Nadie remonta cuatro goles con 2:39 minutos por jugar. Es imposible ¿verdad?

Bueno, eso cambió el martes.

Los equipos que llegaron a los últimos tres minutos del tiempo regular con una desventaja de al menos cuatro tantos sumaban una marca de 0-10,299-0 entre temporada regular y playoffs, y los Winnipeg Jets estuvieron a segundos de incrementar esa lista el martes en Montreal, en su quinto encuentro en ocho noches.

Winnipeg ganó 5-4 en tiempo extra. Anotó cuatro veces en 2:06 minutos, empató con 33 segundos en el reloj y celebró con el tanto de Dylan Samberg a los 3:30 minutos del alargue, para cortar una racha de nueve derrotas seguidas y festejar su primer triunfo desde el 13 de octubre.

¿Por qué pesa tanto una victoria en noviembre? Winnipeg venía de perder 7-0 en Carolina. La cadena negativa ya estaba en 0-7-2. Además, este grupo, que según su propio relato jugó bien durante largos tramos sin encontrar el gol, necesitaba una prueba de que el trabajo todavía pagaba.

Durante 57:21 minutos, el libreto era otro. Jacob Fowler detuvo los primeros 36 disparos que enfrentó y quedó a 2:39 minutos de su segunda blanqueada en tres salidas, mientras Montreal construía el 4-0 con dos anotaciones de Cole Caufield en Power Play y los aportes de Owen Beck y Josh Anderson.

El quiebre llegó de golpe. Tyrel Bauer marcó el primero a los 17:21 minutos del tercer período, tras un envío profundo de Dylan DeMelo que rebotó de forma extraña en las tablas, y Morgan Barron puso el 4-2 apenas 42 segundos después, a los 18:03 minutos, definiendo por el lado del guante en un dos contra uno.

Kyle Connor hizo el resto con Stuart Skinner fuera de la red, en busca del atacante extra. Dos veces definió de primera intención desde el círculo derecho: Primero a los 19:00 minutos y luego logró lo imposible a los 19:27 minutos, empatando el encuentro con un tiro que se desvió en el bastón de Noah Dobson para sellar los cuatro goles más rápidos en la historia de la franquicia, por encima de la marca de cuatro en 2:16 minutos del 9 de noviembre de 1984.

WPG@MTL: Jets terminan mala racha con triunfo en tiempo extra

Samberg cerró la obra en el tiempo extra. Gabriel Vilardi le quitó el disco a Lane Hutson junto a las tablas, Adam Lowry alimentó al defensa que entraba cortando hacia el centro y el disparo entró por el lado del bloqueador desde el círculo derecho.

Bauer se llevó la noche más completa. Sumó su primer gol en la NHL, dio la asistencia del tanto de Barron y completó el Hat-trick de Gordie Howe, esa combinación tan propia del hockey que premia a quien marca, asiste y se pelea en una misma noche, y, según las notas oficiales, fue el octavo jugador en la historia que estrena su cuenta goleadora dentro de una remontada ganadora tras ir cuatro abajo.

Bauer habló de un vestuario que nunca dejó de empujar en la misma dirección.

“Es una racha larga y dura, pero este grupo creyó el uno en el otro”, dijo Bauer. “Estamos orgullosos de eso. Nos respaldamos unos a otros en ese vestuario, ¿saben? Los muchachos me respaldaron sobre el hielo esta noche. Digo, perdí la noción de todo lo demás, pero fue divertido. Lo necesitábamos como grupo. Vamos a seguir con eso y no vamos a mirar atrás”.

Suena a desahogo. También a punto de partida: Bauer admitió que Winnipeg jugó bien en buena parte de la noche y aun así no encontraba la red.

Connor, autor de los dos goles del cierre, puso el objetivo en una sola palabra: catapultar.

“Sí, vamos a disfrutar esta”, comentó Connor. “Hay que disfrutar las victorias en la National Hockey League, sobre todo cuando vienes de una racha como esa. Y vamos a tratar de usar esto para catapultarnos y construir a partir de ahí”.

De su parte, Scott Arniel no adornó lo que hizo falta para salir del bache.

“Necesitábamos que pasara algo, que pasara alguna locura, y cuatro goles en 2:06 minutos, eso no pasa muy seguido, si es que pasa alguna vez”, aseguró Arniel. “Fue increíble. Eso se sintió como una victoria de playoffs ahí dentro. Estoy muy feliz por ellos y ellos están muy felices el uno por el otro”.

El entrenador tenía un dato para sostener que el premio no cayó del cielo. Winnipeg generó 86 intentos de tiro y pasó largos tramos en la zona de Montreal, solo que Fowler respondió una y otra vez hasta cerrar con 42 salvadas.

Mark Scheifele y DeMelo sumaron dos asistencias cada uno y Skinner cerró con 18 salvadas. Winnipeg disparó 47 veces contra 22 de Montreal y quedó con marca de 5-8-3.

Arniel volvió sobre esa idea al hablar del esfuerzo completo de su equipo.

“Bueno, solo creo que hay que jugar los 60 minutos”, indicó Arniel. “Es un caso de creer el uno en el otro y simplemente mantenerse en eso. Incluso si eso hubiera salido al revés, estaba muy orgulloso de nuestro grupo por cómo jugó esta noche”.

Del otro lado quedó la factura. Montreal cortó su cadena de cinco victorias, aunque extendió a ocho su racha sumando puntos (6-0-2), y Caufield resumió el golpe con una frase corta y dura.

“Los muchachos pensaron que el partido ya estaba terminado, creo”, sentenció Caufield. “Escuchen, una ventaja de cuatro goles, no hay excusa para esto. Sí, fue terrible”.

Martin St. Louis, entrenador de Montreal, dejó tarea a su grupo con la misma idea, al señalar que su equipo ganaba en el marcador sin estar superando a Winnipeg sobre el hielo.

¿Alcanza una noche así para cambiar una temporada? No por sí sola. Pero Winnipeg vuelve a casa el jueves para recibir a los Vancouver Canucks en el Canada Life Centre, con algo que no tenía desde el 13 de octubre: una victoria en la mano y una historia propia que contar antes de que hable el marcador.

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