Tras caer por 2-1 ante Chicago en la Bridgestone Arena, los Predators (34-25-7; 75 puntos), se ubican a cuatro unidades de Winnipeg, que tiene la última plaza para la postemporada con el segundo comodín del Oeste por ahora y un punto debajo de Calgary, el más cercano perseguidor de esas posiciones.
Una noche en la que Nashville superó 36 a 21 en tiros a gol y solamente haber anotado uno y recibido dos, con respecto a la consecución de su objetivo, es sin duda, un resultado muy duro de digerir.
"Tenemos un grupo realmente joven, y esta noche parecía que no teníamos la energía, la energía normal y la competitividad con las que hemos estado jugando, ni la ejecución", dijo el entrenador de Nashville, John Hynes. "Hemos tenido mucha más energía y chispa en nuestro juego. Esta noche, los muchachos estuvieron trabajando, pero simplemente no la tuvimos y algo de eso se debe a la ejecución de las oportunidades".
Sin lugar a duda el periodo más frustrante para los Predators fue el tercero, en el que mostraron una muy clara superioridad ante Chicago, dominando el aspecto de los tiros a gol con 15 de Nashville por apenas cinco de los Blackhawks.
Uno de esos cinco disparos a gol en contra, resultó en el 2-0 que anotó Joey Anderson a los 8:01 del tercer periodo y que puso en malas condiciones a Nashville que, apenas a 25 segundos de expirar el tiempo regular, quebró la blanqueada con gol de Roman Josi para acercarse 2-1, pero hasta ahí quedó el intento de hacer más.
"Obviamente es una derrota decepcionante", comentó Josi. "Cada punto es valioso en este momento, pero tenemos un gran partido este sábado (en casa ante Winnipeg). Hay que cambiar el 'chip'. Tenemos que revisar este partido, pero luego de eso, debemos olvidarnos y enfocarnos en el del sábado".