Desde el 1 de marzo, los Red Wings empataron en el quinto peor aprovechamiento de la NHL en cuanto a cosecha de puntos y acumularon una marca de 7-10-3 después de la pausa olímpica, perdiendo cuatro de sus últimos cinco encuentros (1-3-1) y con solo tres triunfos en sus 11 últimos partidos.
En aquella tortuosa fecha del 25 de enero en el que los Red Wings ocuparon el primer lugar del Atlántico, el club tenía un colchón de 12 puntos en la carrera a los playoffs, pero ser el peor equipo de la liga en goles en situaciones de cinco contra cinco y el 30 de 32 en la NHL en goles por juego (2.59) en ese lapso, dieron al traste con lo que parecía ser una temporada de reivindicación.
“Es un microcosmos de la temporada, de los que somos en realidad como organización. Tenemos que mejorar de pies a cabeza”, dijo McLellan. “Cuando llegamos al campamento de entrenamiento teníamos tres metas en mente: la primera era ser más duros en lo físico para nuestros rivales, la segunda era abonar en resiliencia y dureza mental y la tercera era el manejo de los partidos. Creo que estábamos mejorando en esas áreas, pero después de la pausa olímpica no tuvimos mucho de eso y nos acabó costando caro”.
Sin duda uno de los jugadores que más está resintiendo este colapso épico es el capitán Dylan Larkin, oriundo del área de Detroit, quien pese a tener como punto brillante el hecho de haber ganado la medalla olímpica de oro en Milano Cortina 2026 con Estados Unidos, eso no palia del todo lo que a nivel de equipo atraviesa.
Al día de hoy es el único jugador de los Red Wings que sabe lo que es jugar un partido de playoff en el roster del equipo, cuando jugó cinco encuentros en 2015-16, en su temporada de novato en la NHL.
“Es extremadamente duro”, dijo Larkin. “Quiero decir, nuestros aficionados son geniales, son apasionados, les importa, quieren vernos ganar. El equipo ha vivido grandes épocas y eso es lo que quieren volver a vivir, eso es lo que ellos están esperando y escuchar eso (los sonoros abucheos), es muy difícil. Estoy muy decepcionado, tan decepcionado que no me alcanzan las palabras”.