Con la pretemporada 2026-27 de la NHL lista para comenzar el 19 de septiembre, NHL.com/es ofrece un análisis exhaustivo de cada equipo antes de que comience la acción.
Hoy, los Chicago Blackhawks:
La campaña 2025-26 certificó otra fase de aprendizaje necesario para el proceso de reconstrucción de los Chicago Blackhawks, concluyendo en el octavo lugar de la División Central con un récord de 29-39-14 (72 puntos). A pesar de prolongar su ausencia de los Playoffs de la Stanley Cup, la franquicia exhibió destellos competitivos que sugieren una inminente inflexión. El gerente general Kyle Davidson abordó el receso de temporada de 2026 con una agresividad quirúrgica marcada, buscando equilibrar el desarrollo de talento joven de élite con la incorporación de veteranos comprobados que puedan estabilizar las deficiencias estructurales del equipo.
El análisis de la temporada anterior reveló un desequilibrio notable entre la generación ofensiva y la fragilidad defensiva. El conjunto de Chicago registró 213 goles a favor frente a 275 tantos permitidos, con un porcentaje de posesión a cinco contra cinco de 46.2% que los obligó a pasar demasiado tiempo atrapados en su zona defensiva, generando un desgaste físico acumulado en defensores de alto minutaje como Alex Vlasic. A pesar de esto, Connor Bedard ratificó su jerarquía como superestrella generacional liderando al club con 45 asistencias y 75 puntos totales en 69 partidos, mientras el delantero Tyler Bertuzzi aportó 32 anotaciones.
Para liderar con firmeza esta nueva etapa, el equipo se mantiene bajo la tutela de Jeff Blashill, quien aporta una sólida metodología enfocada en el orden defensivo y la evolución de los novatos. En los movimientos de plantilla, la transacción más mediática fue el retorno del legendario Patrick Kane. El tres veces campeón de la Stanley Cup firmó en la agencia libre por dos temporadas y $16 millones de dólares, con la misión de inyectar su visión de élite para descongestionar las marcas sobre Bedard y revitalizar un Power Play que cerró con un 16.9% de efectividad.
De manera simultánea, la gerencia ejecutó un traspaso fundacional para blindar la línea azul al adquirir al dinámico defensor Bowen Byram y al corpulento delantero Jordan Greenway desde los Buffalo Sabres. Byram fue asegurado mediante una extensión contractual de seis años, aportando una velocidad de patinaje superior a los 32.2 km/h para acelerar la transición. Para añadir dureza física, llegaron Ian Cole y Cole Smith, mientras se optimizó el espacio salarial traspasando a Andre Burakovsky a Ottawa.





















