Los resultados son la brújula de los equipos en cualquier deporte y el hockey no es la excepción, pues cuando dos clubes con entornos tan distintos se enfrentan, salta a la vista de inmediato quién es quién y la noche del jueves cuando se enfrentaron los enrachados Vancouver Canucks y los alicaídos Edmonton Oilers, eso quedó muy claro.
Gracias a un sólido comienzo en el primer periodo y una tremenda actuación del guardameta Thatcher Demko, los Canucks ligaron su cuarto triunfo de manera consecutiva al derrotar 6-2 a unos Oilers quienes apenas suman un triunfo en los últimos siete encuentros e hilvanan tres reveses seguidos.
El tercer periodo del partido fue un auténtico caos, con los Oilers perdiendo los estribos. Pudo verse a un Connor McDavid frustrado como nunca o como muy pocas veces, Leon Draisaitl replicando el hartazgo y pagando un castigo de 10 minutos por conducta antideportiva, el entrenador Jay Woodcroft fue expulsado por el mismo concepto y en total Edmonton acumuló 24 minutos de penalizaciones en un partido que quisieran jamás haber jugado.
“Obviamente es frustrante”, dijo el capitán de los Oilers al término del partido y luego de irse sin puntos, algo que le ha sucedido dos veces esta campaña. “Siento que hicimos muchas cosas buenas en el primer periodo, pero nos vimos abajo en el marcador y persiguiendo el juego”.
Para añadir más frustración al entorno que vive Edmonton, esta fue la tercera ocasión en la campaña en la que los Oilers sucumben ante los Canucks, con derrotas por 8-1 el 11 de octubre, luego 4-3 el 14 de octubre y ahora por 6-2 la noche del lunes.




















