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El Para-Hockey sobre hielo dio un nuevo paso en Latinoamérica con la realización en México de un campamento de desarrollo que reunió a atletas de México, Brasil, Estados Unidos y Canadá, junto con jugadores medallistas paralímpicos y referentes internacionales de esta disciplina.

El evento, organizado con el respaldo de World Para Ice Hockey, el Comité Paralímpico Mexicano (COPAME), Urban Hockey Foundation y Sled Hockey México, tuvo como objetivo mucho más que presentar el deporte a nuevos atletas de nuestro continente. La intención fue dejar conocimiento técnico, herramientas de trabajo y una base más sólida para que México y Brasil puedan avanzar en la construcción de sus propios programas nacionales de Para-Hockey sobre hielo.

Para Carlos Reynoso, miembro del comité de Sled Hockey México, el campamento tuvo un significado profundo, tanto desde lo deportivo como desde lo humano.

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“Para mí significa una oportunidad de decirle al mundo que cambiemos la indiferencia por empatía”, explicó Reynoso. “Tal vez no lo notemos, pero hay una gran indiferencia hacia en general. Esto no lo notamos hasta que tenemos a alguien en casa que necesita de estos espacios deportivos. También significa demostrar el amor que tengo por el hockey en general”.

Ese mensaje resume buena parte del espíritu del campamento. El evento no fue únicamente una clínica deportiva o una exhibición deportiva. Fue un espacio de aprendizaje, convivencia y transferencia de conocimiento en una región donde el Hockey paralímpico todavía está dando sus primeros pasos pero sobre todo en una región con muchas personas que añoran tener estos espacios.

A diferencia de eventos anteriores, esta vez México no solo recibió a instructores internacionales, sino que también compartió hielo con atletas de Brasil, país que está comenzando a conformar su propio proyecto de Para-Hockey. Para Reynoso, esa presencia marcó una diferencia importante.

“De entrada, el haber tenido atletas de otros países como Brasil, además de los atletas profesionales, fue una gran diferencia”, señaló.
El campamento incluyó varios días de trabajo dentro y fuera del hielo. Participaron jugadores de México, integrantes del naciente grupo brasileño y atletas de altísimo nivel provenientes de Estados Unidos y Canadá. Entre ellos estuvieron medallistas paralímpicos, campeonas mundiales y figuras con experiencia internacional que no solo dirigieron ejercicios, sino que compartieron detalles sobre entrenamiento, equipamiento, preparación y funcionamiento de un programa de alto rendimiento.

Para Eric Hammerstrom, miembro del comité de Urban Hockey Foundation y uno de los fundadores de Sled Hockey México, el apoyo internacional tuvo un valor especial.

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“Significó muchísimo que World Para, Team Canada y Team USA apoyaran nuestros esfuerzos”, comentó Hammerstrom. “Hemos trabajado en este proyecto durante 18 meses, y la mayor parte de ese trabajo pasa desapercibido. Que el campamento de desarrollo pudiera realizarse fue una validación de que nuestro trabajo importa”.

Hammerstrom también destacó un valor que se vive día a día y que es muy particular de la comunidad del Sled Hockey. “La disposición de sus mejores atletas a enseñar y ayudar a nuevos países.”

“Hay algo muy especial en la comunidad del Sled Hockey que hizo que este campamento fuera increíble”, dijo. “No creo que exista otro deporte donde los mejores jugadores del mundo dediquen su tiempo a mejorar a los equipos que buscan ser su competencia. ¿Dónde más pasa eso?”

El objetivo central del evento era muy claro, ayudar a México y Brasil a crecer con el Para-Hockey Sobre Hielo. Eso significa formar jugadores, pero también desarrollar entrenadores especializados, atraer aficionados, construir relaciones con pistas de hielo y acercar posibles patrocinadores.

Uno de los grandes aprendizajes que queda para los miembros del Para-Hockey mexicano y brasileño fue que el desarrollo de esta modalidad no empieza cuando el jugador toca el hielo. Hay un trabajo previo que resulta indispensable en el adaptar trineos, preparar palos, ajustar equipo, revisar medidas y de enseñar cómo asistir correctamente a cada atleta.

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“Hay una cantidad increíble de trabajo detrás de escena antes de que los jugadores puedan subirse al hielo en los trineos”, explicó Hammerstrom. “Pasamos horas con miembros de Team Canada y Team USA modificando y armando equipo, preparando palos y trineos, y ajustando el equipamiento para cada atleta. Sin la ayuda de los hombres y mujeres de Team USA y Team Canada, no sabríamos ni por dónde empezar”.

