Mamá y papá prácticamente no pudieron dormir. Pero al final, todo salió como esperaban.
“Las emociones estaban a flor de piel”, dijo su madre, Nina Ruck. “Es algo que siempre quise que ocurriera. Son mejores juntos. Son mejores amigos. Pasé una noche sin dormir, pero valió totalmente la pena. Estamos muy emocionados y no podríamos estar más felices”.
Su padre, Derek Ruck, coincidió.
“Fue difícil porque fueron dos días distintos: uno ayer y otro hoy”, contó. “Como dice Nina, fue una noche sin dormir. Han trabajado muchísimo y tienen una enorme pasión por este deporte. Estamos muy felices de que Pittsburgh haya dado este paso por ellos”.
Ahora toda la familia podrá apoyar al mismo equipo de la NHL y los gemelos podrán seguir ayudándose tanto dentro como fuera del hielo.
“Tienen personalidades muy parecidas”, explicó Nina. “Si los ves sobre el hielo, piensas: ‘Vaya, son muy competitivos’. Pero fuera de la arena hacen las mismas cosas. Tienen los mismos gestos, los mismos pasatiempos. Comparten un vínculo muy especial”.
Los gemelos se pusieron las gorras y camisetas de los Penguins. Liam había pasado solo por la serie de entrevistas y sesiones fotográficas el viernes. Ahora podían hacerlo juntos, con enormes sonrisas en sus rostros.
En un momento, un directivo de Pittsburgh los llamó aparte en un pasillo para hablar por teléfono con el capitán de los Penguins, Sidney Crosby. Su madre dijo después que los dos estaban “radiantes”.
“Honestamente, te tiemblan las manos”, indicó Markus. “Es alguien que ha hecho muchísimo por el hockey y uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Para ser sincero, no parecía real. Pensé, ‘¿Será alguien haciéndose pasar por él?’. Fue una locura hablar con él. Fue un honor”.
Poco después, les preguntaron si todo aquello ya parecía real.
“Un poco”, respondió Markus.
“Ya lo estamos asimilando poco a poco”, agregó Liam.
“Sí, estamos muy, muy emocionados”, dijo Markus.
Entonces se miraron con su nueva indumentaria de los Penguins y soltaron una carcajada. Como diciendo: ¿puedes creerlo?