Una de las realidades de la séptima edición del Heritage Classic este domingo en el Commonwealth Stadium en Edmonton era que inevitablemente Oilers o Flames ganarían el partido y que uno de los dos pondría fin a su racha de cuatro derrotas seguidas; aunque el perdedor, invariablemente, alargaría su miseria.
La duda de si el astro de los Oilers, Connor McDavid, estaría participando en el especial encuentro acaparó la atención de protagonistas y aficionados en la víspera, pero cuando salió a patinar en los calentamientos previos se disipó la incertidumbre y los más de 55 mil aficionados presentes en el recinto, tenían claro que el capitán estaba de regreso tras perderse dos juegos por una lesión.
Y fue el regreso del ‘97’, en buena medida, el que impulsó a los Oilers a vencer a sus acérrimos rivales, los Calgary Flames, por 5-2 en la primera edición de la Batalla de Alberta al aire libre, un triunfo que puede ser la punta de lanza para el resurgimiento de un equipo que antes de este partido solo había ganado un encuentro en siete partidos.
“Este fue un partido fue una experiencia muy importante para nosotros”, dijo McDavid refiriéndose al esplendoroso marco del Heritage Classic. “Desde luego esta fue una victoria muy importante para nuestro equipo, la necesitábamos, este era un juego crucial para nosotros, ya sea que fuera al aire libre o bajo techo. Para nosotros ganar frente a nuestros aficionados y en este escenario, lo hizo aún mejor”.
Es verdad que, en lo cuantitativo, McDavid produjo un solo punto, pero acabó siendo la asistencia secundaria del gol que resultó, a la postre, el de la victoria, cuando a los 16:06 del primer periodo Evan Bouchard puso el marcador 3-1 en favor de Edmonton, sellando un lapso inicial de vasto dominio de los locales.





















