En la parte ofensiva, John Hayden abrió el marcador para Arizona a los nueve minutos del primer período y tras un segundo sin goles, Michael Bunting y Christian Fischer le pusieron las cifras finales al encuentro.
Hasta ocho jugadores de los Coyotes aportaron puntos.
"Creo que jugamos rápido y simple. Empujamos el disco hacia adelante y los teníamos profundo [en su territorio]", dijo Bunting. "Forzamos pérdidas e hicimos las jugadas que pudimos. Me gusta cómo jugamos".
Ciertamente, los Coyotes también deben estar a gusto con lo que han visto del novato de 25 años desde que llegó al equipo grande el 31 de marzo.
Bunting (9-2--11) tiene nueve goles en 16 partidos desde entonces; la mayor cantidad del equipo en ese período y la séptima mejor del club en toda la temporada. El único novato con más tantos en el mes que Bunting fue Kirill Kaprizov (11-3--14 en 15 juegos).
El buen momento de Arizona se pondrá a prueba rápido. Este mismo sábado, y en días consecutivos, volverán a tener que repetir la proeza ante los Golden Knights.
"Lo más difícil de todo es volverlo a hacer mañana", dijo el entrenador de los Coyotes Rick Tocchet. "Vegas es un gran club y no son blanqueados muy seguido. Son un equipo que no pierde dos partidos consecutivos muy a menudo".
Después del duelo del sábado, Arizona tendrá un par de series de dos juegos ante los Kings en casa y cierran la temporada con dos encuentros en San José.
Mientras tanto, los Blues se medirán el sábado al Wild, en el primero de tres juegos restantes ante ellos en la campaña. También chocarán dos veces ante Anaheim, dos ante Vegas y una más ante Los Ángeles.
La tarea es cuesta arriba, pero tras el choque del viernes, los Coyotes demostraron que no están muertos. Parecen haber enderezado el rumbo, ahora les toca mantener el camino y mirar hacia el patio de al lado, ligando que se combinen los resultados que los lleven a la tierra prometida.