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Cuando Marcelo Abdala dio sus primeros pasos en el hielo, jugando contra niños cuatro años más grandes, empezó su camino como el elemento más "chiquito" del grupo, una tendencia que continuaría durante su joven carrera. El delantero mexicano se enfila a su segundo mundial, preparando un currículum que ya cuenta con experiencia disputando partidos en cuatro países y dos continentes diferentes.

Conozcamos la historia de uno de los jugadores más prometedores del hockey mexicano, un tenaz adolescente que busca expandir sus horizontes y continuar una carrera al norte de la frontera.
Los inicios en Monterrey
Marcelo Abdala comenzó su carrera en el hockey a los 6 años de edad entrando a un campamento de verano en la pista Ice Complex de Monterrey, por recomendación de una amiga de su madre que había registrado a sus hijos. A pesar de nunca haber patinado previamente, este nuevo deporte le apasionó de inmediato, haciéndolo dejar atrás otras actividades como montar a caballo en su rancho.
Además del apoyo de sus padres, Marcelo contó con la compañía de su hermano mayor Felipe, con quien de inmediato compartió memorias, como su primera final en un torneo interno, donde los dos se combinaron para el gol del triunfo.
"Nunca le gusto el soccer ni el básquet, pero aquí se dio cuenta de que era bueno", mencionó Mara Martínez, madre de Marcelo. "Desde los 6 años decía que iba a ser el mejor 'estorbador' en el hielo".
Abdala adquirió gran experiencia en los siguientes seis años jugando en Monterrey, antes de mudarse a la Ciudad de México por el trabajo de su padre. Entre sus mejores momentos recuerda un torneo nacional en Metepec donde hizo 6 goles en la categoría atom o poco después un torneo de los L.A. Kings en la ciudad de Riverside, donde jugo contra equipos de gran capacidad.

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"Fui de los pocos que metieron gol", comentó emocionado Marcelo. "Era otro nivel y aprendí su sistema, lo tomé como ejemplo para mejorar".
Mudanza a la capital mexicana
Al llegar a la Ciudad de México, los padres de Marcelo querían asegurar que su hijo tuviera las herramientas necesarias para cumplir sus metas en el hockey y decidieron vivir cerca de la pista de hielo Ice World Santa Fe. El nivel en esta gran ciudad era más alto al que estaba acostumbrado en Monterrey, pero eso no lo detuvo para continuar su camino.
Superando las dificultades de inicio, Abdala fue reconocido entre los 5 mejores jugadores de la Federación Mexicana de Hockey, apenas un año después de su mudanza a la capital. Su gran progreso puede atribuirse al trabajo arduo con el coach Pavel Goryachev y los tres campamentos con el gurú del "power sakting", Boris Dorozhenko. "Es un niño muy tenaz, a veces de más, incluso hay que frenarlo", mencionó Mara. "Trabaja duro clínica tras clínica, cada fin de semana, pero vivimos para apoyarlo".
A los 14 años, Marcelo fue nombrado capitán del equipo Kings de Ice World Santa Fe en la categoría bantam y destacó en el torneo nacional, clasificándose segundo lugar en puntos. Poco después tuvo otra destacada actuación en el sur de la Florida, anotando un gol en la arena de los Florida Panthers.
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Al norte de la frontera
Buscando expandir sus horizontes, Marcelo emigró a Canadá para unirse a una academia de hockey y logro pasar la prueba para jugar con un equipo de la ciudad de Red Deer, Alberta, a 40 minutos de Edmonton. A pesar de destacar de inmediato en el hielo, las reglas locales no dejan a los extranjeros de su edad pasar de AA a AAA, así que ante este obstáculo, el prospecto mexicano decidió regresar a su país y replantear su estrategia.

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En ese intermedio llego la oportunidad de jugar con el equipo sub-16 de México Warriors en la Latam Cup del 2022 disputada en la sede de los Panthers. En ese torneo vivió un momento sumamente especial, pues su madre también vio minutos en el hielo como parte de un combinado femenil mexicano.
"Estuvo muy padre la experiencia y que también mis padres asisitieron," recordó Abdala. "Además, los dos ganamos medalla de oro".
A punto de disputar su primer mundial sub-18 en Islandia, después de jugar el sub-20 en el mismo país, Marcelo tiene también en la mira jugar en una reconocida preparatoria del sur de California, lo cual podría hacerse oficial en los siguientes meses. Con el apoyo incondicional de sus padres, este puede ser el inicio de una exitosa trayectoria para el delantero mexicano.
"La recompensa es ver como se pone una meta y la alcanza", dijo Felipe Abdala, padre de Marcelo. "Uno como papá apoya con el pago o el viaje, pero al final yo no hago las sentadillas o las lagartijas. Se ha dado cuenta de que puede lograr lo que quiera".