“Hay una cantidad increíble de trabajo detrás de escena antes de que los jugadores puedan subirse al hielo en los trineos”, explicó Hammerstrom. “Pasamos horas con miembros de Team Canada y Team USA modificando y armando equipo, preparando palos y trineos, y ajustando el equipamiento para cada atleta. Sin la ayuda de los hombres y mujeres de Team USA y Team Canada, no sabríamos ni por dónde empezar”.
Ese conocimiento fácilmente puede ser tan importante como cualquier ejercicio sobre la pista y es esencial que sea un aprendizaje que quede como semilla para los miembros de México y Brasil en su camino de conformar equipos competitivos de esta disciplina. Esto cobra real importancia ya que para que un país pueda desarrollar un programa sostenible necesita entender cómo se arma, se mantiene y se adapta cada componente del equipamiento. También necesita personas capaces de replicar ese conocimiento una vez que los instructores internacionales regresen a casa.
En ese sentido, la participación de Brasil tuvo un simbolismo especial. El grupo brasileño pudo unirse a este programa con apoyo en trineos y equipamiento, una de las mayores barreras para cualquier país que intenta iniciar el deporte. Hammerstrom recordó que México también enfrentó ese mismo desafío y que el apoyo de aliados externos fue clave para superarlo.
“No tendríamos trineos en México si no fuera por la ayuda de los Vegas Golden Knights”, afirmó. “Cuando les presenté la idea de traer Para-Hockey a Latinoamérica, no dudaron. Se sumaron inmediatamente”.
Más allá del desarrollo técnico, el campamento también dejó momentos humanos que explican por qué esta disciplina puede transformar vidas. Hammerstrom lo describe desde una imagen sencilla.
“Nunca he encontrado una experiencia más gratificante”, dijo. “Es algo muy simple y puro”.
Un sentimiento que queda ejemplificado con Michelle Troice que no solo es la primera jugadora de Para-Hockey Sobre Hielo en México y miembro fundadora del comité de Sled Hockey México, sino también una parte fundamental en la puesta en marcha de todo este proyecto. Como una dedicada “hockey mom” cuya familia comparte la misma pasión por este deporte, la llegada de esta disciplina le ha permitido cumplir el sueño de integrarse activamente y compartir el hielo junto a su esposo e hijos.
Reynoso coincide en que una de las imágenes más poderosas del campamento estuvo en las reacciones de los nuevos atletas.
“Una de las cosas más bonitas es ver las caras de las personas una vez que se suben al trineo y empiezan a patinar”, expresó.
El reto ahora será convertir esa emoción en continuidad. Para Reynoso, una prioridad es mejorar la relación con las pistas en México y romper posibles resistencias que todavía se pueden presentar para abrir más espacios de práctica.
“Creo que una vez logrando esto, lo demás no es tan complicado, ya que existe lo más importante que es gente que quiere participar y equipo para practicar el deporte”. Señaló Reynoso.
Hammerstrom, por su parte, considera que uno de los próximos pasos importantes para Latinoamérica será encontrar formas de fabricar trineos en la región. Eso permitiría reducir costos y facilitar el acceso a nuevos países de la región que quieran desarrollarse dentro de este deporte.
“Un siguiente paso crítico para el hockey paralímpico en Latinoamérica es ayudar a establecer un fabricante de trineos en la región”, señaló. “Si podemos construir trineos en México, podemos llevarlos al resto del mundo latino a través de alianzas”.