DETROIT, MICHIGAN - APRIL 11: Cody Glass #12 of the New Jersey Devils scores a goal to tie the game on John Gibson #36 of the Detroit Red Wings during the third period at Little Caesars Arena on April 11, 2026 in Detroit, Michigan. New Jersey defeated Detroit 5-3. (Photo by Dave Reginek/NHLI via Getty Images)

Probablemente de las 10 temporadas consecutivas que ahora acumulan los Detroit Red Wings sin clasificar a los Playoffs de la Stanley Cup, la de 2025-26 sea la más dolorosa por la manera en la que se gestaron las cosas y que tuvieron su punto de desenlace con una amarga derrota este sábado por 5-3 ante los ya eliminados New Jersey Devils en la Little Caesars Arena.

Una de las seis franquicias originales de la NHL está sumida en la peor época de su laureada historia, consumando la sequía más larga en su existencia sin poder clasificar a los playoffs con una década ininterrumpida de no alcanzar la meta, pero esta vez duele más.

El 25 de enero pasado, Detroit marchaba en el primer lugar de la División del Atlántico, empatados con los Carolina Hurricanes, e incluso en el reinicio tras la pausa olímpica, los Red Wings ocupaban el puesto del primer comodín en el Este a finales de febrero. De acuerdo con varios sitios, el porcentaje de probabilidades para que el equipo clasificara a los playoffs era superior al 70 por ciento.

“Esto es Detroit”, dijo el entrenador en jefe Todd McLellan, quien fungió como asistente en 2008, cuando los Red Wings ganaron el último de sus 11 títulos. “Esta es la Ciudad del Hockey. He tenido la suerte de estar del otro lado, cuando no paraban de animar a este equipo, y lo anhelan con todas sus fuerzas. Lo desean con locura. Eso es lo que quieren”.

En los minutos finales del partido del sábado ante los Devils, en medio de una arena prácticamente vacía, los pocos aficionados que se quedaron le hicieron saber al equipo exactamente cómo se sintieron después de que se confirmó la debacle con un atronador abucheo, dejando clara la frustración derivada de esa década de amargura y carente de éxitos que presumir.

Y McLellan agregó: “Y ni siquiera sé si todavía quieren un campeonato de la Stanley Cup o solo quieren un equipo que venga y les dé motivos para celebrar. Y todo este asunto del ‘ruido exterior’ o como se llame (que mencionan los jugadores sobre las críticas de los medios), eso es ruido interno. Son nuestros aficionados, están en nuestro estadio, pagan para vernos jugar, nos pagan bien por jugar para ellos, tienen todo el derecho a su opinión y nosotros merecemos escucharla. No hay otra forma de decirlo. Es lo que nos hemos ganado.”

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Desde el 1 de marzo, los Red Wings empataron en el quinto peor aprovechamiento de la NHL en cuanto a cosecha de puntos y acumularon una marca de 7-10-3 después de la pausa olímpica, perdiendo cuatro de sus últimos cinco encuentros (1-3-1) y con solo tres triunfos en sus 11 últimos partidos. 

En aquella tortuosa fecha del 25 de enero en el que los Red Wings ocuparon el primer lugar del Atlántico, el club tenía un colchón de 12 puntos en la carrera a los playoffs, pero ser el peor equipo de la liga en goles en situaciones de cinco contra cinco y el 30 de 32 en la NHL en goles por juego (2.59) en ese lapso, dieron al traste con lo que parecía ser una temporada de reivindicación.

“Es un microcosmos de la temporada, de los que somos en realidad como organización. Tenemos que mejorar de pies a cabeza”, dijo McLellan. “Cuando llegamos al campamento de entrenamiento teníamos tres metas en mente: la primera era ser más duros en lo físico para nuestros rivales, la segunda era abonar en resiliencia y dureza mental y la tercera era el manejo de los partidos. Creo que estábamos mejorando en esas áreas, pero después de la pausa olímpica no tuvimos mucho de eso y nos acabó costando caro”.

Sin duda uno de los jugadores que más está resintiendo este colapso épico es el capitán Dylan Larkin, oriundo del área de Detroit, quien pese a tener como punto brillante el hecho de haber ganado la medalla olímpica de oro en Milano Cortina 2026 con Estados Unidos, eso no palia del todo lo que a nivel de equipo atraviesa.

Al día de hoy es el único jugador de los Red Wings que sabe lo que es jugar un partido de playoff en el roster del equipo, cuando jugó cinco encuentros en 2015-16, en su temporada de novato en la NHL.

“Es extremadamente duro”, dijo Larkin. “Quiero decir, nuestros aficionados son geniales, son apasionados, les importa, quieren vernos ganar. El equipo ha vivido grandes épocas y eso es lo que quieren volver a vivir, eso es lo que ellos están esperando y escuchar eso (los sonoros abucheos), es muy difícil. Estoy muy decepcionado, tan decepcionado que no me alcanzan las palabras”.

PHI@DET: Larkin anota tres veces ante Philadelphia

Otra de las caras más visibles del equipo, el joven y talentoso delantero sueco, Lucas Raymond, quien fue más a fondo desde la perspectiva del jugador, pues desde su llegada a la NHL en 2022 ahora suma cinco años viendo cómo los Red Wings se quedan fuera de los playoffs. Por eso apela a la inevitable, pero necesaria autocrítica en momentos tan ásperos como este.

“Ya son demasiados años seguidos en los que hemos estado a punto de lograrlo y no hemos podido conseguirlo. Tenemos que encontrar la solución, y tenemos que encontrarla rápido para dar el siguiente paso”, dijo Raymond. “Todos los que estamos aquí tenemos que mirarnos al espejo y decir que tenemos que ser mejores que esto. Es duro justo después de un partido como este. Pero este año nos pusimos en una gran posición para hacer algo bueno, y no lo hicimos”.

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