Jaroslav Halak, que se había combinado con Rask para ganar el Trofeo William M. Jennings, al permitir la menor cantidad de goles en la temporada regular (167), asumió el cargo. Aunque Halak estuvo bien (2.76 GAA y un SV% de .902), especialmente en el Juego 5 contra el Lightning cuando efectuó 32 salvadas en la derrota que le puso fin a la temporada de Boston, no pesó igual que Rask.
Perdió posición: Boston ganó el President's Trophy, por tener el mejor récord de la Liga durante la temporada regular (44-14-12), pero cayó al sembrado No. 4 en la conferencia después de sus tres derrotas en el Round-Robin. Eso significó un enfrentamiento en la segunda ronda contra el Lightning (segundo mejor porcentaje de puntos, .657), lo cual no favoreció en nada a los Bruins.
Desapareció la ofensiva:Los Bruins promediaron 3.24 goles por partido durante la temporada regular. En los playoffs, este número cayó a 2.23. No fue suficiente, especialmente contra un equipo con el poderío de Tampa Bay, incluso sin el delantero Steven Stamkos. Los Bruins batallaron para anotar en situaciones de 5 vs. 5; colectaron 17 goles en 13 juegos de postemporada. Y en el Power Play, anotaron 10 en 45 oportunidades (22.2 por ciento de efectividad).
Razones para ser optimistas
Un nuevo No. 1: Aunque el futuro de Zdeno Chara--el capitán de 43 años de los Bruins y el defensor No. 1 desde que se unió a ellos como agente libre en 2006-- es incierto, estos playoffs dejaron en claro que Boston ya tiene a su heredero, Charlie McAvoy. El jugador de 22 años ha tenido dos campañas de playoffs impresionantes en las últimas dos temporadas, y fue evidente en esta postemporada que ha superado a su mentor y que ha surgido como el defensor más importante de los Bruins.
Registró cuatro puntos (un gol y tres asistencias ) en 13 juegos; lideró al equipo con un promedio de 25:10 minutos sobre el hielo por partido. Por su parte, Chara tuvo dos asistencias en 13 juegos, jugando 19:47 por duelo.
Más 'pasta', por favor:La personalidad alegre de David Pastrnak no es lo único que ilumina el futuro de Boston. También es su toque anotador, el cual parece que sigue mejorando. El delantero de 24 años ha redondeado su juego para estar a la par de sus compañeros de línea que son de un perfil más defensivo: Patrice Bergeron y Brad Marchand.