Con la pausa de la temporada regular 2019-20 de la NHL desde el 12 de marzo debido a las preocupaciones sobre el coronavirus, NHL.com/es sigue brindando contenido original.
Hoy recordaremos un momento clave dentro de la historia de la NHL y nos preguntamos ¿qué hubiese pasado si no hubiera sucedido?

El autogol de Steve Smith en el Juego 7 de la serie entre los Edmonton Oilers y los Calgary Flames en la segunda ronda de los Playoffs de la Stanley Cup de 1985-86 fue un suceso asombroso que le dejó a los Oilers una infame huella.
Edmonton entró a esa temporada como el flamante bicampeón de la Copa de Lord Stanley. Una dinastía ya era palpable pues contaban con una escuadra repleta de jugadores que eran de los mejores de la Liga en esa época como Glenn Anderson, Jari Kurri, Mark Messier y Wayne Gretzky.
En la campaña regular los Oilers ostentaron una de las ofensivas más prolíficas de todos los tiempos. Anotaron 426 goles en 80 juegos, con un promedio de 5.33 por partido. Su cosecha de tantos es la segunda mejor cifra en la historia de la NHL, detrás de la que ellos mismos registraron en el torneo de 1983-84 cuando marcaron 446. Esta formidable producción fue apuntalada por Gretzky, quien tuvo otra temporada fenomenal al imponer récords de asistencias (163) y puntos (215). Y por cuarta ocasión en cinco campañas, el armador había rebasado las 200 unidades. Además, otros tres miembros del equipo también superaron los 100 puntos: Paul Coffey (138), Jari Kurri (131) y Anderson (102).

Gretzky_44

Los Oilers llegaron a postemporada con una foja de 54-21-7 y el Presidents' Trophy en la bolsa tras liderar la tabla general de posiciones con 115 puntos. Parecía que los playoffs iban a ser un simple trámite para que pudieran adjudicarse su tercer título al hilo.
En la primera ronda no tuvieron problemas para eliminar a los Vancouver Canucks tras barrerlos en una serie al mejor de cinco. En la siguiente fase se verían las caras con otro club canadiense, su rival provincial los Calgary Flames. Se esperaba que los Oilers se llevaran la "Batalla de Alberta", pues ejercían una hegemonía notable sobre Calgary.
En los playoffs de 1982-83 y 1983-84 habían despachado a los Flames en la misma fase. Edmonton se llevó la serie de la temporada regular con una marca de ocho victorias, una derrota y un empate.
Sin embargo, esta vez, Calgary correría con mejor suerte gracias a Smith.
Los Flames ganaron el primer cotejo de la serie y empujaron al límite a Edmonton.
Para el juego decisivo-- el cual se llevó a cabo el 30 de abril de 1986 en el Northlands Coliseum-- los locales Oilers tuvieron que suplir a su defensor estelar Lee Fogolin debido a una lesión. Su reemplazo fue el novato Smith, quien estaba celebrando su cumpleaños número 23. Hasta ese punto solo había disputado 63 encuentros en la NHL.
*** ***Leer más: [¡Resumen de Redes Sociales!]
Con menos de 15 minutos restantes en el tercer período, el marcador estaba empatado 2-2.
Un puck de Calgary quedó suelto detrás de la potería de Edmonton y Smith fue a colectarlo para intentar conectarse con un compañero.
Sin embargo, su pase no llegó al destino que él deseaba.
El puck pegó por accidente en el patín izquierdo del portero de los Oilers Grant Fuhr, quien todavía no se acomodaba plenamente en su área, y se metió de rebote a la red para poner arriba 3-2 a los Flames.
Smith se cayó al hielo devastado y Edmonton fue incapaz de remontar. Las posibilidades de un tricampeonato se esfumaron.
¿Qué hubiese pasado si Smith no comete el autogol?
Los Oilers muy probablemente hubieran ganado la serie. Terminaron el partido volcándose hacia el frente para poner a Calgary contra la pared. En el tiempo extra su explosivo ataque hubiera finiquitado el asunto.
En las Finales de la Conferencia del Oeste, seguramente hubieran superado a los St. Louis Blues, equipo que fue eliminado por los Flames.
¡Síguenos en Twitter [@nhlespanol para contenido exclusivo y noticias de la NHL!]
Y ya en las Finales de la Stanley Cup, Edmonton hubiera contado con buenas posibilidades para doblegar a los Montreal Canadiens y alzar su tercera copa de manera consecutiva. En la campaña regular habían ganado los tres cotejos que efectuaron ante los Canadiens.
Considerando que los Oilers se levantarían y ganarían el campeonato en cada una de las siguientes dos temporadas, la corona perdida de la campaña de 1985-86 les hubiera dado cinco títulos en fila para convertirse en el segundo club de la historia en lograr este hito. Montreal ligó cinco copas de 1956 a 1960.
Además, jugadores del Salón de la Fama del Hockey como Anderson (6), Messier (6), Kurri (5), Fuhr (5) y Gretzky (4) hubieran terminado más alto en lista de los jugadores que más veces han conquistado la Copa de Lord Stanley.
Las cuatro con las que cuenta Gretzky es una cifra baja para un jugador que es visto por muchos como el mejor de todos los tiempos.