En una primera parte de la temporada 2025-26 plagada de sorpresas, puede que no haya ninguna más grande que la que están protagonizando los Anaheim Ducks en las primeras semanas.
Es que si bien el club mostró algunos destellos de su prometedor futuro el año pasado, predecir que después de 15 partidos los californianos estarían no sólo en la cima de su división, sino con uno de los mejores registros en la NHL, era algo que muy pocos vieron venir.
Pero aquí están. Anaheim suma siete victorias consecutivas, después de superar a los Winnipeg Jets 4-1 en el Honda Center el domingo, concretando una racha en la que han vencido a contendientes de la talla de Winnipeg, Florida Panthers (dos veces), New Jersey Devils, Dallas Stars y Vegas Golden Knights, dando un golpe de autoridad sobre la mesa. Ya no es solo una buena seguidilla, es una declaración de intenciones.
Y posiblemente lo más importante de todo, es que más allá del esfuerzo colectivo de Anaheim, son las jóvenes estrellas quienes están dando un paso hacia adelante, como quedó claro el domingo frente a los Jets, cuando Leo Carlsson y el novato Beckett Sennecke anotaron dos goles cada uno para sellar el triunfo.
El centro de esta transformación es Carlsson, de 20 años. En 2023, muchos pensaron que los Ducks tuvieron que ‘resignarse’ a seleccionarlo en el draft después de que Connor Bedard fuera el número uno indiscutible. Hoy, esa narrativa ha cambiado drásticamente. Con su actuación del domingo, Carlsson alcanzó brevemente a Bedard en la cima de la tabla de puntos de la liga con 25, reavivando una rivalidad generacional.






















