"Fui de los pocos que metieron gol", comentó emocionado Marcelo. "Era otro nivel y aprendí su sistema, lo tomé como ejemplo para mejorar".
Mudanza a la capital mexicana
Al llegar a la Ciudad de México, los padres de Marcelo querían asegurar que su hijo tuviera las herramientas necesarias para cumplir sus metas en el hockey y decidieron vivir cerca de la pista de hielo Ice World Santa Fe. El nivel en esta gran ciudad era más alto al que estaba acostumbrado en Monterrey, pero eso no lo detuvo para continuar su camino.
Superando las dificultades de inicio, Abdala fue reconocido entre los 5 mejores jugadores de la Federación Mexicana de Hockey, apenas un año después de su mudanza a la capital. Su gran progreso puede atribuirse al trabajo arduo con el coach Pavel Goryachev y los tres campamentos con el gurú del "power sakting", Boris Dorozhenko. "Es un niño muy tenaz, a veces de más, incluso hay que frenarlo", mencionó Mara. "Trabaja duro clínica tras clínica, cada fin de semana, pero vivimos para apoyarlo".
A los 14 años, Marcelo fue nombrado capitán del equipo Kings de Ice World Santa Fe en la categoría bantam y destacó en el torneo nacional, clasificándose segundo lugar en puntos. Poco después tuvo otra destacada actuación en el sur de la Florida, anotando un gol en la arena de los Florida Panthers.
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Al norte de la frontera
Buscando expandir sus horizontes, Marcelo emigró a Canadá para unirse a una academia de hockey y logro pasar la prueba para jugar con un equipo de la ciudad de Red Deer, Alberta, a 40 minutos de Edmonton. A pesar de destacar de inmediato en el hielo, las reglas locales no dejan a los extranjeros de su edad pasar de AA a AAA, así que ante este obstáculo, el prospecto mexicano decidió regresar a su país y replantear su estrategia.