Desde entonces han asistido a los Campamento de Desarrollo de los Prospectos, Pretemporada y otros eventos. Su hija incluso comenzó a desarrollarse como fotógrafa deportiva y recientemente trabajó durante la LATAM Cup con las selecciones de Colombia y México. Ese recorrido permitió que una experiencia inicialmente recreativa terminara abriendo la puerta hacia algo mucho más amplio: un nuevo círculo de amistades y un sentido de pertenencia alrededor de la pista.
“Cuando vamos a los entrenamientos tenemos un contacto diferente con los jugadores. No son nuestros amigos, pero uno llega a conocerlos un poquito mejor y también vemos que son buenos ejemplos para los jóvenes fuera de la cancha. Entre los aficionados también se van creando relaciones. Tenemos nuestros asientos fijos, compartimos con quienes están alrededor y descubrimos incluso que algunos amigos que ya teníamos disfrutaban del mismo deporte. Entonces sí, se amplían las amistades y también el amor por el juego”, explicó.
Una pasión con sabor latino
Ese sentimiento adquiere otra dimensión cuando se observa desde la herencia mexicana de López Camba. “Es un ambiente más emocional, más cálido. Creo que eso se empieza a notar cada vez más porque ya no somos solamente las mamás americanas; también estamos las familias con ese gusto latino y nuestros hijos vienen detrás siguiendo cosas nuevas. Nos gusta el orden que existe dentro del juego, pero también la celebración. Poco a poco esa mezcla se está viendo más”, expresó.
El éxito deportivo también aceleró ese vínculo. López Camba vivió junto a sus seres queridos el recorrido de Florida hasta conquistar campeonatos consecutivos y recuerda incluso haber visitado el Hockey Hall of Fame en Toronto antes de que el trofeo terminara llegando al sur del estado.
“Creo que todos se quieren juntar con un ganador, pero fue una forma tan espectacular porque vinieron desde muy atrás y nadie se lo esperaba. Nosotros habíamos ido a Canadá ese año y visitamos el Salón de la Fama. Cuando vimos el trofeo dije: ‘Bueno, este va a ser el que nos van a presentar cuando regresemos a casa’. Y así fue. Uno se contagia porque fue una historia muy bonita y ese grupo de jugadores es fenomenal. Da gusto que un grupo tan merecedor pueda lograr un campeonato así”, recordó.
Ese entusiasmo también encuentra respaldo en una organización que intenta permanecer visible durante todo el año y en distintos puntos de la región. “Creo que ahora se están presentando en lugares mucho más repartidos y ya no solamente alrededor de Fort Lauderdale. Los jugadores participan con otros equipos y aparecen en diferentes eventos. Uno los ve en juegos de los Marlins, del Miami Heat, en universidades y otros lugares. Eso hace que la gente empiece a relacionarlos con la comunidad. Ya los latinos sabemos quién es Barkov”, señaló López Camba.