“Era muy triste que nosotros ni siquiera supiéramos que había dos tipos de ruedas: unas para indoor y otras para outdoor. Entonces la primera vez que fuimos a NARCh jugamos con nuestras ruedas duras. Y el problema es que si juegas con ruedas ‘hard’ en interiores, pues te resbalas, porque están diseñadas para exteriores”, recordó. “Entonces, no te voy a mentir, la pasamos muy mal. Fue una experiencia así enriquecedora porque vimos cuánto nos faltaba, qué tan lejos estábamos a nivel estructura y a nivel técnico y táctico, y pues eran años luz”.
Años de preparación, de aprendizaje, de seguir compitiendo, llevaron a Jorge y a su grupo a soñar con involucrarse en NARCH Finals, el torneo más prestigiado del deporte a nivel mundial, en el que llegan a competir hasta 300 equipos de diferentes categorías y que llegan de diversos países a medirse ante los mejores.
Y no fue sino por la época de la pandemia de Covid-19 que Guadarrama y su grupo decidieron regresar, fortalecidos, con bastante aprendizaje en la maleta y con una intención clara: competir para ganar.
“Justamente en pandemia decido juntar a varios chavos mexicanos, yo siempre había jugado, hasta el año anterior que ya me retiré, y siempre busqué cómo lograr fogueos importantes a nivel internacional”, dijo Guadarrama. “Yo siempre entendí que la única forma de crecer era cruzar fronteras. No había más. No podíamos ser eternamente espectadores de los estadounidenses, los checos o de los suizos, que son los que van a la vanguardia. Tienes que jugar contra ellos. O por lo menos aprenderles desde otra perspectiva, no desde afuera”.
Y agregó: “Si no hacíamos eso, solo íbamos a ser espectadores y lo único que pides son autógrafos. Y yo no quería pedir autógrafos. Yo quería ganarles, yo quería jugar contra ellos. Entonces empezamos a salir, pero te estoy hablando de tres a cuatro veces al año. En mi opinión, eso fue un antes y un después”.