El primer duelo entre ambos equipos en esta temporada estuvo marcado por el aspecto físico, el cual fue aumentando con el pasar de los minutos, lo que brindó un ambiente de playoffs, recordando las batallas recientes en las series de postemporada del 2016, 2017, cuando Pittsburgh eliminó a Washington en su camino al bicampeonato y un año más tarde, los Capitals cobrarían revancha, dejando fuera a los Penguins, en su ruta al título de la Stanley Cup del 2018.
"Es un partido con muchas emociones y mientras los jugadores tratan de asimilar la rivalidad, puede haber descuidos. Así nos sucedió por dos períodos, pero en el tercero nos pusimos en posición para ganar, aunque lamentablemente no logramos el objetivo" Declaró el entrenador de los Capitals, Todd Reirden. Por su parte, el técnico de los Penguins, Mike Sullivan, dio crédito a sus rivales. "Son un gran equipo, al igual que nosotros. Por eso creo que cada vez que nos enfrentamos, hay una emoción adicional y es muy divertido, ser parte de ello".
DOS LEYENDAS IMPULSAN RIVALIDAD
Aproximadamente cuatro horas, vía transporte terrestre, separan a Pittsburgh de Washington. Una distancia razonable que permite que los aficionados de ambos conjuntos pueden hacer el viaje para manifestar su apoyo, algo que ha sido constante, especialmente desde la temporada 2005-2006 cuando dos novatos se apoderaron de esta rivalidad y hasta el día de hoy, se han convertido en la cara de este gran duelo: Sidney Crosby por los Penguins y Alexander Ovechkin por los Capitals.
En esa primera oportunidad, Alex Ovechkin, ganó la batalla individual al llevarse el Calder Trophy, como el novato del año, tras culminar la campaña con 106 puntos, apenas cuatro por encima de Crosby que finalizó segundo en la votación. En sus enfrentamientos directo de aquella ronda regular, el ahora capitán de los Penguins, superó a su contrincante de los Capitals, al registrar tres goles y seis asistencias para nueve unidades totales, por seis de Ovechkin (dos tantos y cuatro pases para anotación).