A lo largo de la temporada regular, NHL.com/es ofrece una mirada a los temas más candentes del momento, tomando en cuenta resultados recientes, rachas destacadas y la situación general de las escuadras. Aquí, la edición de esta semana.
Hay semanas en las que el tema se impone desde la portería. Connor Hellebuyck cambió de uniforme el 23 de octubre y, desde entonces, cada apertura con los New Jersey Devils terminó igual: con una victoria.
La muestra ya no es corta. Hellebuyck llegó a 4-0-0 con New Jersey, una cadena construida con registros distintos: 17 salvadas en Dallas el 27 de octubre, 19 en Las Vegas tres días después, 18 en su estreno en casa y 28 el jueves ante St. Louis.
Para un guardameta, cambiar de equipo en plena temporada es cambiar de idioma: cambian los patrones defensivos, la comunicación con los defensas y hasta la forma de leer los rebotes. Por eso el dato no se reduce al 4-0-0; habla también de un ajuste que no se vio.
El martes no fue una presentación cómoda. Edmonton llevó el duelo hasta los shootouts y Jack Hughes cargó con el peso ofensivo, con dos goles y una asistencia, pero Hellebuyck se impuso en la tanda de definiciones para cerrar el 4-3.
El estreno ante su nueva afición terminó en triunfo, y el portero repartió el mérito hacia el grupo que juega delante de él.
“Fueron dos muy buenos equipos de hockey frente a frente, por momentos en una partida de ajedrez y dejándolo todo sobre el hielo”, expresó Hellebuyck. “Los muchachos jugaron muy bien delante de mí. En el segundo período, creo que solo tuvieron tres disparos; eso es casi de manual”.
El jueves cambió el guion y no la respuesta. Los Devils vencieron 5-4 a los Blues en tiempo extra, con Jesper Bratt como autor del tanto decisivo en una escapada, y Hellebuyck detuvo 28 de 32 disparos.
También hay un contraste inevitable. Hellebuyck salió de Winnipeg y, días después, su antiguo equipo protagonizó la remontada más irreal de la temporada en Montreal. Él, en cambio, convirtió la semana en una rutina de victorias con New Jersey.
El valor está en la repetición. Un portero nuevo puede ganar un partido por inercia del grupo; ganar cuatro seguidos, en casa y en la carretera, en una tanda de shootouts y en un alargue, habla de adaptación inmediata y de confianza ganada a pulso.
New Jersey cerró la semana con 3-0-0 y llegó a 11-5-0, con 22 puntos. En una Conferencia Este apretada, esa seguridad bajo los palos no es un detalle: es una ventaja competitiva que ya se refleja en la tabla.
La temporada todavía es joven y el calendario castigará a cualquier portero, pero la primera impresión ya quedó instalada: los Devils no sumaron solo un nombre, sumaron una certeza. Y en noviembre, con márgenes cortos, esa certeza vale puntos.






















