de disparar con fuerza. Ningún otro conjunto ha generado más disparos entre 90 y 100 millas por hora, con un total de 32 intentos que equivalen a 145-161 kilómetros por hora. Este impacto nace directamente desde la defensa, pues Victor Hedman aporta 15 de esos tiros y Darren Raddysh otros 12, para totalizar 27 desde la línea azul.
Su producción ofensiva de los defensores no termina con el disparo, ya que Tampa Bay ocupa el noveno lugar de la liga en puntos generados por la defensa con 55, los cuales representan 35.8 por ciento de las asistencias que el Lightning registra en la temporada, séptimo mejor porcentaje de la NHL.
El portal EDGE, ayuda a explicar cómo Tampa Bay complementa esa potencia con selección inteligente del tiro. El Lightning suma 601 disparos al arco, una cifra inferior al promedio de la liga, pero con un patrón estable de generación de peligro. Son 178 intentos desde zonas de alto riesgo, 187 desde la media distancia y 118 desde la larga distancia. Aunque los números de volumen no son demasiado altos, la efectividad sí lo es. Tampa Bay ha convertido 12.3 por ciento de sus tiros, superando el promedio de 10.9% y acumula a los 74 goles, ligeramente por encima del estándar de la NHL. La constancia de sus llegadas desde el centro del ataque explica cómo un volumen moderado puede transformarse en producción elevada.





















