Algo que aplica a perfección al actual paso de los Boston Bruins dentro la NHL, que de forma violenta, bélica, fúrica y despiadada, siguen cobrando víctimas alrededor del Vals del Tundra.
¿Lo más curioso? Es que a ser sinceros, son de los más estables, sino es que los más estables -en nivel- a lo largo de la temporada, y que por si eso fuera poco, tras el descanso del All Star break, han decidido subirle de decibeles a un paso por lejos arrollador, y cruel para quienes se les paran enfrente.
Vea, y es que va más allá de las cinco victorias al hilo (incluida la de la noche del miércoles ante los Blackhawks), y las cuatro desde la pausa de 'las estrellas', para tomar por la manija el superliderato de una liga que en su mayor parte, o por lo menos hasta antes del All-Star break', pertenecía y lucía el nombre en el pecho de 'unos mentados Capitals'.
De hecho, previo al diluvio de estrellas, y su 'break through' en esta recta, con menos de una treintena de juegos de temporada regular por solventar, habían ganado tan solo dos, con una racha previo a tocar suelo en St. Louis de 2-2-1, pero que cambió bruscamente luego del receso, para bien y de ellos y su gente, cuando sacaron las garras por completo, con un insaciable nivel, demostrando ser cierto lo que dijo Ernest Hemingway, cuando afirmó que, "el hombre no es gran cosa junto a las grandes aves y las fieras y que con todo, preferiría ser esa bestia que está allá abajo en las tinieblas del mar.