No obstante, un día en el parque cuando tenía 17 años, su amor por el hockey volvió a nacer.
Vio entrenar a un equipo de niños de hockey sobre ruedas, y cambió de rumbo. No era sobre el hielo, pero era cerca a lo que quería.
"Se me iluminó más el mundo con el 'inline' hockey y lo puse más en términos de alto rendimiento", comentó.
La jalisciense empezó jugando en los equipos varoniles de su estado, y para mantener la actividad, en ocasiones reforzaba a equipos de otros estados.
Luego se convertiría en seleccionada nacional del equipo femenil; disputó seis campeonatos mundiales de la especialidad.
Pero para el 2012, el apoyo de la de la Federación Mexicana de Hockey Sobre Ruedas para la selección femenil se había desvanecido. Al no ver más futuro en este deporte, Téllez llegó a considerar darle fin a su carrera como atleta.
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Sin embargo, dentro de esta incertidumbre, encontró la gran oportunidad que había anhelado por mucho tiempo.
La Federación Deportiva Mexicana de Hockey Sobre Hielo la invitó a ella y a sus compañeras del "inline" a formar un equipo con la intención de clasificar a unas olimpiadas invernales.
Ante este desafío, Téllez se mudó a la Ciudad de México para dedicarse plenamente a su nueva etapa deportiva. No obstante, su transición del hockey sobre ruedas al hockey sobre hielo fue bastante complicada.
"Dejé por completo las ruedas porque se me cruzaban los cables", dijo entre risas. "Llego a hielo y obviamente no sabía frenar. Tenía muy buenas manos, pero se me dificultó patinar, pivotear e ir en reversa. El disco pesaba más, me costó mucho trabajo ser certera. Mis tiros se estrellaban contra lo tableros. Sí metía goles, pero me iba de pasada y chocaba".
El primer torneo internacional en el que participó con la selección fue en el WickFest de Calgary, Canadá de 2012. Téllez relató que sufrieron varios marcadores abultados y que solo metieron tres goles en toda la competencia. Pero tuvo la distinción de hacer el primer gol del equipo en la historia.
Tres años después, ya afianzada como jugadora de hockey sobre hielo, Téllez sufrió una grave lesión de rodilla que requirió cirugía y que la llevó a contemplar su retiro una vez más. A tres meses de su operación, regresó a la selección a petición de su entrenador para jugar en otro WickFest pese a que solo se encontraba en el "cincuenta por ciento" de su capacidad.
Este viaje a Calgary resultó ser trascendental para la trayectoria de Téllez.
Aventura canadiense
Tras un juego en el torneo, la selección fue invitada a un cotejo de la Canadian Women's Hockey League (CWHL), la cual desapreció en 2018 y fue el máximo nivel de hockey femenino en Norteamérica.
El duelo lo disputaron el club local el Calgary Inferno y las Toronto Furies. Téllez quedó impactada y motivada con lo que presenció.
"Nunca había visto ese nivel de hockey en mujeres", indicó. "Con la lesión y todo, me enamoré. Le dije a mi entrenador que yo quería jugar ahí".
De regreso en México, se metió al portal de la CWHL y empezó los trámites para entrar al Draft de la liga de 2016.