Ese conocimiento fácilmente puede ser tan importante como cualquier ejercicio sobre la pista y es esencial que sea un aprendizaje que quede como semilla para los miembros de México y Brasil en su camino de conformar equipos competitivos de esta disciplina. Esto cobra real importancia ya que para que un país pueda desarrollar un programa sostenible necesita entender cómo se arma, se mantiene y se adapta cada componente del equipamiento. También necesita personas capaces de replicar ese conocimiento una vez que los instructores internacionales regresen a casa.

En ese sentido, la participación de Brasil tuvo un simbolismo especial. El grupo brasileño pudo unirse a este programa con apoyo en trineos y equipamiento, una de las mayores barreras para cualquier país que intenta iniciar el deporte. Hammerstrom recordó que México también enfrentó ese mismo desafío y que el apoyo de aliados externos fue clave para superarlo.

“No tendríamos trineos en México si no fuera por la ayuda de los Vegas Golden Knights”, afirmó. “Cuando les presenté la idea de traer Para-Hockey a Latinoamérica, no dudaron. Se sumaron inmediatamente”.

Más allá del desarrollo técnico, el campamento también dejó momentos humanos que explican por qué esta disciplina puede transformar vidas. Hammerstrom lo describe desde una imagen sencilla. 

“Nunca he encontrado una experiencia más gratificante”, dijo. “Es algo muy simple y puro”.

Un sentimiento que queda ejemplificado con Michelle Troice que no solo es la primera jugadora de Para-Hockey Sobre Hielo en México y miembro fundadora del comité de Sled Hockey México, sino también una parte fundamental en la puesta en marcha de todo este proyecto. Como una dedicada “hockey mom” cuya familia comparte la misma pasión por este deporte, la llegada de esta disciplina le ha permitido cumplir el sueño de integrarse activamente y compartir el hielo junto a su esposo e hijos. 

Reynoso coincide en que una de las imágenes más poderosas del campamento estuvo en las reacciones de los nuevos atletas.

“Una de las cosas más bonitas es ver las caras de las personas una vez que se suben al trineo y empiezan a patinar”, expresó.

El reto ahora será convertir esa emoción en continuidad. Para Reynoso, una prioridad es mejorar la relación con las pistas en México y romper posibles resistencias que todavía se pueden presentar para abrir más espacios de práctica.

“Creo que una vez logrando esto, lo demás no es tan complicado, ya que existe lo más importante que es gente que quiere participar y equipo para practicar el deporte”. Señaló Reynoso. 

Hammerstrom, por su parte, considera que uno de los próximos pasos importantes para Latinoamérica será encontrar formas de fabricar trineos en la región. Eso permitiría reducir costos y facilitar el acceso a nuevos países de la región que quieran desarrollarse dentro de este deporte.

“Un siguiente paso crítico para el hockey paralímpico en Latinoamérica es ayudar a establecer un fabricante de trineos en la región”, señaló. “Si podemos construir trineos en México, podemos llevarlos al resto del mundo latino a través de alianzas”.

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El campamento dejó una fuerte base. Dejó herramientas, contactos, aprendizajes y, sobre todo, una visión más clara de lo que México, Brasil y el continente americano pueden construir en los próximos años.

Para Hammerstrom, el legado puede resumirse en dos palabras: “La inclusión importa”.

“Nosotros no nos hacemos más fuertes sin comunidad. No aprendemos ni crecemos sin diversidad. Necesitamos darle la bienvenida a otros en nuestras vidas, y cuando lo hacemos, nuestras vidas mejoran, y las de ellos también”.

Igualmente es fundamental el apoyo incansable de grupos como The Urban Hockey Foundation y Kentucky Ice Hockey Collective que son equipos de hockey que viajan juntos alrededor del mundo, dejando equipo de hockey dondequiera que vayan y apoyan fuertemente este tipo de iniciativas.

En México, el Para-Hockey sobre hielo ya no es solo una idea. Es un proyecto en movimiento, con atletas, instructores, aliados y una comunidad que empieza a encontrar su lugar sobre el hielo. Si este campamento demostró algo, es que el desarrollo del deporte en Latinoamérica no depende únicamente de grandes estructuras, sino de personas dispuestas a compartir conocimiento, abrir puertas y cambiar indiferencia por empatía.

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