El crecimiento sin límites de la LATAM Cup

El desarrollo del hockey sobre hielo en mercados no tradicionales continúa derribando barreras a un ritmo vertiginoso. Lo que comenzó en 2019 como un modesto esfuerzo de cinco equipos fundadores —Argentina, Brasil, Colombia, México y Venezuela— se ha transformado, tras casi una década de trabajo, en un fenómeno global ineludible. En su más reciente edición, celebrada el pasado mes de agosto de 2026 en el sur de la Florida, la Amerigol LATAM Cup se consolidó definitivamente como el epicentro mundial de este avance, albergando a 68 escuadras divididas en 13 divisiones y congregando a cerca de 1,500 patinadores sobre el hielo.

Un torneo que celebra el hockey y sus historias

La magnitud alcanzada por la competencia, respaldada firmemente por el Fondo de Crecimiento de la Industria de la NHL y el Sindicato de Jugadores (NHLPA), obligó a los organizadores a expandir su huella logística de forma significativa. Las acciones dejaron de limitarse exclusivamente al Panthers IceDen en Coral Springs, sumando como sede alterna y necesaria el complejo Palm Beach Skate Zone en Wellington.

"Es difícil organizarlo, pero... cada año aumentamos y encontramos nuevos sistemas para hacer el proceso más eficiente y más fácil para los equipos igual que para nosotros", reconoció Juan Carlos Otero, organizador y fundador del evento, sobre el desafío logístico de gestionar un torneo de esta envergadura.

Jugadores que llevan sus raíces al hielo con orgullo

Para lidiar con este volumen de atletas, la organización implementó exitosamente un sistema digital llamado "registra". Este software, desarrollado por un argentino radicado en Montreal, permitió a los jugadores escanear códigos QR y firmar documentos legales de forma electrónica, agilizando enormemente los procesos de inscripción para delegaciones de todo el mundo. El interés del público también reflejó este crecimiento sostenido; según cifras compartidas por Otero, las transmisiones de los partidos a través de la plataforma oficial registraron más de 24,000 espectadores únicos, mientras que el impacto en redes sociales trascendió las 3.6 millones de visualizaciones, demostrando el apetito por este contenido.

Un aspecto crucial en la evolución del certamen ha sido la implementación de un riguroso sistema de clasificación que divide a los conjuntos en categorías. La estructura diferencia a los equipos "Clásico", compuestos íntegramente por jugadores que viajan desde sus países de origen, de los equipos de "Herencia", formados por patinadores de ascendencia latinoamericana que residen y se desarrollan en la infraestructura de Norteamérica.

"Si tu equipo es 100% clásico, que están viajando de los países, hay algunas modificaciones en las reglas que los beneficia a ellos para ponerlos en el mismo nivel de los de herencia que muchos de ellos son de Norteamérica", explicó Otero.

Estos ajustes estructurales apuntan hacia un mismo norte: elevar el nivel de juego al máximo y evitar partidos desproporcionados. Las modificaciones han logrado que los choques sobre el hielo sean equilibrados y altamente disputados, convirtiendo a las recientes ediciones en las más reñidas y atractivas desde la creación del torneo en el sur de Florida.

Alcance Global y Vitrina de Talento

Lejos de ser un campeonato exclusivamente latino, la Amerigol LATAM Cup funciona hoy como un certamen mundial de facto para naciones emergentes que buscan abrirse paso en los deportes de invierno. El talento desplegado proviene de 16 países y territorios, incluyendo representaciones de Argelia, Armenia, Costa Rica, Líbano, Israel, Grecia y un equipo conformado por miembros de tribus Indígenas y de las Primeras Naciones.

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La última edición destacó por el debut de dos escuadras de ascendencia filipina bajo el nombre Fil-Nation, compitiendo en las categorías Sub-12 y Sub-16. Además, la creciente representación de Chile y la presencia confirmada de Pakistán reafirman el estatus global y multicultural del evento.

Para los jóvenes con aspiraciones de avanzar al siguiente nivel en el hockey universitario o profesional norteamericano, la copa se ha convertido en una vitrina invaluable.

"Tenemos busca talentos que van a ir al torneo, estamos preparando un libro con todos los jugadores que han elegido ser vistos por busca talentos", reveló Otero sobre las oportunidades generadas para los patinadores.

La organización consolidó un archivo digital para cerca de 60 jugadores interesados, permitiendo a los cazatalentos evaluar perfiles atléticos que de otro modo pasarían desapercibidos por falta de exposición.

Innovación, Inclusión y Solidaridad

El certamen no solo creció en volumen de participantes, sino en la espectacularidad de sus dinámicas e iniciativas, como la incorporación de una competencia de habilidades y el hockey sobre hielo paralímpico.

"Participaron muchachos de 2010 a 2015... Hubo seis eventos, dos divisiones para que los más pequeños no tengan que competir contra los más grandes", detalló el directivo sobre la estructuración de las actividades complementarias. El torneo también celebró un Juego de Estrellas para las divisiones Sub-12, 14 y 16, elevando el perfil de los mejores talentos jóvenes ante los asistentes.
A nivel histórico, el evento presenció el emotivo regreso al ecosistema de la Florida del ex portero de la NHL, Al Montoya. Quien hiciera historia como el primer cubanoamericano en jugar en la liga, y que vistiera los colores de los Florida Panthers entre 2014 y 2016, estuvo detrás del banquillo dirigiendo a su hijo Henry en el equipo Sub-12 de los Cuban Americans. En la actualidad, Montoya utiliza su experiencia como vicepresidente de crecimiento cultural y estrategia de los Dallas Stars para seguir expandiendo el alcance del deporte.

Bob Bassen, Al Montoya and Vern Fiddler from the Dallas star pose for pictures at the Kraft Hockeyville Learn To Play event at the El Paso Community Events Center on October 2, 2021 in El Paso, Texas. (Photo by Brian Babineau/NHLI via Getty Images)

A pesar del colosal crecimiento y los complejos retos logísticos que implica administrar un evento de esta escala masiva, el fundador de Amerigol mantiene intacto su enfoque principal. 
"La verdad es que no es que yo gane dinero ni nada... para mí no es un negocio es... es una pasión que tengo", confesó Otero sobre su motivación personal detrás del proyecto. "La verdad es que lo disfruto mucho aunque a veces estoy amargado y me quejo pero al final del día durante el torneo o sea ahorita es cuando trabajo duro de tener todo preparado para que yo pueda disfrutar del torneo".

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