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La temporada 2022-23 estuvo plagada de sorpresas. Históricas campañas de equipos como los Bruins y los Oilers, ascensos de conjuntos como los Devils y el Kraken y una improbable postemporada de los Panthers, por mencionar sólo algunas de las características que hicieron de la zafra pasada una muy interesante.

Sin embargo, a nivel individual, puede que no haya habido una campaña más sorpresiva que la de Erik Karlsson con los San José Sharks.

Claro, antes de este año, ya Karlsson tenía argumentos sólidos suficientes para terminar en el Salón de la Fama luego de colgar los patines. Pero, cuando muchos empezaban a dudar sobre su nivel, esperando una caída en su juego, el defensor se levantó como el 'Ave Fénix' para tener, a sus 32 años, la mejor campaña de su carrera.

Karlsson lideró a todos los defensores de la NHL con 25 goles, 76 asistencias y 101 puntos, convirtiéndose en el octavo jugador en la era de la expansión (desde 1967-68) en terminar en el primer lugar entre todos los jugadores de la línea azul en las tres categorías ofensivas en un mismo año, siendo el primero en conseguirlo desde Mike Green (2009-10).

"Mira, yo me siento muy bien por cómo estoy ahora a nivel personal. Estoy tratando de aprender de cada situación que he enfrentado", expresó Karlsson luego de recibir el premio. Tuve un año fantástico. Me sentí bien siempre, pero creo que hay más [hacia adelante], y eso me emociona".

SJS@WPG: Karlsson anota en Power Play

Además, el veterano de 14 temporadas es el sexto defensor en la historia de la NHL, y primero desde Brian Leetch (1991-92), en registrar una campaña con 100 puntos o más.

Y como por si eso fuera poco, Karlsson impuso una marca para los jugadores de la línea azul al ser parte del 43.35% de los goles totales anotados por San José en el año, eclipsando a Bobby Orr, quien hizo lo propio con Boston en 1969-70, con una media de 43.32%.

"Es algo que se me enseñó temprano en mi carrera, por gente muy buena. Y a este punto de mi carrera, he logrado descifrar cómo lidiar con eso", expresó Karlsson sobre la responsabilidad que tuvo con San José. "Sé cómo lidiar con eso. No es fácil, pero tengo mi responsabilidad, mis metas. Me gusta la presión".

Todo ese esfuerzo fue reconocido el lunes, en la ceremonia de entrega de premios de la NHL, llevada a cabo en el Bridgestone Arena de Nashville, recibiendo 123 votos para el primer lugar de 196 totales, para llevarse el Trofeo Norris, al "defensor que mejor haya demostrado sus habilidades completas para la posición a lo largo del año".

Karlsson superó a Adam Fox, de los Rangers, quien terminó en el segundo lugar, y a Cale Makar, del Avalanche, en el tercer puerto.

Karlsson ya había ganado previamente el Trofeo Norris cuando, en sus tiempos con los Senators, levantó dicho trofeo en las temporadas 2011-12 y 2014-15. En total, ha recibido votos para el premio del mejor defensor del año en nueve de sus 14 temporadas, incluyendo dos segundos lugares.

Ahora, Karlsson no sólo se convierte en el cuarto defensor en la historia en ganar el Trofeo Norris con varios equipos -Chris Chelios, Paul Coffey y Doug Harvey - sino que también es el noveno con en ganarlo en tres ocasiones o más.

"Me da mucha alegría. Lo más importante es que tengo algo que había extrañado", confesó Karlsson. "Y es que estoy disfrutando del hockey de nuevo. Amo jugar este deporte. Amo hacer lo que hago"

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Además, es el segundo ganador del reconocimiento en haber esperado ocho años o más entre dos de sus premios (Coffey esperó nueve años entre 1985-86 y 1994-95).

Todo esto, después de cuatro campañas en las que no pudo superar los 45 puntos, sin poder siquiera alcanzar los 60 partidos disputados en ninguna de ellas. Karlsson parece haber encontrado la fórmula perfecta para explotar su rendimiento a este punto de su carrera.

"Me siento muy bien con mi juego", expresó. "Me siento bien conmigo mismo ahora, y estoy emocionado por el lugar en donde estoy ahora. Trato de mantenerme presente en momento y seguir reflexionando [con lo logrado]".

A pesar de que disputó los 82 juegos de su equipo por cuarta vez en su carrera - primera desde la 2015-16 - Karlsson lo hizo promediando la séptima menor cantidad de minutos por juego. Ciertamente, esa distribución de minutos sirvió como catalizador de su producción y para reencontrarse con su mejor forma de juego.

Con su temporada de ensueño, merecedora del tercer Trofeo Norris de su carrera, el sueco de 33 años sigue añadiendo argumentos a su estelar historial, que lo convierten en uno de los mejores jugadores de la línea azul de la historia.