El punto 500 de Kirill Kaprizov llegó a los 19:02 minutos del tercer período, con la portería vacía y el juego decidido. ¿Merecía ese hito un gol con más brillo? Quizás. Pero el número no habla de esa jugada. Habla de 413 partidos de constancia, y deja al delantero ruso en un lugar donde el Minnesota Wild solo tenía un nombre.

Kaprizov cerró la noche con 245 goles y 255 asistencias. Solo Mikko Koivu lo supera en la historia del club, con 709 puntos.

Y llegó rápido. Kaprizov igualó a Evgeni Malkin como el cuarto jugador activo que menos partidos necesitó para llegar a 500: 413, los mismos que su compatriota. Solo Connor McDavid (369), Sidney Crosby (369) y Alex Ovechkin (373) lo hicieron antes.

No fue una noche suelta. Kaprizov lleva 15 goles en 16 partidos de esta campaña y lidera la NHL, con tres más que Leon Draisaitl y Artturi Lehkonen. Suma 25 puntos en total. Y su racha llegó a cinco partidos seguidos con al menos un punto: ocho en ese tramo, cuatro goles y cuatro asistencias.

Lo del Wild también dejó de ser solo una racha. Ganó 5-1 en Washington y llegó a cinco partidos seguidos sumando puntos, con cuatro victorias en el camino.

Su marca quedó en 10-3-3, con 23 puntos y cinco de ventaja sobre el Utah Mammoth en la cima de la División Central. El equipo sumó al menos un punto en ocho de sus últimos nueve partidos. Y en cinco de los últimos seis, permitió dos goles o menos.

La otra historia de la noche fue Quinn Hughes. El defensor abrió el marcador a los 3:42 minutos del primer período, con un tiro que se coló entre las piernas de Logan Thompson. Con esa anotación llegó a cinco goles y 16 asistencias en la campaña: 21 puntos, segundo del equipo.

MIN@WSH: Hughes remata de larga distancia y abre el marcador

Hughes también estiró su cadena a cinco partidos con puntos, ocho en ese tramo, y disputó 29:41 minutos, más que nadie en la noche. Según las notas oficiales del partido, fue su décimo gol con la franquicia en 64 partidos: el tercer defensor más rápido del Wild en llegar a esa cifra, detrás de Mathew Dumba (49) y Kurtis Foster (58).

Minnesota pegó temprano y eso terminó marcando el camino juego. Michael McCarron puso el 2-0 a los 5:27 minutos y Washington tardó casi dos períodos en responder. El entrenador John Hynes lo explicó por el ritmo del arranque.

“Creo que esta noche, en particular, arrancamos bien”, expresó Hynes. “Movimos bien el disco. Me pareció que nuestra presión y el ritmo con el que jugamos fueron fuertes, y eso nos permitió armar un par de jugadas y meter un par de goles temprano”.

Washington, que venía de tres victorias seguidas, empujó después. Justin Sourdif descontó a los 19:54 minutos del segundo período, al desviar un disparo de Cole Hutson. Y en el tercero, los Capitals casi empatan: un tiro de Hutson se desvió en el patín de Alex Ovechkin junto al poste izquierdo y el disco cruzó a lo largo de la línea de gol sin que Dylan Strome alcanzara a empujarlo en el poste derecho.

Jesper Wallstedt sostuvo el 2-1 con 26 atajadas y terminó como la primera estrella de la noche. Su mejor momento llegó en el tercer período, cuando detuvo a Alex Tuch, solo frente a la portería tras una pérdida. Su campaña quedó en nueve victorias, dos derrotas y tres caídas en tiempo extra, con promedio de goles en contra de 2.06 y porcentaje de salvadas de .920.

La jugada que casi cambia la noche la contó el propio Wallstedt, y en el relato el que salva todo es el bastón de Danila Yurov.

“Pensé que Hutson iba a lanzar a la portería en algún momento, pero me agarró en plena transición, poniéndome de pie y buscando ver alrededor de la pantalla, y simplemente llegué tarde”, explicó Wallstedt. “Por fortuna, Ovechkin no llegó a ese disco, y después hubo un revuelo, un buen bastón de Yurov y el disco salió. Así que sí, fue divertido”.

Para Hynes, no hubo duda de quién sostuvo el partido.

“Washington generó lo suyo, con empujes y oleadas en varios momentos, y tuvo buenas ocasiones”, comentó Hynes. “Es un equipo grande y fuerte, además. Llega y se planta alrededor de la portería. Sus jugadores tienen bastones fuertes, y él apareció con atajadas grandes”.

Los tres goles del cierre llegaron en menos de dos minutos. Maxim Shabanov marcó en Power Play a los 17:37 minutos del tercer período. Kaprizov selló su marca a la portería vacía. Y Danila Yurov, con ventaja de dos hombres, puso el 5-1 definitivo a los 19:35 minutos.

MIN@WSH: Shabanov consigue el gol en power play para ampliar la ventaja

Joel Eriksson Ek y Bobby Brink dieron dos asistencias cada uno. Eriksson Ek igualó la racha de sus compañeros: cinco partidos con puntos, siete en ese tramo. Y David Spacek sumó el primer punto de su carrera en la NHL, con su asistencia en el gol de Yurov.

El martes, el Wild visita a los Philadelphia Flyers, que llegan con marca de 4-8-4.

Pero la conversación cambió en Minnesota. Ya no es si Kaprizov puede cargar solo a este equipo. Es hasta dónde puede llevarlo un grupo que defiende, reparte el juego y tiene a su figura en ritmo de Trofeo Maurice ‘Rocket’ Richard. Quinientos puntos son un archivo. Los 15 goles de esta campaña son una advertencia.

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